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Todo es alternancia

Por Oscar M. Prieto , 30 mayo, 2015

El pasado domingo, mientras en España se votaba, en la ciudad de Roma, los bomberos tiraban miles de pétalos de rosas rojas por el óculo de la cúpula del Panteón, un espectáculo maravilloso, con el que tradicionalmente se celebra la festividad de Pentecostés.

Digo que en España se votaba y no que se elegía a los representantes ciudadanos para los gobiernos municipales y autonómicos, porque la democracia española tiene muchas carencias y una de ellas es precisamente esta la de las listas cerradas. Las listas cerradas son las que permiten que el poder permanezca en las manos de las cúpulas de los partidos. Mientras no haya listas abiertas, la democracia en España seguirá siendo dolorosamente imperfecta. No es tan complicado.

Pero las imperfecciones democráticas en España no se encuentran tan sólo en las instituciones ni en las leyes, también tiene carencias la ciudadanía. He observado demasiada intolerancia, incluso odio, insultos, “o conmigo o contra mí”. Y esta actitud queda muy lejos de ser democrática. Más importante que las leyes, son los principios sustantivos de la democracia y uno de ellos, quizás el fundamental, es el de la tolerancia, la tolerancia entre adversarios políticos, que nunca debe llegar a convertirse en una relación de amigo-enemigo.

Nos queda mucho por aprender, si queremos que las cosas vayan bien entre nosotros. Quienes no respetan, quedan fuera del espacio democrático. Unos habrán ganado, otros habrán perdido, a los unos y a los otros les recuerdo estos versos que escribió Arquíloco en el siglo IV adC:

 

Corazón, corazón, si te turban pesares

invencibles, !arriba!, resístele al contrario

ofreciéndole el pecho de frente, y al ardid

del enemigo oponte con firmeza. Y si sales

vencedor, disimula, corazón, no te ufanes,

ni, de salir vencido, te envilezcas llorando

en casa. No les dejes que importen demasiado

a tu dicha en los éxitos, tu pena en los fracasos.

Comprende que en la vida impera la alternancia.

Todo es alternancia y más en democracia. Cada cuatro años tenemos la oportunidad de cambiar lo que no nos guste, pero cada día, debemos aprender a convivir con aquello que no compartamos. Con respeto, siempre.

Salud

www.oscarmprieto.com

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