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ENTREVISTA A ÁNGELA MARTÍN DEL BURGO, A PROPÓSITO DE “CUENTOS DEL CORONAVIRUS”

Por David Acebes , 1 agosto, 2020

Dentro de su colección de narrativa, Ediciones Irreverentes acaba de publicar la antología Cuentos del coronavirus, en la que participan veintitrés escritores de cinco países distintos: España, Francia, Colombia, México y Alemania. Hablamos con la escritora sevillana Ángela Martín del Burgo (Morón de la Frontera), que participa en el libro con el relato titulado 666.

D.A.- En la nueva antología de Ediciones Irreverentes podemos encontrar relatos para todos los gustos (política ficción, relatos negros, introspectivos, filosóficos e incluso humorísticos). ¿Cómo encuadrarías el tuyo? El título que has escogido no puede dejar indiferente a nadie.

A.M.B.- Mi cuento, como has dicho antes, se titula 666. Pienso que es un cuento fantástico. Decimos que los tiempos que vivimos en esta pandemia del coronavirus (covid-19) son apocalípticos. Utilizamos un adjetivo que nos remite al Apocalipsis de San Juan. Es un género profético que nos habla del fin del mundo. Pero, como nos explica Todorov y procede la literatura fantástica, “el sentido figurado es tomado literalmente”, y entonces, como sucede en el Apocalipsis, cada uno de nosotros estaríamos marcados con el número 666, que es el número de la Bestia según nos cuenta el libro bíblico. El protagonista del cuento, un escritor, acude al Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid para registrar un libro y se sorprende cuando el número que le asignan es precisamente el 666. Más adelante se repite el mismo cómputo con distinta anécdota: 666. Son demasiadas coincidencias, piensan. Nos hallamos en los tiempos inmediatamente anteriores al confinamiento, febrero, y aquel se sorprende también por los conciertos de toses que escucha en el transporte público. Porque mucho antes del confinamiento se percibían toses desgarradoras. La situación era muy dramática.

D.A.- En 666 hay un pequeño guiño a Baudelaire y a su eterno verso “hypocrite, lecteur, mon semblable, mon frère”. ¿Acaso buscas –como al fin y al cabo buscamos todos los escritores- la complicidad del lector?

A.M.B.- Baudelaire es uno de mis poetas preferidos. Hablo también de él en mi última novela negra publicada, “El recitado de poemas” (M.A.R Editor). La complicidad del lector es importante. El lector es uno de los seis elementos de la comunicación; es el receptor; y sin él el circuito de la comunicación está incompleto. Porque la literatura, además de ser un arte, un arte que utiliza la palabra para decir mucho más de lo que dicen las palabras, es también comunicación.

D.A.- ¿Qué relatos destacarías del conjunto? ¿Cuáles te han gustado más?  ¿Hay alguno que te ha sorprendido especialmente?

 A.M.B.- El libro está formado por 23 cuentos de otros tantos escritores de cinco países distintos. Destaca cada uno en su estilo y manera. Y la esencia del libro reside principalmente en su conjunto y variedad. Que sean los propios lectores los que elijan. Destacaría ciertos rasgos coincidentes en su contenido y algunos otros singulares: la atmósfera de sueño, de ciencia ficción, surreal, futurista y apocalíptica, de nueva realidad extrañada, que se vive con asombro. La detención casi por un momento del tiempo. La historia del virus y de su expansión. El origen del virus: ¿los murciélagos, el laboratorio, China…? ¿No es Drácula la mítica representación como criatura sobrenatural del murciélago? El humor, que brota de lo más serio o de lo más trágico. La guerra en el confinamiento entre los convivientes; hasta entre los electrodomésticos. Gore doméstico. Confinados sin poder salir: una nueva versión de El ángel exterminador buñueliano. La lucha entre generaciones y la rivalidad entre ellas, edípica. Se está en guerra y el enemigo es un virus. ¡Un virus contra toda la humanidad! ¡La Guerra de los Mundos! Greta Thunberg también en el tablero. Lo irreal, los espectros. Los cadáveres, las mascarillas. El último aliento en soledad. Hay cuentos negros en los que, revancha de los tiempos, la asesina es una mujer que mata al varón. Y el espacio resta “vacío de huéspedes humanos”. La venganza también de la naturaleza frente a los hombres para advertirle que existen fuerzas superiores y el hombre ha quedado marcado con el número de la Bestia. La explicación económica “para crear un nuevo terreno de juego”. O la conspiración, para someter aún más al mundo. Finalmente, todos nos hemos vuelto voyeur en el confinamiento de cara a ventanales y balcones.  Al final de la entrevista citaré a todos los escritores que intervienen con sus títulos respectivos.

D.A.- En el prólogo que firma el escritor alemán Klaus S. Neumann se nos dice que “el ser humano es especialmente innovador en tiempos de crisis”. A mi entender, escribir en tiempos de pandemia ha sido una suerte de terapia. ¿Ha sido así en tu caso?

 A.M.B.- Escribir es mi vida, en pandemias y fuera de ellas. Suelo citar una expresión de Marguerite Duras que decía que Lo que se escribe sustituye a lo que se vive. Se escribe por necesidad, por forma de vida. Escribir es una manera de vivir muy distinta a la vida cotidiana, casi en sus antípodas. En estos momentos las circunstancias sociales han cambiado y ahí tenemos un nuevo material que hay que aprovechar, analizarlo, enjuiciarlo y criticarlo. No puede pasar desapercibido.

