YO Y LAS ZORRAS DE MIS AMIGAS. Sin heroísmos, por favor. |
Portada » Historias Cotidianas » YO Y LAS ZORRAS DE MIS AMIGAS. Sin heroísmos, por favor.

YO Y LAS ZORRAS DE MIS AMIGAS. Sin heroísmos, por favor.

Por Eva María Torres de los Santos , 22 marzo, 2015

 

CABECERAROSAo

Yo y las zorras de mis amigas somos mujeres modernas y muy profundas de las que usan mascarilla después del champú, saben que la keratina aclara los tintes y leen libros que nunca han sido Bestseller. Además, cuando quedamos, reflexionamos sobre cosas de la vida y hacemos fotos a la comida pero solo las subimos a Facebook, Twitter o Instagram, nada de Pinterest, no somos de esas.

Mis amigas zorras se llaman Irina y Urss. En realidad, tengo más amigas, pero no son zorras, o lo son  con otra acepción del concepto. Ya me entienden.

Urss y yo somos andaluzas de pura cepa, de las  que de niña alimentaron con biberones de gazpacho y de las que jamás dirían que hace calor si el termómetro no supera los 40º. Las dos somos sevillanas, aunque yo soy de un pueblo y ella de la ciudad. En realidad, Urss vive en un barrio a las afueras de Sevilla ubicado en un estratégico enclave entre dos clubs de alterne pero, si le preguntas, le encanta remarcar que no es de pueblo. Yo, a veces, hago como hacen las buenas amigas: disfruto sacándola de quicio y le recuerdo que hay más distancia de su barrio al centro de Sevilla que de su barrio al pueblo más cercano. Ella le pega una patada a la piedra que le lanzo argumentando que eso no importa, que lo que importa es que, si quisiera, podría ir de su barrio al centro de Sevilla en bicicleta, aunque para ello tardara casi una hora. Urss considera que eres digno de estar empadronado en cualquier Ayuntamiento al que puedas llegar en bicicleta, independientemente de dónde esté ubicado tu lugar de residencia. Imaginaos las posibilidades que se  le abrirían a Lance Armstrong si esta teoría prosperara…

Urss, además, adora a Sevilla y es tan ombliguista que moriría de desnutrición si alguien le cortara el cordón umbilical que le une a su placenta hispalense.

Irina no es andaluza, la pobre nació de Despeñaperros para arriba, concretamente en la capital y, claro, no es lo mismo. Ella siempre anda en sus movidas y a veces la idiosincrasia andaluza le hace petar (es un verbo nuevo que me ha enseñado y que viene a significar algo así como “me agobia que te  cagas”).

Irina lleva dos años viviendo en Sevilla, llegó aquí por el trabajo del marido y pronto se asentó en una población sevillana de esas sin alma que se ubican en los extrarradios de las ciudades y suelen servir de dormitorio. Allí todas las casas y todas las calles son iguales. La deshumanización del entorno le recuerda un poco más a su tierra pero con menos estrés, eso le gusta.

En todo este tiempo, Irina ha intentado integrarse en nuestra tierra, hasta…

Puedes seguir leyendo este capítulo en http://evadeteescrituracreativa.blogspot.com.es/2014/07/yo-y-las-zorras-de-mis-amigas.html

Y el CAPÍTULO 2 y CAPÍTULO 3 de esta blogonovela en los que podrás conocer las venturas y desventuras cotidianas de estas tres particulares amigas.

Deje un comentario