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Nada, ni nada han dicho

Por Agustín Ramírez , 9 marzo, 2014

 Recientemente el Gobierno ha anunciado unas estadísticas positivas respecto de la reducción del paro, del alta en la afiliación a la Seguridad Social y del futuro crecimiento del PIB; ahora bien solo ha sido un mal truco de prestidigitador que lo que pretendía era poner una alfombra de datos, cuidadosamente manipulada, para que aterrizase, por enésima vez, el avión de los nuevos recortes sociales y económicos.

A principios de semana, la élite de las grandes empresas españolas se ha reunido en Madrid con el Gobierno, el Rey y la directora del nocivo organismo llamado Fondo Monetario Internacional –lo de nocivo no es gratuito, sus errores de bulto en los cálculos quedan empequeñecidos con el tremendo daño que han hecho a la economía del mundo, a las personas, en su ansia de favorecer a las grandes corporaciones financieras- para escuchar las recomendaciones y parabienes que la Sra. Lagarde sugería, impositivamente, para la sociedad española.

Siempre la misma táctica: un poquito de zanahoria y un palo largo y fuerte. Primero se felicita al Gobierno por las reformas realizadas, por el buen camino en el ajuste del déficit para, a continuación, indicarle que no es suficiente, que hay que seguir apretando el cinturón a la sociedad española pero, eso sí, de manera selectiva. Debería de haber una nueva reducción salarial –desde el año 2008 ¿cuándo ha cesado, me pregunto?-, debería de haber una reducción de las cotizaciones sociales que pagan las empresas, debería de profundizarse en la reforma laboral –se supone que en todo aquello que suponga pérdida de derechos del trabajador, menor calidad del empleo, mayor flexibilidad, si cabe, del despido y a un coste menor-; todo ello en aras de una mejoría de la productividad que haría más competitivas a las empresas españolas. Y si lo antes referido va orientado hacia los gastos, respecto de los ingresos, tan taimada dama propone subir los ingresos indirectos, es decir aquellos que pagamos todos y no van vinculados al nivel de renta, para no afectar a las cuentas de resultados de las empresas.

Aunque el párrafo anterior sea algo denso, no lo es tanto como los efectos de su lectura producen en el ánimo de la gente de a pie.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto del combate contra el fraude fiscal? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto de acercar, o establecer un porcentaje mínimo y obligatorio, el porcentaje de impuestos REAL pagado al porcentaje nominativo legal? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto del incremento de personas desempleadas que ya no cobran prestación ni subsidio alguno? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto del derecho a la vivienda de las personas, considerando la ingente cantidad de pisos vacíos que se quedan los bancos tras los desahucios, de los que dichos bancos, en un buen número, no pagan ni tasas municipales ni gastos de comunidad de dichos pisos y, por supuesto, tampoco dedican a fomentar y favorecer el alquiler social? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto del no pago de una deuda ILEGÍTIMA, creada por los bancos con los fondos recibidos del Banco Central Europeo a un coste irrisorio y dedicada a sanear sus propias cuentas y a comprar deuda del Estado, para que en su diferencial, ellos se queden con el beneficio de los intereses y los ciudadanos con el pago de la deuda de dichos intereses? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto de los beneficios de las compañías energéticas y el mantenimiento de un déficit tarifario; mayor incongruencia es difícil de encontrar? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo respecto de los millonarios salarios de las cúpulas empresariales y de la vergüenza que en estos tiempos les debieran suponer su cobro, así como la humillación que supone para los ciudadanos que sufren sus políticas empresariales? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo del establecimiento de impuestos sobre el patrimonio, el lujo, la riqueza o semejante? Nada, ni nada han dicho.

¿Han leído u oído ustedes algo de luchar a favor de la prohibición de los paraísos fiscales, donde buena parte de las grandes corporaciones internacionales tiene establecidas sucursales para guardar a buen recaudo el dinero negro, que si blanco fuese, estaría tributando impuestos en su país de origen?.Nada, ni nada han dicho.

Pues lean y oigan que el próximo 22 de marzo habrá en Madrid una convergencia de Marchas de la Dignidad, provenientes de toda España, en defensa de los servicios públicos, en defensa del derecho a la vivienda de todas las personas, en defensa de un empleo digno, en defensa de una renta básica, en defensa del no pago de una deuda considerada ilegítima y de la que se reclama su auditoría.

Como siempre, que la fuerza de muchos sirva para combatir las injusticias de los pocos poderosos.

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