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Morir y matar por Alá

Por José Luis Muñoz , 8 Enero, 2015

JE SUIS CHARLIEEl brutal asesinato de diez trabajadores del semanario satírico Charlie Hebdo, entre ellos su director Charb y tres de sus más prestigiosos dibujantes, Cabu, Wolinski y Tignous, y de dos policías que custodiaban la redacción de la revista, ha consternado a la sociedad occidental. Charlie Hebdo ejercía desde años su humor iconoclasta, disparaba con sus lápices contra todas las religiones, pero sólo incomodaba a los islamistas radicales. A través del humor, los dibujantes hacían reflexionar con sus viñetas sobre fenómenos tan escasamente humorísticos como el yihadismo. Los dardos de Charlie Hebdo no sólo eran contra Alá y su profeta Mahoma sino, sobre todo, contra los intolerantes que últimamente pretenden extender su fe a sangre y fuego por el planeta y son los que han silenciado finalmente la revista.

A la franquicia Al Qaeda le salen ahora competidores aventajados como Boko Haram, Al Shaba o el Estado Islámico. Ante ese tipo de terrorismo religioso que ordena matar y morir, porque el premio es el paraíso, la sociedad occidental se muestra perpleja. Esos terroristas son tan capaces de inmolarse en cualquier lugar público con un cinturón de dinamita enrollado a la cintura como degollar ante una cámara a su inerme prisionero sin un atisbo de piedad y con un absoluto desprecio por la vida ajena porque desprecian la propia. Difícilmente se le puede pedir empatía a un tipo que se inmola en nombre de Alá.

En algo estamos fallando en Europa cuando más de un millar de franceses han pasado a engrosar las filas del Estado Islámico que es más que una organización terrorista, es un ejército del terror que no respeta a sus prisioneros ni se rige por ninguna convención internacional. En algo estamos fallando cuando los tres asesinos de esos diez humoristas y dos policías franceses son parisinos, o cuando un tipo con exquisita educación y brillante expediente académico labrado en Alemania como Mohamed Atta es capaz de estrellarse con su avión secuestrado contra las Torres Gemelas. Estamos inmersos en una guerra de civilizaciones con el agravante de que el difuso enemigo lo tenemos dentro de nuestras fronteras, en el caballo de Troya, y ya sale de su vientre. Desde nuestra óptica racionalista no somos capaces de entender cómo se organizan en un segundo esos individuos para cometer una atrocidad ni cuáles son las razones de ese odio tan visceral que sienten contra una civilización que los ha acogido en su seno y les ha dado una vida mejor que la que tenían sus padres. La mayoría de los cinco millones de musulmanes que vive en Francia está perfectamente integrada, pero hay otros que no, que viven en guetos de pobreza y exclusión que son caldo de cultivo para los yihadistas. Los reclutadores ofrecen dinero, a ellos, a sus familias, y una vida placentera en el Más Allá al que irán muy pronto.

Sentimos el asesinato de los trabajadores de Charlie Hebdo y de los dos policías franceses porque son los nuestros, porque los han abatido en el paraíso Europa que lo está dejando de ser a marchas forzadas. Además, el asesinato es un atentado contra la libertad de expresión, contra las libertades que hemos construido en Europa y que les son ajenas a esos individuos que asesinan con espantosa frialdad y no temen a la muerte.

Nos odian y tienen sus oscuras razones para hacerlo. Nos odian por nuestra forma de vida, nuestra cultura, libertad que para ellos es sinónimo de libertinaje, y por lo que hemos hecho y hacemos en sus países. Nos odian porque dejamos que Israel siga diezmando a su antojo a la población palestina que no tiene dónde caer muerta porque no tiene tierra en donde hacerlo; porque hemos ido deponiendo, tras haber apoyado, siniestras dictaduras que hemos sustituido por el caos más absoluto en Libia, Irak o Siria, adónde van esos yihadistas europeos para vengarse de las afrentas, buscando una identidad que no consiguen en Europa. Mientras escribo esto puede que un dron activado desde un despacho muy lejano esté destruyendo un vehículo que recorre el desierto de Yemen asesinando a terroristas o inocentes, qué más da, de los que no tendrá que dar cuenta a nadie, de los que nadie se enterará salvo sus familiares y amigos. Hemos sembrado el caos, el apocalipsis en Oriente Medio, y estamos recogiendo sus dolorosos frutos.

