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Tardes de café

Por Anna Genovés , 14 junio, 2015

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Tardes de café

Recuerdo que cuando era pequeña todos los domingos íbamos a ver a mi tía Milagritos. Vivía en un pueblecito cercano a Valencia y me encantaba recorrer las calles de la villa con olor a pan recién horneado y ojillos inquisidores mirando a la niña de la capital: así me llamaban. No obstante, lo que más me agradaba eran sus meriendas. En invierno preparaba un chocolate a la taza riquísimo, cuya receta publiqué hace tiempo. En verano, helados… Café granizado con leche merengada.

Mi tía dejaba tres cazos de aluminio en el congelador: uno repleto de leche merengada, otro con café bien fuerte y, el último, con descafeinado para las peques. Estaba tan rico que, mis primas y yo, no esperábamos a que lo sirviera… Ni cortas ni perezosas, cogíamos un picahielos a hurtadillas y tomábamos cuanto podíamos de los tres peroles.  En más de una ocasión, nos hiperactivábamos. En otras, las tripas nos jugaban una mala pasada. Sea como fuere, siempre era divertido.

Fue una lástima que mi tía nunca me diera la receta de ese café granizado con leche de vaca recién ordeñada, canela y corteza de limón. Sin embargo, para quitarme el gusanillo, preparo unos cafés fríos de lo más ricos. ¡A ver qué os parecen!

Café Brasileño: Usa una copa estilizada, flauta o similar. Echa 3/4 partes de café frío. El resto, cúbrelo con nata a medio montar. Puedes decorarlo con un trocito de canela en rama o espolvoreada directamente.

Café granizado Italiano: Si te apetece mucho un café granizado, te animo a prepararlo a la italiana. Utiliza un vaso o copa de agua. Rellena 4/5 partes de granizado de café y el resto de nata montada. Para darle ese toque tan especial, rocía por encima un puñadito de café soluble.

Café fantasía: Para los más golosos, nada mejor que un café fantasía. Te recomiendo que uses una copa fina. Echa un poco de sirope de caramelo en el fondo. Después, añádele una bola de helado de vainilla. Para finalizar, cúbrelo con una tacita de café concentrado y decóralo con siropes de gustos variados, ¡te chuparás los dedos! Ahora, no te aficiones demasiado: tiene muchas calorías.

Café Azteca: Cuando tomo un Azteca, uso copas de helado anchas o triangulares. Es muy fácil de preparar y está riquísimo. Lo primero que debes poner en el recipiente es una taza de café fuerte y muy, pero que muy frío. Añádele una bola de helado de chocolate y otra de nata montada.  Decóralo con chocolate negro rallado; te aconsejo el chocolate negro al 85% de Hacendado, Mercadona. Es el más económico y no tiene nada que envidiar al Lindt. Sí. Has acertado: es mi preferido.

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Mis consejos

Pueden servirse en copas flauta, jarras de cerveza pequeñas, vasos estilizados o vasos y jarras para helados: lo que más te agrade o tengas al alcance.

El café granizado, puedes sustituirlo por café helado.

Si la cafeína te pone nervioso, súplelo por descafeinado; el sabor es similar y tus nervios seguirán templados.

En lo referente a los helados, prefiero los Haägen Dazs, aunque puedes utilizar cualquier marca, incluido las blancas.

Si eres amigo de los barquillos, puedes emplearlos para decorar cualquier especialidad.

Un buen ornamento para todos los preparados, son unos granos de café enteros por encima del combinado.

Con recipientes largos, te recomiendo que acompañes las mezclas con una cucharilla larga. Las pajitas son imprescindibles… Hay que sorber hasta las últimas gotas.

Hasta la próxima. ¡Feliz y cafeinada primavera!

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