PODER Y CULTURA |
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PODER Y CULTURA

Por Juana Vázquez , 21 septiembre, 2014

 

Si realizamos un repaso somero de la historia en cuanto a las relaciones de los creadores con el poder reinante en cada momento, podemos deducir que escritores, pintores, músicos o arquitectos dependían, en buena medida, del mecenazgo de los poderosos y políticos  para poder realizar sus obras.

Por lo que se refiere a España, prácticamente toda la producción literaria del  siglo XV y principios del XVI, con la única excepción de La Celestina, se debe al generoso mecenazgo de los poderosos. Sólo citaré, a titulo de ejemplos, a Juan II de Castilla, a cuyo servicio trabajaba Juan de Mena o al Maestre de Alcántara, Don Juan de Zúñiga, mecenas de Nebrija durante más de veinte años. Grandes protectores de las humanidades fueron en ese periodo, los Reyes Católicos, los Alba o el Cardenal Cisneros, patrocinador de la Universidad de Alcalá.

A partir del Romanticismo, los creadores se proclamaron autores totales de sus obras sin mecenazgos, limitaciones, ni censuras. Sin embargo, en España tenemos la experiencia reciente de la actuación de una derecha dictatorial e iletrada que instauró una censura brutal y estúpida durante cuarenta años. La derecha actual no ha hecho lo suficiente en la cultura  para disipar los resquemores y rechazos producidos por su actuación y tampoco para que no se la perciba como heredera de la derecha dictatorial, enemiga de la cultura.

Finalmente, cabría preguntarse si es posible un partido de derechas que ame la cultura y la proteja. Llevamos muchos años  que se busca una cultura-espectáculo. Después de un verano de eventos-recitales-  sin la presencia de un simple concejal sino era para salir en los medios,  y  de la penuria de los pueblos y ciudades en materia literaria, he venido quemada y desilusionada.

La conclusión que he sacado es que a los poderosos y políticos  de hoy   sólo le importa  la  cultura como espectáculo, para  echarse la foto.

Pues eso… ¡Arreglados vamos!…

 

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