“Reunión de pastores, ovejas muertas”. |
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“Reunión de pastores, ovejas muertas”.

Por Eva María Torres de los Santos , 22 Julio, 2014

La vida cotidiana en las cárceles españolas: mucho tiempo libre y pocos ojos vigilando.

 

cárcel española

Manuel, que por supuesto no se llama Manuel, tiene los ojos hundidos en la cara surcados por infinitas venas subcutáneas que lo vuelven ojeroso, su tez es de color ceniza, y su piel parece fino pellejo que recubre unos huesos desgastados y unas vísceras podridas. Es drogadicto y portador del V. I. H. Pronto cumplirá treinta años, aunque pareciera que va a cumplir diez o quince más, su adicción hace mucho que no deja de echarle años a la espalda mientras lo consume por dentro, como se van consumiendo las cenizas del cigarro que se está fumando.

Son las nueve de la noche. Es principios de verano, el sol aún no se ha puesto y en la calle corre un aire tibio, agradable. Hasta hace cinco minutos, Manuel observaba la caída de la tarde en el patio de la cárcel. Ahora los dos estamos en una habitación no muy grande, con dos mesas y algunas sillas alrededor de ambas. También hay un pequeño baño. Aquí se realizan los vis a vis, pero hoy no es domingo y Manuel ya ha tenido su vis a vis del mes.

Manuel se enciende el último cigarro del día, tampoco es habitual que se fume en esta sala. Charlamos.

Manuel está cumpliendo condena en una cárcel andaluza. Hace casi una hora, ha tomado una suculenta cena compuesta por una zapatilla a la que llaman hamburguesa metida en un chusco de pan y acompañada por patatas fritas. Manuel no tiene la dentadura muy buena y le cuesta horrores morder algunos alimentos, así que ha dejado la hamburguesa a la mitad.

“Uno sabe cuando entra en la cárcel, pero no cuando va a salir”, suelta, y me asegura que es la frase con la que recibe siempre a sus familiares cuando vienen a verlo. Es una frase típica, la repiten todos los presos como si fuera un mantra, pero cuando él la dice lo hace a conciencia, comprendiendo perfectamente su significado después de lo que lleva visto en estos últimos meses y, sobre todo, porque hasta ayer, aún dentro de la cárcel, se la seguía jugando, ya que, facilitaba la entrada de droga en la cárcel.

Si nos preguntamos cómo ha llegado Manuel a la cárcel, la respuesta es sencilla. El mundo de las drogas y todo lo que conlleva: se empieza con peleas, robos, se van acumulando antecedentes y un día toca responder ante la justicia por alguno de ellos. Pero si nos preguntamos cómo Manuel sigue delinquiendo aún dentro de la cárcel, la respuesta nos pone de relieve muchas deficiencias del sistema penitenciario español.

Manuel trabaja en la cárcel. Es cabo de albañilería. El trabajo dentro de la cárcel está considerado como un derecho y un deber de toda persona presa y, además, está orientado a la resocialización. Por ese trabajo, se recibe incluso un salario mensual que es abonado en su tarjeta de peculio. La tarjeta de peculio es una tarjeta de débito que se le da al preso, esa tarjeta es el único dinero del que dispone (al menos en teoría) y con la cual puede comprar en el Economato de la cárcel. Si no trabaja, sus familiares pueden ingresarle dinero en la tarjeta. Como medida preventiva para evitar abusos, está establecido un tope máximo de dinero que se puede ingresar semanalmente.

Además, el interno que consigue un destino (un trabajo remunerado en la cárcel) queda inscrito en la Seguridad Social con derecho a gozar de las debidas prestaciones, por lo que, al salir de la cárcel, podrá quedar protegido por la contingencia de desempleo.

Hace años, el trabajar en la cárcel tenía un valor añadido y es que existía la posibilidad de la redención de penas por trabajo, a razón de un día de prisión por cada dos días trabajados. Sin embargo, esta figura desapareció en el año 1995 con la entrada en vigor del nuevo Código Penal.

Actualmente, para un preso, el tener un trabajo supone, ante todo, un método de distracción para emplear el tiempo en algo y a la vez, de autovaloración personal. Manuel lo tiene claro, “En la cárcel, lo primero que tienes que hacer es conseguir un destino, si no te vuelves loco de tanto pensar”.

Aparentemente Manuel es un interno modélico, es cierto que en sus primeros días de internamiento se vio envuelto en una pelea, pero hace tiempo que su comportamiento es intachable, acumula hojas meritorias y realiza su trabajo eficientemente. Es más, ha accedido a pasar los últimos meses de su condena ingresado en una Comunidad Terapéutica, aunque para eso aún falta.

Pero es, precisamente, la buena imagen que se ha labrado, la que le hace pasar desapercibido y la que le ha permitido el acceso a determinadas zonas a las que, normalmente, los presos no pueden acceder. Su situación privilegiada, le ha permitido hacer pasar droga a la cárcel sin ser descubierto.

El sistema que han ideado él y otros dos compañeros, es muy sencillo, tanto que saben que no son, ni mucho menos, los únicos presos que han tenido esa ocurrencia, pero intentan hacerlo lo más discretamente posible…

Si quieres seguir leyendo este reportaje puedes hacerlo en mi blog http://evadeteescrituracreativa.blogspot.com.es/2014/07/reunion-de-pastores-ovejas-muertas.html

2 Respuestas a “Reunión de pastores, ovejas muertas”.

  1. Ursa Responder

    22 Julio, 2014 a las 9:48 pm

    Me gusta mucho todo lo que escribes !! y este reportaje es muy realista. Enhorabuena !

  2. Eva María Torres de los Santos

    Eva María Torres de los Santos Responder

    22 Julio, 2014 a las 10:24 pm

    Muchas gracias por tus palabras, Ursa.

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