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VIOLETA LAGO. «TÚ, MI MEJOR ELECCIÓN»

Por Alonso Barán , 4 diciembre, 2014

Tuve la suerte de asistir a la presentación del libro de Violeta Lago, «TÚ, MI MEJOR ELECCIÓN», y reconozco que disfruté en dicho evento. Esperaba la típica puesta de largo de un libro, que suelen ser bastante aburridas, y me encontré con una reunión llena de energía que se transmitía entre los asistentes.

Digo esto porque, motivado por la presentación del libro, me decidí a leerlo y me gustó mucho. Tanto es así, que creí necesario hacer una entrevista a Violeta Lago para que nos hablase ella personalmente sobre su novela, pues ¿quién mejor para comentar su obra que su creador?

Buenos días, Violeta.

Hola, Alonso. Gracias por esta entrevista.

De nada, Violeta. Empecemos por una pregunta que trata, desde mi punto de vista, sobre la idea que impulsa a tu libro.
En tu novela, «TÚ, MI MEJOR ELECCIÓN», muestras a una mujer en un mundo empresarial dominado por hombres. Cuatro de ellos van a tener una especial relación e influencia en su vida. ¿Qué herramientas tiene una mujer para hacer su mejor elección y escoger a su pareja correcta? ¿Son esas las herramientas que utiliza Mireya, la protagonista de tu libro?

Indudablemente, la mejor herramienta que puede utilizar cualquier persona, hombre o mujer, a la hora de hacer una elección de este tipo es su corazón. Si hablamos de amor, el órgano que lo dirige y lo coordina es el corazón, así que yo creo que deberíamos hacerle caso. Aunque utilizar también un poquito el cerebro no nos vendría muy mal, no.
Yo creo que Mireya se deja llevar por sus sentimientos a la hora de elegir, aunque no se trate de una decisión fácil, pero decide confiar en su instinto para hacer su mejor elección.

PORTADA_Tú, mi mejor elección_Violeta Lago

La historia de «TÚ, MI MEJOR ELECCIÓN» presenta un planteamiento valiente: la difícil situación de presión en la empresa, a nivel laboral, personal y sexual, que debe soportar una mujer hoy en día. ¿Tanto deben luchar las mujeres todavía para que se les reconozcan sus méritos y sean tratadas con igualdad en el ámbito empresarial?

Lamentablemente, sí. Quizá el ejemplo de Mireya pueda parecer un poco exagerado pero, en determinados círculos empresariales, a las mujeres se les exige lo mismo o más que a los hombres por un sueldo inferior. Y por supuesto, no entro ya en el tema de la maternidad. A ningún hombre le preguntan si quiere tener hijos cuando hace una entrevista de trabajo, pero yo sé de mujeres a las que se lo han preguntado, o que han quedado descartadas por ser madres de familia. E incluso, dentro de la empresa, les han presionado para que no tuvieran más descendencia.
Respecto al acoso sexual, está a la orden del día, y aunque se denuncie, es muy difícil de demostrar y, sin pruebas, la ley no hace nada.
Con esto no quiero decir que no haya mujeres que se aprovechan de su condición para obtener beneficios, o que ponen denuncias de inexistentes tipos de acoso, que las hay, pero creo que son una minoría en relación a las que lo sufren y no pueden denunciarlo por falta de pruebas.
Este es un tema muy espinoso del que podría pasarme horas y horas hablando.
Por fortuna, y a pesar de que yo trabajo en un mercado laboral predominantemente masculino, tengo unos compañeros que son estupendos y muy solidarios con las pocas mujeres que trabajamos con ellos.

Tu novela transcurra entre grandes empresas, grandes negocios, una gran boda…, pero los personajes se relacionan mediante detalles pequeños, comidas sencillas, lugares solitarios. ¿Qué has querido reivindicar con ese contraste?

Quizá que el amor y las relaciones humanas se forjan a base de eso, de pequeños detalles, de cosas cotidianas. Nuestra memoria tiende a recordar los detalles que a primera vista parecen insignificantes y a los que, en un principio, no damos importancia: un olor, un sabor, una sonrisa… Ese tipo de cosas, que tendemos a pasar por alto, al final son las que forman nuestro día a día y las que recordamos siempre.