D.A.- En los últimos meses han aparecido varias antologías que recogen textos de escritores que nos hablan sobre esta terrible pandemia y la nueva normalidad a la que tenemos que acostumbrarnos. ¿Qué crees que puede aportar la apuesta de Ediciones Irreverentes? ¿Es una antología o más o crees que puede perdurar en el tiempo?

 A.M.B.- Como cualquier obra de arte, la literatura es una lucha contra el tiempo. El intento de la poesía y de la literatura es el de la perduración frente a la vida cotidiana. Pienso además que, como decía Fernando Pessoa, la función del escritor es analizar la realidad y criticarla, porque -añadía- cualquier realidad es falsa. Y esto es lo que han intentado o debido intentar los 23 autores de esta antología, un análisis y crítica de la realidad en estos momentos tan insólitos, y la lucha contra el tiempo.

D.A.- ¿Y cómo crees que reaccionará el público? ¿Sentirá curiosidad por lo que habéis imaginado sobre este tema o se apartará de él tratando de olvidar lo que hemos pasado?

 A.M.B.- No hay olvido. Las civilizaciones y las culturas pasan y, aun pasando, dejan sus huellas. Son las estelas en la mar de las que nos hablaba Antonio Machado en su poema Caminante. Se trata de la memoria: el caudal de la humanidad.

D.A.- Por último, quisiera preguntarte cómo te ha afectado a título particular el confinamiento que hemos soportado en los últimos tiempos.

A.M.B.- He vivido el confinamiento, especialmente el confinamiento estricto antes de los paseos reglados como si se tratara de un único día, del día más largo. En ese tiempo, de 15 de marzo a 2 de mayo, no he salido para nada. He continuado como siempre trabajando en mi oficio, en expresión de Pavese, el oficio del escritor. Lo he pasado con mi hijo. Compartíamos algunas actividades como ver películas tras la cena, cuando para mí la tarea del día había acabado, aunque él continuase trabajando. He revisado una novela inconclusa y la he terminado; también alguna obra de teatro. He leído bastante y he escrito nuevos artículos de crítica inspirados por las nuevas lecturas. Para los que vivimos hacia adentro y somos más contemplativos que activos, el confinamiento no nos ha afectado tanto.

 

Relación de autores y títulos de los Cuentos del coronavirus por orden de intervención:

Miguel Ángel de Rus (Es la economía). Juan Manuel Sánchez Moreno (Cerdos vietnamitas). Juan Patricio Lombera (El final del capitalismo). Aina Rotger Carlón (Comunicado del sindicato de lavadoras y neveras unidas). Klaus S. Neumann (El corona orgásmico). Juan Gil Palao (Esto es de locos). Enrique Pérez Balsa (Misión imposible). Ángela Martín del Burgo (666). Irel Faustina Bermejo (Un cuento chino). José Antonio Martín Viñas (Convivencia). Inés Fonseca Legrand (Sin despedida). Eugenia Kleber (Ciervos a la luz de la luna). Maica Bermejo Miranda (La loca del quinto). Luis Benagulú (Virus). Álvaro Díaz Escobedo (La muerte acecha detrás del último espejo). David Taranco (El patio de papá). David Acebes (Gore Doméstico). Nelson Verástegui (Cuando despertó, la coronazonada todavía estaba allí). Salvador Robles Miras (Dolor y esperanza). Luisa Vázquez Vélez (Apocalipsis IV). Toñi Riquelme (El último encargo). Pilar Zapata (A solas). Pascal Buniet (Alea jacta est).

 

Ángela Martín del Burgo (Morón de la Frontera: Sevilla). Novelista, autora teatral, poeta, doctora en Filología. Ha publicado las novelas El recitador de poemas, El mundo entero pasa por Marsella, Asesinato en la Gran Vía, Ningún camino de flores conduce a la gloria y Cenizas sobre un mar de agosto. El libro de relatos: La muerte de Mário de Sá-Carneiro o la soledad y el poeta. Obras de teatro publicadas: El idiota, en colaboración con Á. Álvaro Martín del Burgo, basada en la novela de F. M. Dostoyevski y Embarcados, finalista del XIII Premio El Espectáculo Teatral. Los poemarios: Dónde la muerte en ÁmsterdamEnigma y misterio de Italia y otros poemas, Poemas de viajeCaducidad de lo real (Premio Ciudad de Miranda, 1996), La mirada asombrada y Un sueño breve. Ha participado en diversas antologías. Traducida al italiano en la antología bilingüe Poesia e Cultura. Due mondi, due culture (Italia, 2008), por cuyo poema Bologna. Piazza Maggiore ha recibido el Diploma Autore dell´Anno 2008. Y en las antologías de poesía contemporánea Poesia e cultura y Parola e vita (Italia, 2010). Premio Literario Internacional Omaggio a Pablo Neruda & Salvatore Quasimodo. Algunos de sus poemas han sido traducidos al chino mandarín en la antología de poesía Li Poetry, nº 331, 15 de Junio de 2019, por Li Poetry Society en Kaohsiung city.

 

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