Pedro Enrique Muñoz: “La educación se ha ideologizado porque se vive como valor fundamental la igualdad de que todos seamos iguales” |
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Pedro Enrique Muñoz: “La educación se ha ideologizado porque se vive como valor fundamental la igualdad de que todos seamos iguales”

Por Esther López García , 10 julio, 2016
Editorial Iatrós

Editorial Iatrós

¿Considera que se está sobreexplotando todo lo que envuelve la construcción de la identidad personal del individuo/yo moderno?. ¿Preguntarse sobre el sentido de la vida es algo cercano al pretencionismo, algo que se aleja de una cosmovisión?

No, se aleja. Evidentemente, el plantearse el sentido de la propia vida, y esto está en los libros de Victor Franz, que yo he asistido a seminarios muy limitados de gente con él, concretamente en Navarra. De alguna manera, el tener un sentido en la vida, es clave, a veces no somos conscientes del que tenemos, pero eso nos va configurando. Por ejemplo. Y la identidad personal, que es clave, es ser yo, pero eso en la mayoría de los casos, es muy débil porque para construir esa identidad personal la madre tiene que ser capaz de darle autonomía al niño pequeño. Ese vínculo madre e hijo/ hijo y madre. Porque el bebé depende de la madre, pero la madre del bebé también. Y por eso hay madres que no sueltan al hijo en la vida. Crea un vínculo que se puede transformar en posesión. Por eso se dice: “mi hijo“. Sí, tu eres su madre, pero el hijo es él y hay que dejarlo que crezca y educarlo desde el futuro, de lo que quieres que sea en el futuro. Cosa que además influye luego en el desarrollo del niño y eso se ha demostrado en estudios. Ha habido una tesis, que yo he codirigido, con una profesora americana, de María Tejerina, donde ilustra perfectamente como influyen las expectativas de la madre. Influye después en lo que pueda ser. Hay una prueba evidente, Rutter, profesor de psiquiatría infantil inglés, del Instituto de Psiquiatría de Londres, hizo un estudio de seguimiento de niños que nacían en Whigt, en la costa sur de Inglaterra, dentro de una miseria y de una pobreza. Le hizo el seguimiento de qué iba a ser de ellos y había algunos, un porcentaje, que sin embargo salían y vivían un proyecto de vida, y superaban la situación económica y social y lo llamó resiliencia. Esa es la resiliencia, es decir, tenían un proyecto.

¿Usted considera que hay un claro punto en que se pasó de una cosmovisión a la identidad del individuo moderno?

De toda la cultura occidental que arranca desde la dicotomía que hizo Descartes en cuanto a la realidad del ser humano y de los fenómenos naturales. Porque antes de él, todo estaba dentro de la teología. ¿Porqué quemaron a Galileo? Porque la inquisición no estaba de acuerdo con lo que él planteaba desde el punto de vista científico. Esto supuso un gran avance para el desarrollo de las ciencias naturales, pero separó el cuerpo, los fenómenos naturales de lo que es la res cogita que es la mente. El sujeto humano se convirtió en un ser pensante y siempre esto ha ido influyendo. Desarrolló el pensamiento metafísico donde había una separación entre los subjetivo y lo objetivo. ¿Y quién dice que es lo objetivo? Me pregunto.

