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Por Francisco Delgado-Iribarren , 14 Junio, 2014
Manifestación republicanista en la Puerta del Sol tras la abdicación del Rey

Manifestación republicanista en la Puerta del Sol tras la abdicación del Rey

En la mítica película Scarface, Tony Montana (Al Pacino), se dirige a Elvira (Michelle Pfeiffer), novia del capo Frank, en estos términos: “Frank me cae bien… Pero tú me caes mejor”. Algo similar, después de un largo discurrir sobre este complicado rompecabezas llamado España, me sucede a mí con una de las múltiples divisiones de nuestros paisanos. Analizando la historia y haciendo un esfuerzo de empatía (ponerse uno en el lugar del otro), puedo escribir: entiendo a los republicanos… Pero entiendo mucho mejor a los monárquicos.

Que hay republicanos en nuestro país, es evidente. Como también lo es el hecho de que hay muchísimos monárquicos. La presencia de los primeros la atestiguan las 100.000 firmas recogidas, tras la abdicación de Juan Carlos I, a través de diversos portales de internet, con el objeto de solicitar un referéndum sobre si queremos monarquía o si queremos república. Es una aspiración política legítima, aunque sus promotores saben que impracticable en este momento de la Historia. Primero, porque los referéndums los convoca el Rey, a propuesta del presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados (92.2 de la Constitución). Segundo, porque no piden un referéndum cualquiera, sino uno que pone en cuarentena a la clave de bóveda del sistema, y ya se sabe lo que pasa con el edificio cuando se retira la piedra angular.

Una de las muchas desventajas actuales de los republicanos frente a los monárquicos es que de los primeros hay innúmeros tipos y variedades, mientras que los segundos están mucho más homogeneizados. Pienso seriamente que si se convocara un referéndum sobre el modelo de Estado, habría que hacerlo a la catalana, con pregunta y repregunta, con “paradinha” como escribió Jiménez Losantos, para poder actuar conforme a la voluntad popular. Yo no sé si la ley lo permitiría, pero veo la papeleta con varias casillas donde marcar una cruz, en vez del escaso margen del sí o no. Sería algo así como: ¿Qué forma de Estado quiere usted para España, monarquía o república? Dos casillas. Y debajo: En caso de que usted quiera una república, ¿qué tipo de república desea? Y cuatro casillas para marcar una: unitaria, federal, bolivariana o popular. A continuación yo, si trabajara en la junta electoral, promovería la colocación de una fotografía de Carlos Sobera enarcando una ceja para transmitir al votante la trascendencia de su elección.

Los monárquicos, en cambio, están casi todos cortados por el mismo patrón. Sean de izquierdas, de derechas, o de centro, la práctica totalidad quiere una monarquía parlamentaria en la que el rey reina –modera, arbitra, capitanea- pero no gobierna. No se oyen voces que reclamen una monarquía absoluta, propia de siglos pasados. Y, con el debido respeto a don Miguel Ayuso, presidente de la secretaría del pretendiente carlista don Sixto Enrique de Borbón, y sus seguidores –muchos o pocos, todos somos ciudadanos-, en España estamos muy de acuerdo en que el Rey debe ser Don Felipe de Borbón y Grecia, que además es el mejor preparado para serlo.

PS: Sólo un favor les pido a los republicanos. Y es que, en el caso de que un día se instaure una República en España, no cambien el color de la bandera, como se hizo en la II pero no en la I. Por razones éticas –no dividir- y estéticas –me resulta más bonita la de siempre, que nació en 1785 con Carlos III y por lo tanto tiene exactamente 200 años más que yo-. En este punto comparto los versos de don Pedro Muñoz Seca, mártir de Paracuellos.

Yo soy un hombre sencillo

al que no gusta el morado,

al lado del amarillo,

debajo del colorado.

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