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Tal día como hoy…

Por Víctor F Correas , 29 Septiembre, 2014

La Historia, así, en mayúsculas, se relame en días como el de hoy. Por la cantidad de talento que vio la luz tal que un 29 de septiembre de diferentes siglos y épocas. También bisbisea ácidos comentarios e insultos varios porque asistió al fallecimiento de parásitos que no dejaron nada bueno en este valle de lágrimas; personajes de los que, a buen seguro, prescindiría pues poco o nada aportaron a la sociedad más que miseria, ponzoña y vileza. Pero así es la historia de caprichosa, que deja al destino el desarrollo de lances y actuaciones de cada cual sin responsabilizarse de los aciertos o desaguisados de cada uno. Ella los vio nacer, y luego ese destino, que trata por distinto sin importar condición ni raza, se encargó de colocar a tanto hijo de vecino, los arregló uno a uno para que la historia volviera a recogerlos e hiciera con ellos lo que le placiera. Lo que ha venido, y seguirá, haciendo hasta la fecha y después del día de hoy.

Porque las letras de este país salieron bien paradas. Tal que un 29 de septiembre de hace 467 años nacía en Alcalá de Henares un tipo que se ganó la vida como pudo en sus primeros años de vida; que de cobrador de impuestos real y soldado en los tercios de su majestad Felipe II pudo dar fe y también de participar en la batalla más importante que vieran los siglos presentes y venideros; que a resultas de aquélla perdió un brazo y sufrió largo cautiverio en tierras de moros; y que, a base de juntar letras, que no se le daba mal al tipo, dejó para la Historia ―también con mayúsculas― buenas novelas, entremeses y variadas muestras de su hacer. Incluso hasta las andanzas de un hidalgo que estaba más para allá que para acá y de cuyo lugar de nacimiento no se acordó en ningún momento.

Pero el caprichoso destino también quiso que un 29 de septiembre de hace 150 años viera la luz por primera vez en Bilbao un tipo que dejaría huella de verdad; un tipo que describió y analizó como nadie las miserias de este país y que descolló junto a otros tantos como él, que no de defendían mal con una pluma en la mano, al frente de una generación de escritores que pretendió rescatar al país de uno de los mayores desastres de su historia; que sus obras aún son consideradas referencia en universidades y centros educativos de aquí, allá y acullá. Obras en las que narró vicisitudes de mártires, de la maternidad de la Tía Tula, de espejos de la muerte o de nieblas; y que tuvo los santos cojones de replicar a un militar de escasa catadura moral un “venceréis pero no convenceréis” cuando aquél, con los mismos argumentos sobre la mesa, trató de hacerle entrar en razón.

También tal día como hoy hace 505 años ―según la fuente― nació un adelantado a su tiempo que dedicó su vida al estudio. A él se le debe el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre. Después la irracional hoguera, prendida por seres tan irracionales como las llamas que lo consumieron, acabó con su vida. Cosas de religión. Qué vamos a contar a estas alturas de la vida.

Pero no sólo vio la luz tanto conocimiento tal que un día como hoy. Sin ir más lejos, hace 181 años la palmó un tipo físicamente desagradable y psicológicamente abyecto; un tipo que vendió a su familia con tal de ceñirse una corona para mayor gloria suya y al que no le importó colaborar con el enemigo de su país con tal de conseguir sus propósitos; y que también traicionó a su pueblo una y otra vez, el mismo pueblo que vio en él a un salvador. Santa Lucía a veces no escucha bien, está visto.

Tal día como hoy vinieron a este valle de lágrimas tres grandes migueles: Cervantes, Unamuno y Servet, y se marchó un Fernando que hacía el séptimo en la historia de España y el primero en vileza.

Una buena cosecha la del día de hoy para la Historia.

 

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