Bueno, a la realidad de la vida, que es lo que hizo Descartes en su Discurso del Método. Pero claro, el problema es cuando al ser humano, al sujeto humano se le convierte en un ser pensante y de ahí viene esa separación entre sujeto y objeto, lo subjetivo y objetivo. La gente dice popularmente: “Hombre es que eso es subjetivo tuyo” y ¿cuál es lo objetivo?, se podría preguntar. ¡Es falso, es mentira! Las cosas existen para nosotros, y me refiero a las cosas, los eventos, los acontecimientos, desde la significación que tiene para uno. Por eso, esta figura (señalando un objeto de la sala) le puede gustar a uno y a otro parecerla un auténtico horror. Es la significación que tienen para uno. No es lo objetivo. Eso es algo clave, importante. Entonces, lo que yo he hecho, partiendo de todo el pensamiento de Heidegger, en su posterior desarrollo, el libro de El ser y el tiempo, lo que he hecho en concreto es analizar lo que es el ser humano en su desarrollo. Cómo se construye todo ese mundo de significaciones que viene dado por la madre fundamentalmente. El padre entra después, pero la madre es lo fundamental. No solamente es cuando tomamos el pecho de la madre sino cuando estamos dentro del útero de la madre. Los científicos hacen ver cómo de alguna manera hay una interacción neurohormonal entre el bebé, el feto, y la madre, el cerebro de la madre. Y esto, va haciendo una labor epigenética. Tanto que se piensa que el nacimiento, el momento de nacimiento, de manera normal, sin ninguna patología física, lo decide el bebé: “Ya estoy dispuesto a salir“. Estoy en condiciones de salir. Es algo natural. Eso está en los estudios, complejos. Hay que tener en cuanta una cosa: tenemos el grave defecto de que ,de alguna manera, los datos de la investigación científica son tomados como ya la verdad. ¡Mentira! Eso ya lo demuestra claramente Karl Popper a propósito de la “Lógica de la investigación científica“. Es un camino donde después hay que probar y ver y ver y comprobar. Cada vez se ve más de la influencia de la transmisión en todos los temas de la depresión, pero cada vez que se sabe más, se sabe menos, porque es muy complejo. Hay un problema, en esa separación se piensa que el cuerpo, el organismo biológico es igual para todos. Mentira. Porque la epigenética transforma la expresión génica, que se hace en forma de proteínas a partir del ARN y se modifica a través de mecanismos muy complejos que ya se conocen en relación con la vida, mis elecciones personales, mis proyectos, mi sistema de valores. Todo eso lo transforma.

¿De una manera visible en el día a día?

Yo concibo o pienso que el ser humano, que podríamos decir según el pensamiento alemán fenomenológico que el ser humano es un ser en el mundo, ellos dicen en una palabra única pero aquí hay que ponerla, como habrás leído, entre guiones porque no estamos separados del mundo. Tenemos una relación con las cosas, con los otros, con uno mismo, que viene determinado desde un sentido del proyecto de vida que hemos elegido aunque no lo hagamos nunca consciente. Y ¿qué pasa? Pues que nos vamos transformando: somos producto de nuestra historia. Pero no con un determinismo, ¿comprende? Por eso, el segundo título: “La construcción de una identidad personal propia“.

Esto es muy moderno.

Totalmente. De alguna manera, lo que nos encontramos, observando la vida que es eso de lo que se han olvidado los filósofos, los pensadores: se olvidan de lo que sucede en la vida. Como yo digo muchas veces, hay cosas de la sabiduría popular que son reales.

Tal y como despliega en su Prefacio, impera la cultura de la voluntad como un acto informativo consciente que condiciona la actuación y la no actuación convirtiéndose la interpretación y comprensión de la conducta humana en un acto de enjuiciamiento moral o de valor. ¿Considera que esta conducta se ha querido imponer y transmitir en los últimos años desde determinados mecanismos educativos y sociales como una herramienta que sesga las alas de una visión relativista de la existencia? ¿Qué papel juega el inconsciente en la voluntad?

El gran problema que tiene la educación es concretamente que se ha ideologizado porque se vive como valor fundamental la igualdad. Pero no la igualidad de oportunidades, sinó la igualdad de que todos seamos iguales. Trabajo cooperativo y otros, son métodos que construyen la igualdad. Unos piden más y otros que no llegan. Pero el ideal es que todos salgan iguales. En definitiva es que no tengan identidad personal propia, que vivan el perderse en el “se“, me explico: se es tal, se es cual. De ahí por ejemplo el que después surja buscar la identidad en lo exclusivo. Todo lleno de coches 4×4 que antes se llamaban todoterreno, los que tenían claro. Después pasaron a ser de lujo, y ahora exclusivos. Buscan la exclusividad. Se anuncian: pisos exclusivos. Antes eran pisos de lujo, todo exclusivo. Y relojes exclusivos. Es un sentido de sustituirse por una identidad social a través de la distinción de los demás. Por ejemplo de gente que no piensa, es lo que se dice, es lo políticamente correcto, pero no piensan. Comprende. Esto está bien. Y después vienen los libros de autoayuda, que parten de que el ser humano es un ser pensante, y que todo lo puede la voluntad. Lo que yo llamo la cultura de la voluntad. Y claro, ahí están las normas.