Ellos matan por Alá; nosotros lo hacemos por el petróleo. Quizá estemos inmersos en la Tercera Guerra Mundial y ni nos damos cuenta y por eso nos lo recuerdan los bárbaros asesinando a los trabajadores de Charlie Hebdo. Humor o muerte, era el lema de Charb, el director de la publicación que ha vivido y muerto como un héroe, fiel a sus principios. Los civilizados eligieron el humor; sus verdugos, la muerte.

9 Respuestas a Morir y matar por Alá

  1. Papaluna, Barcelona Responder

    8 Enero, 2015 a las 11:01 am

    Erra Vd. con su tópico “Nos odian porque dejamos que Israel siga diezmando a su antojo a la población palestina”, una suerte de reuctio at Hitlerum , o un silogismo que esconde una falta de criterio (algo extraño en Vd.). No. Ese es un detalle menor. Nos odian por principios integrsistas, racistas y de revancha y resentimiento al ver que ‘su’ paradigma vital es un fracaso en todo el planeta, yan que no hay ni un pais islámico que en esos últimos 500 años haya progresado ni construido una sociedad avanzada y justa, excepto los dilapiladores productores de petroleo, quen cuato se termine su chollo (oils peack( se tendrán que comer los neumáticos de sus Rolls Royce y el cemento de sus edificios mastodónticos.

    El Islamismo está es en en guerra contra el infiel, que abarca el cristianismo, el judaismo y el resto de religiones no monoteistas o de ateismos varios (Rusia, China), politeismos (India, sudeste asiático) y a cualquiera que no se someta, que esto significa Islam, sumisión, a la sharia correspondiente.

    No Sr. Muñoz, en su artículo no vislumbro que meta el dedo en la llaga ni aluda a los problemas sociólogicos propios de las comunidades inmigradas a Europa, que profesan su universo mahometano. Como también percibo una extraña querencia por el fenómeno Podemos, que le rescuerdo que es heredero y depositarios del mismo ADN que tenía el Cominismo, y ya ve como ha dejado allí por donde ha pasado; o como está Venezuela o Irán, los dos mantores y financiadores de esos chicos, que además se han erigido en ‘casta’ antes de empezar, con tantas corruptelas y abusos (robo) en lo poco que ya tocan (absentismo laboral, neopotismo -Riba / VacíaMadrid- no asistencia a reuniones sindicales y sí acogida a la semasna al mes de ‘liberados’, etc.

    No sé si en el medio rural prirenáico en el que vive llega a oler de cerca el problema. Bájese por Barcelona y sométase a una inmersión real por el Ravalstán o visite con el Metro las periferias y suburbios. Y opine entonces.

    Nos han invadido, nadie dice nada y la mayoría lo hacen en un tono condescendiente y zapateril.

    Mientras, ellos han iniciado la guerra y algunos de ustedes prefieren vivir de rodillas.

    Respetuosamente.

  2. Alberto Campos Responder

    8 Enero, 2015 a las 10:17 pm

    Amigo José Luis: se equivoca cuando dice que “A través del humor, los dibujantes hacían reflexionar con sus viñetas”. Invita a la reflexión quien presenta hechos de manera contextualizada, sin discriminación ni tampoco extravíos que puedan generar violencia, resentimiento y atenten contra las creencias de cualquier ser humano. Los dibujantes de Charlie Hebdo caricarturizaron, rebajaron y violentaron una creencia (y unas personas históricas) que requieren respeto al igual que nosotros exigimos respeto por nuestros soldados, políticos, santos y dioses. Charlie Hebdo escribió en una de sus portadas que el Coran era una mierda y se mofó de la matanza de Egipto poco después de la revolución. Las palabras y los dibujos pueden ser tan violentos como las balas -aunque no causen la muerte, vulneran la dignidad de toda una población-. por eso, lo que hacía Charlie Hebdo no era invitar a la reflexión sino atacar desde una plaza pública como lo es ese periódico. Ahora le pregunto qué pasaría si medios masivos de algún país musulman publicara en portada: “La Biblia o la Tora es una mierda”, “El Rey de españa es un…”: Y por eso NO soy Charlie. Por que no siembro violencia y odio.

