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¿Nos enseñan a ligar sin abusar?

Por Mikel Imedio , 19 Septiembre, 2016

En mi anterior artículo hablé sobre los problemas que tenemos para identificar abusos cuando salimos de fiesta. En este artículo me centraré en cómo se enfrentan hoy en día estos comportamientos y las soluciones que proponen instituciones y asociaciones.

Cuando tomas conciencia del problema que tenemos con los abusos sexuales al salir de fiesta comienzas a buscar la forma que tienen nuestras instituciones de solucionarlo. Con una búsqueda rápida de protocolos específicos contra las violencias sexistas en nuestro país se puede ver hasta qué punto no vemos el problema.

Los grandes festivales de música (Viñarock, Arenal Sound o el FIB) no tienen nada parecido a un protocolo y, en ocasiones, niegan que se atente contra la libertad sexual de las mujeres en sus recintos. Sin embargo, son los espacios dónde más abusos se cometen al ser eventos anuales dónde se busca la máxima desinhibición.

En cuanto a los ayuntamientos existen algunos ejemplos, pero muy escasos y con graves problemas. Únicamente he encontrado protocolos o campañas en Bilbao, Vitoria, Donostia, Pamplona, Huesca, Málaga, Grácia, Poble-Sec y Lavapiés. Las capitales vascas son las ciudades que más tiempo llevan promoviendo campañas de concienciación. El gran problema que tienen en común es que únicamente consisten en actos simbólicos sin actuaciones directas, más allá de recomendaciones para evitar ser agredida. En el resto de España encontramos ejemplos dónde comienzan a aparecer protocolos, pero únicamente con dos o tres años de existencia. En conjunto nos queda un mapa bastante desalentador: cierta concienciación en el País Vasco, casos más mediáticos en Pamplona, algún acto pionero en ciudades como Málaga o Huesca e iniciativas de no más de dos años de duración en barrios de Madrid y Barcelona.

Primera conclusión: hacen falta protocolos y campañas tanto en festivales como en ciudades y pueblos. Analizando lo que hay se ven varios problemas. Para comenzar muchas campañas de concienciación se enfocan en los días de fiesta (mensajes de “no es no” durante los pregones, carteles en las zonas de fiesta). Es evidente que cuando sales de fiesta no te paras a pensar ni analizar porque estás buscando todo lo contrario. Hay que ir concienciado de casa, no intentar visibilizar un problema cuando nadie quiere pensar en ello.

Otro gran problema de estos protocolos es que se enfocan en consejos y medidas paliativas para las mujeres en lugar de preventivos que conciencien a los hombres. En muchos folletos dividen los consejos para hombres y mujeres, en principio una buena idea. Pero “casualmente” las partes dedicadas a las mujeres tienen mucho más contenido que las de los hombres. Estos consejos suelen ir acompañados de talleres de autodefensa exclusivos para mujeres antes de las fiestas. Y esto es lo que más me sorprende: en ninguno de los ejemplos que he encontrado había previstos talleres de formación feminista mixtos o para hombres.

¿Cómo vamos a acabar con un problema social cuando únicamente se enseña a la mitad de la población a defenderse de la otra mitad? Entiendo la necesidad de las mujeres de defenderse, pero para solucionar el problema no se tendrían que defender, sino que no tendrían que ser atacadas.

En conjunto se podría afirmar que comenzamos a ver el problema que tenemos al salir de fiesta, que comienza a enfrentarse. Pero esto es solo un tímido inicio, los pasos iniciales, todavía nos queda mucho camino por recorrer y hay que hacerlo como compañeros de una lucha conjunta.

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