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Somos palabras

Por Anna Genovés , 14 Febrero, 2014

 

Somos palabras

Somos palabras

 

Enviado por Inma López Moncasi de Barcelona

Si. Quizás… ¿Sabes…? Lo mío es realmente la poesía. Qué más da, escribir forma parte de mi vida. Las palabras dan sentido a nuestros días. Expresan sentimientos, ilusiones… Aunque algunos las utilicen para vender mentiras.

A media noche, me levanté, no sé por qué… para escribir retazos de una nueva poesía. A veces, las palabras llegan como por arte divina; es como si el alma necesitase expresar “todo lo que opina”. Es un decir; “ella”, intenta transmitir verdades para ser compartidas.

Es curioso, cómo empleamos la vida, utilizando las palabras a nuestra medida. Algunas personas, las toman como fieles amigas. Otros, simplemente manipulan con “las mismas”; compran sueños a bajo precio, para después venderlas a cualquier necio. Pobres almas, aquellas utilizadas como armas…

Ellas siempre te acompañan, en las trincheras de tus guerras frías; en las peceras donde buceas; a las estrellas a dónde llegas.

Ocasionalmente, llegas con una maleta cargada de palabras; y tienes que dejarlas ahí dentro, porque no vale la pena con quién te encuentras. O las tiras al viento para que alguien las reencuentre, después de recogerlas.

De vez en cuando, compartes opiniones de pequeñeces y grandezas. De todo lo que pasa por nuestras bulliciosas cabezas. En ocasiones, estás allí; escuchando y sintiendo el silencio. Más tarde, vuelves a conectarte con ellas. Los ascetas casi ni las usan; y de vez en cuando, se enajenan.

Sin ellas, no es posible el diálogo. Si las tenemos y no se escuchan, ¿de qué sirven? No obstante, nunca enmudecen porque siempre hay alguien que las necesita.

¡Quizás, sean más “dichas” que “escritas”…! No lo sé. Si pensamos en las infinitas veces, que un mismo libro, una misma noticia, una misma poesía, es leída durante la eternidad de los días. Las palabras revolotean por todas partes sin darnos cuenta. A veces, incluso sin ser vistas.

Son tan importantes, que no podríamos vivir sin ellas. Hasta las personas que viven en silencio, pueden leerlas y formar parte de sus vidas. Esporádicamente, una sonrisa puede evocar una bella palabra, sin que necesite ser leída u oída. Sólo entonces, es cuando no hace falta, ni el entendimiento ni su simbología. Sólo el alma y la vida.

Puedes leer más textos de Inma López Moncasi, visitando su blog: Letras de Canciones

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