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Motivos para creer

Por Carlos Carrascoso , 20 septiembre, 2014

Tras la derrota por 3-2 frente al Olympiakos, con una imagen defensiva muy por debajo del nivel que venía exhibiendo la zaga rojiblanca, a más de un aficionado colchonero le habrán asaltado las dudas sobre el devenir de la nueva temporada. Lejos de querer caer en el eterno agradecimiento a este bloque, este grupo humano nos ha dado a toda la familia atlética motivos, más que suficientes, para creer.

Pese a las palabras de Enrique Cerezo durante el estío (“no se han marchado diez, se han marchado cuatro”), es cierto que la plantilla del Atlético de Madrid ha sufrido importantes cambios con respecto a la temporada pasada. Para nada estoy de acuerdo con quienes hablan de desmantelamiento, pero lo cierto es que se marcharon tres piezas claves del equipo que consiguió alzarse con el título de Liga 2013-2014: Thibaut Courtois, Filipe Luis y Diego Costa. Sin embargo, los flamantes fichajes de esta temporada tienen como objetivo hacer olvidar a los prófugos. Por encima del resto destacan las contrataciones de Antoine Griezmann, Mario Mandzukic y Alessio Cerci, internacionales durante el Mundial de Brasil con Francia, Croacia e Italia, respectivamente.

Presentaciones de Griezmann, Mandzukic y Cerci.

Presentaciones de Griezmann, Mandzukic y Cerci.

 

Además de estas tres estrellas, grandes incorporaciones son Moyá y Oblak (no juzguemos el libro solo por la portada, ni por los 16 millones de euros que ha costado) para ocupar el gran hueco que ha quedado en la portería, Gámez, Ansaldi y Siqueira para los flancos y Raúl Jiménez en el ataque. Hablamos, por tanto, de una plantilla compensada y con un gran fondo de armario. Podemos estar tranquilos. Primer motivo para creer.

La temporada ha comenzado llena de altibajos. Desde la victoria a doble partido en la Supercopa ante el Real Madrid, a la pobre imagen dada ante Rayo, Éibar y Olympiakos, pasando por la nueva conquista del Bernabéu. En ninguno de los partidos se ha visto un dominio abrumador por parte del Atlético de Madrid, como sí se vio en los primeros encuentros del pasado curso y eso puede hacer que aparezcan dudas en la parroquia rojiblanca. En primer lugar, la temporada pasada supuso un desgaste inhumano para la plantilla. Los 61 partidos entre Liga BBVA, Copa del Rey, Champions League y Supercopa de España están suponiendo un lastre en las piernas de algunos jugadores como Gabi o Koke, que no han mostrado aún su mejor nivel. En segundo lugar, ha sido año de Mundial y los internacionales, que son muchos, no han tenido apenas vacaciones y se incorporaron tarde en algunos casos al espartano stage de pretemporada en Los Ángeles de San Rafael. En tercer y último lugar, los demás equipos nos conocen. Ya no somos la revelación, sino una alternativa real al Real Madrid y al FC Barcelona, en España y en Europa, lo que nos convierte en el rival a batir.

Los nuevos fichajes tendrán que aportarnos esa variante que permita superar los planteamientos de los adversarios y mantener el nivel mostrado la temporada pasada. Moyá se ha mostrado capaz de hacer olvidar a Courtois, Ansaldi y Siqueira se han convertido en dos puñales en banda izquierda y Mandzukic no ha dudado en exhibir todo su talento como “9” puro que es. De Griezmann aún podemos esperar algo más y Cerci no ha tenido tiempo todavía de demostrar su auténtico potencial. Este bloque, en plena búsqueda de sí mismo, traerá muchas alegrías a los aficionados del Atlético de Madrid, pero debemos tener paciencia, una virtud que abunda entre los colchoneros.

Simeone arengando a la afición.

Simeone arengando a la afición.

De la mano de Simeone, principal artífice del “milagro” acontecido en la ribera del Manzanares, el Atleti mantendrá su esencia (“nosotros no vamos a cambiar”) y volverá a fagocitar rivales, como si de aperitivos se tratara. Su ausencia en la banda, es también una causa fundamental de este duro inicio de campaña. Es el alma del equipo y nuestro líder espiritual. La garra y la intensidad que transmite a los jugadores, el prolífico laboratorio de jugadas a balón parado que regenta con “El Mono” Burgos, el resto de su cuerpo técnico y su filosofía del partido a partido son los sellos de Diego Pablo Simeone. Él encarna el principal motivo para creer.

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