La voluntad parte de un error. De que el ser humano es un ser pensante, es pensamiento. Y yo puedo dirigir mi pensamiento. Pero el pensamiento es como algo que yo creo, pero que no soy. Entonces esta separación que tuvo que hacer Freud de lo consciente/inconsciente de alguna manera lo hizo porque no entendía nada de lo que se planteaba con la conducta humana entonces. Y esto sigue siendo actual. Hay unas cosas que están a mi disposición, me refiero a cosas de mi discurso vital, y otras que están a mi disposición, pero yo puedo hacer que todas se hagan conscientes. A través de mi reflexión sobre el mundo. Pero no haciéndose las preguntas habituales que hace la gente: ¿Cómo me siento?, ¿el porqué?, ¿qué sentido tiene lo que yo hago?, ¿qué sentido tiene que yo le dé una patada a mi vecino? Y eso que aclara lo que uno es y las motivaciones que están ahí, en el fondo de uno mismo, es lo que me diría lo que yo realmente soy.

© Esther López García

© Esther López

¿De donde proviene el argumento actual, desde la moderna epigenética, en dónde los genes no determinan la genética, sino que hace humanizable un ser, y nos otorga el mando de su reescritura?

Bueno, yo lo resumo en una frase: nosotros somo producto de nuestra historia. Historia que tiene que ver con un reescribir nuestra facticidad: lo que somos, partiendo siempre de la facticidad originaria, es decir, del genoma. Pero lo podemos hacer esta reescritura desde un sentido de un proyecto de vida, que seamos conscientes o no conscientes, siempre hemos elegido, aunque no lo hagamos consciente. Sentido de la vida, por ejemplo, de ser importante, de tener dinero, de tener una relación de poder sobre los demás. Por eso entran en las juventudes de los partidos políticos: el futuro del poder sobre los otros. Lo que se suele dar, a modo general, hay muchas excepciones, pero es el buscar una relación de poder. Cuando te para el policía municipal, ya mayorcito, y te mira y te habla como si fuera un ser superior, o la funcionaria. Todos hemos tenido experiencias. Usted está al servicio mío y yo le pago.

Hace mención del dinamismo cambiante y confuso de la etapa infantil y adolescente ¿Evidencia que todas las etapas de la vida son críticas?

Bueno, es que la evolución que tenemos a lo largo de que llegamos a este mundo, funciona por crisis. Pero hay dos crisis fundamentales: Una es la crisis del nacimiento y la otra crisis importante es la que yo llamo de la entrada en el mundo del ser con otros. Después de una transformación, a través de la hormonas, sobre todo en vosotras, que cambia mucho el cuerpo, totalmente, pues de alguna manera se entra en la relación con los otros. Presencia corporal entre los otros.

¿Cree que está sobrevalorada la crisis evidente y los cambios que se producen en la adolescencia? ¿Hay un fatalismo buscado, cuando se publican libros, cuando se hacen conferencias, cuando se habla sobre el tema de las conductas que determinados adolescentes realizan?

Sí, lo que pasa es que no busca fundamentarse, hacerse preguntas. Hay que contar con una cosa, para la niña, con su manera de ser femenina, llegando a la adolescencia y de alguna manera descubrir como los otros la miran, la tratan, pero su figura referente es la madre y para el niño, la figura referente es el padre. El padre es el que lo sabe todo, el todopoderoso. Pero cuando llega a la adolescencia empieza a descubrir defectos del padre. Y por otra parte tiene una necesidad de independizarse, de autonomía y eso se expresa en forma de rebeldía. Por eso, es claro las conductas rebeldes. En las niñas se ve más en la relación con la madre, sobre todo cuando son madres posesivas, que no le dejan que ella elija la ropa: “tú tienes que ir guapa, esto es lo que tienes que ponerte“.

