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Siempre nos quedará París

Por Víctor F Correas , 26 noviembre, 2015

Que sí, que sí. Que un veintiséis de noviembre de hace noventa y tres años Howard Carter y su mecenas Lord Carnarvon fueron las primeras personas en entrar en la tumba del faraón Tutankhamon; los primeros en hacerlo en tres mil años.

Y de allí salieron con los ojos como platos. De todo lo que vieron: el sarcófago de oro macizo que contenía en su interior la momia del joven faraón egipcio así como su colección de objetos, de incalculable valor. Todo estaba intacto, como si le hubieran enterrado el día anterior. En total, unos cinco mil objetos fueron extraídos y catalogados en un proceso que duró diez años. Tela.

Y que Sebastien Lenormand, un profesor de química francés, concibió el primer paracaídas y lo probó tal que hoy hace doscientos treinta y dos años. El artilugio medía 4,20 metros de diámetro, y para comprobar su eficacia se tiró desde lo alto de una torre. Había leído que en ciertos países los esclavos se arrojaban desde grandes alturas provistos de un parasol para divertir a los reyes y alcanzaban ilesos el suelo debido a la gran resistencia del aire. Y sí, Lenormand pudo comprobarlo porque también salió ileso de la prueba. Que no está nada mal; de valientes está lleno el cementerio.

Y que también hoy hace ciento tres años vino a este valle de lágrimas el dramaturgo Eugene Ionesco para poner una nota de humor a la vida, que nunca viene mal; y que hace quinientos once se largó de él su católica majestad Isabel I de Castilla, dejando el trono a su hija Juana y con su esposo Fernando como regente.

Que sí.

Pero hoy hace setenta y tres años descubrimos que, pase lo que pase, sean cuales sean los sinsabores que nos embarguen y los temores que nos amenacen, siempre nos quedará París. Este fue el día en que se estrenó Casablanca, y así quise recordar tal efemérides hace un tiempo en mi blog. Por si gustáis.

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