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Una vida más tarde

Por Rafa Caunedo , 16 Marzo, 2017

 

UNA VIDA MÁS TARDE

Paz Martín-Pozuelo

(Editorial Playa de Ákaba)

“Una vida más tarde” es la primera novela de Paz Martín-Pozuelo. En ella nos habla de Santiaga, conocida como Santa, que en realidad se trata de la hermana de la bisabuela de la autora, quien reconoce haber escrito la novela buscando la inspiración en ella. Dice acordarse de Santa cuando algún sueño tarda en llegar y le busca los ojos intentando averiguar si aún conserva razones para la alegría, y si por algún motivo lo duda, le inventa una vida hermosa.

Y es que para Santa hay que inventarse la belleza, hay que crearla de la nada, porque en su vida parece no haber espacio para ella. He leído la novela con el corazón a medio gas, con esa desconcertante sensación de disfrutar con la aflicción, la angustia y el dolor ajeno. Puede parecer masoquista, pero si la tragedia se describe con la sensibilidad con que lo hace Paz Martín-Pozuelo, llegas a tener la clara percepción de que hasta en la más profunda de las tristezas se puede encontrar la belleza.

Envidio esa capacidad evocadora que tiene el texto para llevarme a otro lugar, a otra época… casi a otro mundo. ¡Qué lejos me queda todo lo que cuenta y que cerca lo siento! Solo quien tiene el don de la capacidad para emocionar se puede permitir el lujo de escribir algo así.

Santa no sonríe. Santa calla. Santa renuncia. Santa llora… y a mí me emociona, me llega, me toca esa famosa fibra que nadie sabe dónde se encuentra pero que nos reporta una plenitud casi analgésica, dejándonos en ese estado de aturdimiento y descompresión en el que nos descubrimos en nuestra propia dicha, nos hace ver lo felices que somos ─o podemos ser y nos empeñamos en no serlo─. Es como si solo conociendo la tragedia en la vida ajena valoráramos más la fortuna de la nuestra. Al menos eso es lo que he sentido yo con esta historia llena de luto, enfermedad, drama, soledad, muerte y sufrimiento. Cierras el libro y te miras en el espejo para preguntarte: “¿Y tú de qué coño te quejas?”.

No te dejes engañar por un ambiente opresivo en el que la sonrisa está olvidada en un ostracismo injusto y cruel, pero cierto. Vas a disfrutar con la lectura, vas a vivir la vida de otro de tal manera que sentirás todo muy cerca, o mejor, muy dentro. Vas a vivir una inmersión en un mundo muy especial en el que pasearas entre emociones, no entre paisajes. Todo parece oscuro, pero Paz abre las cortinas y airea, para regalarnos la ternura que anida en la desgracia.

Alguien que afirma “Odiar no es fácil si estás acostumbrada al cariño” solo merece ser amada. Pero no, parece que la vida se lo negó, al menos de manera plena y, sobre todo, continuada. Por eso, desde mi humilde sillón de lectura, he acompañado a Santa durante las doscientas ochenta páginas más amargamente deliciosas que he leído en los últimos años.

 

Paz Martín-Pozuelo dona los beneficios del libro a la Federación de asociaciones de mujeres separadas y divorciadas (FAMSD) para apoyar su lucha contra la violencia de género.

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