Entre los cuatro protagonistas masculinos, la protagonista femenina encuentra amantes, enemigos e incluso amigos. ¿De verdad crees que un hombre y una mujer pueden ser buenos amigos y nada más?

Por supuesto. Si partimos de la base de que lo que estamos intercambiando es amistad, se trata de la amistad entre dos personas, y en ese caso el sexo de cada una de ellas no tiene nada que ver. Se trata de la relación entre dos seres humanos, con sus virtudes y sus defectos, nada más. La amistad verdadera no está condicionada por los órganos genitales que tengamos, sino por los sentimientos de nuestro corazón.

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Con tu primer libro has demostrado una calidad literaria muy alta, que hace esperar mucho de ti. ¿Cómo se asimila y se afronta esa responsabilidad?

Con muchísimo miedo. En la primera novela, a un escritor se le pueden perdonar muchas cosas, porque es la primera y carece de experiencia. Pero cuando llega la hora de publicar una segunda, la presión es mucho mayor, porque ya sabes lo que la gente espera de ti. Y entonces tiendes a volverte mucho más exigente contigo mismo lo que, en mi caso, hace que la escritura avance más despacio porque no quieres defraudar a tus lectores.

En nuestra sociedad están muy mal vistas (al menos en la teoría y en la superficie) las conductas machistas. Sin embargo triunfa cierta literatura, escrita por mujeres, donde la mujer se supedita, se subyuga o se deja vejar por el hombre. ¿A qué crees que se debe? ¿Qué tipo de personajes femeninos prefieres plasmar?

Yo creo que, a raíz de las famosas “sombras”, se ha desatado una corriente de literatura erótica dentro de la línea del BDSM donde la mujer, en la mayoría de los casos, se deja dominar por el hombre. Si me estás preguntando si me gusta esta literatura, la respuesta es un no rotundo. Acepto y respeto que haya personas que disfruten con ella, pero no es mi caso. En este sentido, y me voy a meter en un charco, creo que se está publicando y vendiendo más este tipo de novelas por el boom comercial que supuso la salida de la primera, y muchas editoriales ven en ellas una forma de aumentar las ventas. Quizá por eso están saliendo tantas al mercado.
También es cierto que, desde el principio de los tiempos, la mujer ha visto supeditado su papel a los hombres. No hace mucho, ni se las permitía votar, ni comprar nada ellas mismas, ni siquiera tomar decisiones. Eso forma parte de la memoria histórica de la humanidad aunque, por fortuna, estamos en el siglo XXI y ciertas costumbres han quedado olvidadas, al menos en la mayoría de los países occidentales, aunque siguen vigentes en otras culturas.
No creo que mis personajes femeninos tengan nada que ver con mujeres dominadas. Son mujeres fuertes, capaces de salir adelante por sí mismas, sin depender de nadie. Eso no quiere decir que no sufran, o que no lo pasen mal ante ciertas conductas masculinas, o que no necesiten pedir ayuda. Pero la fuerza interior que poseen las hace salvar los obstáculos y seguir su camino.

¿En qué fase está tu próximo libro? ¿Puedes adelantarnos algo de él?

Sé que hay muchas lectoras que me han pedido la historia de uno de los personajes secundarios de mi primera novela, pero de momento se encuentra aparcada. Está esbozada, pero poco más. Antes de publicar “Tú, mi mejor elección” empecé una historia diferente, también de romántica contemporánea y ambientada fuera de España. No puedo decir mucho de ella, ya que aún no está terminada y mis personajes tienen la costumbre de elegir ellos su propio camino, así que lo que os cuente hoy, mañana puede haber cambiado. Solo diré que me está costando mucho, porque los protagonistas son un tanto especiales y quiero definir bien su personalidad. Y al no estar ambientada aquí, el trabajo de documentación me está llevando más tiempo del que quisiera. Es una novela diferente por completo, más intensa y profunda, y con detalles que espero que sorprendan a los lectores.

Pues ya hemos terminado. Gracias por atenderme, Violeta.

Gracias a ti, Alonso. Ha sido un placer.

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