Parálisis del sueño. Cuando dormir se convierte en tu peor pesadilla. |
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Parálisis del sueño. Cuando dormir se convierte en tu peor pesadilla.

Por Eva María Torres de los Santos , 19 Septiembre, 2014

paralisis del sueño

 

Te voy a pedir un ejercicio de visualización nada agradable. Imagina que estás cansado y te acuestas para que un buen sueño te deje como nuevo. Imagina que al poco de tumbarte en la cama, cuando ya estás medio dormido, abres los ojos y descubres que, salvo los globos oculares, no puedes mover ninguna parte de tu cuerpo. Te has convertido, sin saber cómo, en un amasijo de carne y huesos postrado en una cama. Imagina que te sientes, repentinamente, como un tetrapléjico; tus músculos no responden a tus órdenes. Da igual si duermes normalmente solo o acompañado, nadie te va a poder ayudar. Si intentas gritar, tu boca no se va a mover y mucho menos te van a responder las cuerdas vocales. Podrás ver el techo de tu habitación y el campo de visión que abarquen tus ojos sin mover la cabeza, nada más. Imagina, también, que ante la angustia que te produce tal estado, empiezas a sentir que hay alguien cerca observándote. Puede que solo sea una intuición repentina o, más probable, puede que termines descubriendo a ese observador anónimo en una sombra oscura a los pies de tu cama, o en la esquina de tu habitación. Ahora, échale un poco de valor y prepárate para visualizar algo más. Imagina que mientras batallas por moverte, mientras algo dentro de ti le grita a tus pies, a tus manos, a todo tu cuerpo, que despierte, que se mueva, esa sombra oscura va cobrando una forma terrorífica casi indescriptible a la par que empieza a avanzar hacia ti. Imagina que la ves llegar, subir por tu cama y avanzar a gatas por encima de tu inmóvil cuerpo. No sabes si esa sombra es humana o es una alucinación o un ser espectral, solo sabes que se acerca y que su propio peso oprime tu pecho y te vas asfixiando por momentos. La sombra sigue avanzando y cada vez te cuesta más respirar. Cuando estés al límite de tus fuerzas, cuando la agonía es insoportable, la situación empeora y ves cómo de entre el colchón surgen unos brazos negros que se aferran a tu cuello asfixiándote más aún o puede que sea la sombra quién ejerza tan macabra acción. No te voy a pedir que imagines que sientes que vas a morir irremediablemente, porque no hay ejercicio de visualización capaz de hacerte poner en ese lugar si no lo has vivido. Así pues, te pediré, tan solo, que imagines que de pronto la sombra desaparece y puedes moverte de nuevo. Ya está, tan simple como eso aunque, por supuesto, en el estado de  confusión en el que te ha dejado semejante experiencia, no seas capaz de dilucidar si lo ocurrido ha sido real o solo un espeluznante sueño que a ti te ha parecido muy vivido.

Y , ahora ¿qué harás? ¿Volverás a intentar dormir?

Lo que te acabo de pedir es que intentes imaginar qué se siente al padecer un episodio de parálisis del sueño.

La parálisis del sueño es un trastorno del sueño que se produce entre el estado de vigilia y el sueño y que consiste en una especie de catalepsia que impide moverse a la persona que lo padece, pero ésta sigue consciente en todo momento. Normalmente ese estado de tensión al que se ve sometido el sujeto que lo padece genera todo tipo de alucinaciones visuales o táctiles muy desagradables. Si ese tipo de alucinaciones se producen en el tránsito de estar despierto a estar dormido se habla de alucinaciones hipnagógicas, mientras que, si por el contrario, esas alucinaciones se producen en el tránsito de estar dormido a despertar se habla de alucinaciones hipnopómpicas.

En realidad, esa parálisis es un mecanismo natural para defender a nuestro organismo y que no pueda escenificar los sueños que tenga porque eso podría ser muy peligroso para nosotros (aunque no hay que confundir esto con el sonambulismo que se produce en las fases de sueño profundo). Lo que ocurre es que normalmente ese mecanismo se activa sin que seamos conscientes de ello  pero cuando padecemos una parálisis del sueño es cuando el cerebro ha dado la orden, por así decirlo, a los músculos del cuerpo de que no se muevan pero aún la persona está consciente y es esa misma sensación de agobio e incertidumbre por el estado catatónico mezclado con las percepciones reales del entorno lo que provoca las terribles alucinaciones.

Lo más desconcertante es que todas las personas que experimentan parálisis del sueño suelen tener la misma alucinación: sienten una presencia maligna en la habitación observándoles, esta presencia suele verse como una sombra negra y siempre termina subiéndose encima del que está inmóvil y lo asfixia.

Si este trastorno del sueño, tal y como te lo describo, te parece algo muy fantasioso, no descartes que algún día te tengas que ver en la desagradable situación de comprobar por ti mismo cuán terrorífico es porque se cree que entre el 40 y el 50% de la población mundial, aproximadamente, sufre este trastorno al menos una vez en su vida.

Si nunca has oído hablar de parálisis del sueño, tampoco puedes descartar que no sea algo que hayan experimentado personas de tu entorno, solo que, normalmente, la gente no suele contarlo por vergüenza o temor a ser juzgado o a que se le tome por “loco” al narrar lo sucedido.  Además, ya de por sí, uno mismo termina bastante confuso tras sufrir un suceso de estos.

Generalmente, quienes padecen parálisis del sueño sufren los episodios de forma aislada pero hay quienes tienen que soportarlo muy a menudo por otras causas como falta de sueño o incluso como un síntoma más de la narcolepsia. Y, a la postre, para estas personas el acto de dormir, que suele ser un momento para el descanso que se anhela siempre tras una larga jornada, se acaba convirtiendo en una auténtica pesadilla.

Hoy día, a quienes les ocurre esto…

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