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La omertá

Por José Luis Muñoz , 4 febrero, 2021

Los grupos mafiosos se caracterizan por la cohesión y disciplina entre sus miembros y la fidelidad al liderazgo. La omertá, el pacto de silencio, cuando algunos de sus miembros acaban entre rejas, es una norma no escrita que los miembros de la mafia siguen a rajatabla. A cambio de esa fidelidad con la organización, no cantar, esta se encarga de la familia del detenido hasta que sale en libertad y, en caso contrario, es decir, si el encarcelado rompe la omertá, también se encarga: de enterrarla. Las grandes caídas de la mafia, sea la siciliana, la Ndrangheta, la Camorra, o las sucursales existentes en Estados Unidos, no se deben, en su mayoría, a investigaciones policiales sino a chivatazos dentro de elementos descontentos dentro de las respectivas organizaciones que se han sentido traicionados por ellas. Cuando se rompe un contrato por una de las partes, las consecuencias son imprevisibles y la banda puede caer.

Estaba cantado que Luis Bárcenas iba a romper la omertá debida con el Partido Popular en cuanto su mujer entró en la cárcel. Esa era le linea roja de su silencio sobre los numerosos hechos delictivos (presuntos) de los que tenía conocimiento como tesorero del partido y por los que estaba pagando un precio difícilmente soportable. Con Luis Bárcenas el Partido Popular no ha cumplido, o no ha podido cumplir, el trato que debería tener con todos los que trabajaban en la organización. Lo han dejado al pie de los caballos. Y ahora el extesorero decide hablar, soltar toda la información que tiene y que puede comprometer a toda la vieja guardia del PP. A nadie le va a sorprender lo que vaya a destapar, porque es vox populi que M. Rajoy debía ser Mariano Rajoy, y como él un buen puñado de altos dirigentes que cobraban en negro y estaban en sus famosos papeles, y que los donantes secretos del PP multiplicaban sus generosas donaciones con más que generosas adjudicaciones de obras públicas. Durante esos años el PP ha ido dopado a las elecciones, ha podido gastar cantidades astronómicas en sus campañas para hacerse con los votos por su oscura financiación ilegal. Así ha funcionado ese partido al que más de uno ha tachado de banda.

Con una justicia que fuera justa (vaya desiderátum cuando las altas instituciones judiciales de este país están hundidas en el mayor de los desprestigios sin que sus señorías se inmuten un ápice por ese descrédito ganado a pulso) la manta que va a levantar Luis Bárcenas podría dar lugar a una serie de procesos encadenados y posibles condenas y al fin de un partido que ha desprestigiado como pocos la vida política de este país. No caerá esa breva porque buena parte de su electorado tiene una moral tan laxa como sus corruptos dirigentes y lo seguirán votando porque son de los nuestros.

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