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Relatos salvajes, de Damián Szifrón

Por José Luis Muñoz , 20 octubre, 2014

Relatos_salvajes-102488639-largePedro Almodóvar demuestra tener muy buen olfato comercial a la hora de producir este film de episodios argentino que,  tras su buena acogida por el Festival de San Sebastián en su sección Perlas, tiene muchos números para ser un firme candidato al mejor film en lengua extranjera en la próxima edición de los Oscar de Hollywood; de momento es la película argentina seleccionada para los galardones.

Relatos salvajes, coproducción entre Argentina y España que produce El Deseo y dirige Damián Szifrón (Buenos Aires, 1975), es un film de sketches que gira en torno a situaciones límite en las que los personajes literalmente explotan por la tensión acumulada o por la insoportable burocracia que trata al ciudadano como una mierda y no le da otra opción que ésa, la explosión en el sentido más literal de la palabra. Su referente más próximo es la serie Cuentos asombrosos creada y producida por Steven Spielberg.

Qué puede pasar si uno se deja llevar por el primer impulso cuando cree ser víctima de una injusticia y no reflexiona sobre las consecuencias de su reacción, parece ser la premisa de esos seis desternillantes episodios que caminan hacia lo más extremo. ¿Qué haría uno si fuera piloto de avión y consiguiera reunir en un mismo vuelo a todos los que le han estado jodiendo la vida? ¿Qué reacción tendría cuando ves entrar en el restaurante de carretera en el que trabajas al tipo que hundió a tu familia? ¿Cómo trataría uno al automovilista pijo que adelanta el cacharro que conduces y se riera de tu tartana si dos kilómetros más adelante te lo encuentras con una rueda pinchada? ¿Buscarías un falso culpable, pagando, para que tu hijo que acaba de arrollar a alguien en un accidente de tráfico saliera indemne del trago? ¿Cómo reaccionarías si en tu boda tu pareja invitara a su amante? ¿Cuál sería la reacción cuando una y otra vez la grúa se lleva tu coche, la administración no atiende tus quejas y uno es experto en demoliciones controladas?

La irreverente película de Damián Szifrón da la respuesta que nos pide el cuerpo a todas estas situaciones y el resultado es una salvajada de una comicidad irresistible. La conexión temática de los relatos se refiere a la difusa frontera que separa a la civilización de la barbarie, del vértigo de perder los estribos y del innegable placer de perder el control, declaró el director argentino a la hora de explicar la coherencia entre todos los episodios del film. El humor negro impregna esos seis relatos salvajes, que verdaderamente lo son, como son también ejemplos de bendita incorrección política. Hay tres que sencillamente son geniales: el del avión  cuyos pasajeros están relacionados entre sí porque todos conocen a un sujeto cenizo; el de los dos automovilistas que se pican en una desierta carretera de la provincia de Salta; y el del ingeniero Bombita, el ciudadano harto de la burocracia y de que la grúa se lleva su coche. Los otros tres son algo más flojos, especialmente el último, el de la boda.

Leonardo Sbaraglia protagoniza dos de los episodios y está magnífico haciendo de automovilista pijo Diego Iturralde; Ricardo Darín es el ingeniero Bombita, el ciudadano harto de que la grúa municipal se lleve una y otra vez su coche sin atender a razones, azote de burócratas municipales, y Darío Grandinetti es el músico Salgado, pasajero de ese extrañísimo vuelo en el que todos los pasajeros están conectados.

Hilarante y brillante, con un ritmo desenfrenado, sangrienta, hasta el punto que el espectador puede sentirse culpable riendo a mandíbula batiente de asuntos que no causan risa—el estado en el que acaban los dos automovilistas que se pican en la carretera, por ejemplo, paradigma extremo del humor negro—Relatos salvajes es sin duda una comedia terrible que saca lo peor de nosotros mismos porque sus personajes hacen lo que seguramente haríamos si no pensáramos en las consecuencias y, sobre todo, el castigo a nuestra actuación. Cada uno de los protagonistas de estas seis historias opta por la violencia y hace lo contrario de lo que estipula la sociedad; que nos riamos y aplaudamos las reacciones de los protagonistas es una trampa perversa que nos tiende el director con unos guiones muy trabajados en los que prácticamente no nos deja otra opción. Y de ahí la fácil identificación del espectador con todo lo que sucede en pantalla: ellos hacen lo que nosotros nos quedamos con las ganas de hacer. Una película con una mala leche extrema pero desternillante.

Título original: Relatos salvajes
Año: 2014
País: Argentina
Género: Comedia negra
Director: Damián Szifrón
Duración: 115 minutos
Fecha de estreno: 17/10/2014

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