Dedica el tercer capítulo a la distinción entre ser y tener un cuerpo, de la transcendencia fenoménica de un cuerpo-objeto-instrumento situándolo en el centro de la instrumentalidad. En esta realidad física y psíquica, cuerpo-mente/cerebro-mente ¿Qué tipo de relación existencial establecen con su cuerpo las personas que tienen afectada su percepción de la realidad?

La pregunta es compleja. Lo que pasa es que de alguna manera, el cuerpo es ambiguo. Tú puedes estar escribiendo y eres tu mano y piensas con la mano. No estás moviendo la mano. Habría que distinguir entre el cuerpo que tengo y cómo lo conozco, lo que influye en el conocimiento que tengo del cuerpo, que tengo, y el cuerpo que soy, que tiene sus funciones. Que en definitiva es la posibilidad concreta de realizar un determinado proyecto o conducta existencial. Y entonces, ese cuerpo vive, es una situación en el mundo. Uno muchas veces, descubre que tiene miedo porque se le ha puesto la carne de gallina. ¿Qué pasa? Y entonces surgía la vieja pregunta, que era una falacia, ¿qué es primero, la emoción, es decir, lo que se expresa en el cuerpo, o el sentimiento? Mentira. No hay esa diferencia. El cuerpo capta, porque el cuerpo vive mi propia existencia. Somos cuerpo.

Cómo el caso de la paciente del neurólogo Oliver Sacks, en dónde una mujer no tiene ningún sentido de su cuerpo y acaba cayendo desplomada, caso recogido en el libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. ¿Qué capacidad de adaptación tiene el cerebro ante el déficit/ disfunción de alguna parte? ¿Es posible el caso de la existencia de un “fantasma” de su propio cuerpo?

Yo hice una tesis, que luego no la pude leer por cuestiones familiares, y era largo el escribirla para presentarla. La hice sobre el cuerpo. Y yo trabajé sobre algunos casos que había visto en la clínica universitaria de miembros fantasma. Yo por ejemplo traté un paciente donde en un accidente de tráfico, pues perdió una pierna. El miembro fantasma no aparece cuando es una operación, aparece en un accidente. Y este hombre, pues me contaba, y me lo mandó el neurólogo para que hiciera el informe porque, de alguna manera, se despertaba, se echaba de la cama, y ponía la pierna que no tenía y se caía. Para él seguía existiendo.

Cuando afirma que no hay separación entre genética y ambiente, alude al continuum de la existencia de lo masculino y femenino y de la convergencia de los dos polos, independientemente de su orientación sexual. ¿Qué opina de las argumentaciones que abogan por la igualdad hombre/mujer?, ¿Sesga la situación en el mundo del hombre y la mujer?

Como siempre, el tema de la igualdad está mal planteado. ¿Porqué? Ciertamente venimos desde nuestra Prehistoria de una sociedad con roles sociales diferentes, de una cultura de  cazadores y recolectores: el hombre salía a cazar y ella estaba cuidando de la prole y encargándose de la comida. Siempre ha habido una cultura machista por una cuestión de dependencia. Eso tiene que ver con la selección de la especie.

¿Propuestas de mejora para mitigar esos términos y conductas en el actual sistema educativo español?

Plantearlo desde la igualdad de oportunidades. Lo que tenemos derecho es a la igualdad de oportunidades. Pero eso no se quiere porque eso no interesa.

¿Transcender de sí-mismo implica ser más feliz?

El transcender de uno mismo, bien entendido, es estar en el otro, es estar fuera de sí. Pero no en el sentido negativo. De hacerte cargo de cómo es el otro, de verlo tal como es, o un acontecimiento o un acto, sin ninguna otra contaminación de lo que yo siento o pienso, mis criterios. Sino veo, soy capaz de ver, estoy abierto al mundo y eso está en la capacidad de transcender. Desarrollar potencialidades a lo largo de toda la vida, de amar, de gozar, de sentir, y eso lo tenemos que desarrollar y eso nos da un sentimiento de satisfacción con nuestra vida. Y eso es la felicidad.

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