  3. Alan Smithee Responder

    8 Enero, 2015 a las 10:31 pm

    Da gusto encontrar personas con las ideas tan claras como el autor del comentario anterior que se permiten enmendar la plana a los demás con ese tono de superioridad y de pleno conocimiento de las causas del problema. Y que, sobre todo, denuncian los tópicos ajenos evitando caer en otros propios. Porque, claro, lo de meter en el mismo saco a Alá, a Podemos, al Comunismo, a Venezuela, a Irán, a “Riba-VacíaMadrid” (sic), al sindicalismo y a Zapatero… coño, eso sí que es pasar de los detalles menores y poner de verdad el dedo en la llaga.

    Saludos arrodillados.

    • Papaluna, Barcelona Responder

      9 Enero, 2015 a las 11:39 pm

      Ya veo que mira el dedo que señala la Luna, y que gusta de ironizar porque me ha venido a la cabeza mal el nombre de esa población de la que no había oido hablar en la vida, ya que soy de Barcelona, con perdón.

      Y sobre Rivas – VaciaMadrid (¡manda huevos! con el nombrecito), feudo del comunismo más feroz de España, aunque su septima población más rica, pregunto: ¿A qué se dedican? Porque no lo sé distinguir en la ficha del lugar; no he visto ni una sola actividad industrial, todo centros comerciales. Supongo que debe ser LA zona residencial del funcionariado de extrema izquierda, de esa que cobra por no ir a trabajar y enchufa a dedo a los familiares.

      Y sí, en el contexto de mi humilde post meto a toda esa gente, y a la que lo creo conveniente. ¿Le parece bien?

      ¿Seguimos?

  4. Juan José Díaz Responder

    9 Enero, 2015 a las 1:33 am

    Si hemos de hablar de superioridad, aquí tenemos como muestra la de Alan Smithee (el economista americano y enterrado será?) que se permite criticar, hablar de ideas claras y mezclarlo todo (Podemos, Sindicalismo)… ¡Vivir para ver!
    Gracias, José Luis por compartir ese artículo interesante y crítico. Todas las ideas valen mientras estén fundadas en el respeto del otro: eso es la libertad de expresión (lee bien esa última frase Alan Smithee)

    • Papaluna, Barcelona Responder

      10 Enero, 2015 a las 7:41 am

      Lea más y aprenda: Alan Smethee no es Alan Smith (el ecomomista de relumbrón o el ex jugador de fútbol brtitánico). Alan Smithee es el alias o nombre franco que de forma consensuada se usa en el teatro y cine norteamericano cuando un director no ha podido mantener el control de una producción y al final ésta se ha configurado según los intereses de los productores, algo que suele suceder mucho en la realización de vieoclips musicales. También se usa este nombre como parodia en capítulos de sitcom de humor (The Simpson…).

      Y sí, viva para ver, pero fíjese mejor lo que escriben los lectores como yo. A pesar de los errores tipográficos debidos a escribir con una p… tablet con teclado minúsculo.

  5. José Luis Muñoz

    José Luis Muñoz Responder

    9 Enero, 2015 a las 11:17 am

    Recuerdo que Charlie Hebdo se mofaba de todas las religiones, incluida la católica, por su espíritu iconoclasta. El humor crítico es sano. Es quizá lo que falta en las sociedades islámicas en las que la libertad de expresión, como muchas otras, es una quimera. La violencia no se hace con viñetas ni con palabras; la violencia se hace con balas que siegan vidas. La vida es el bien más preciado y nadie tiene el derecho a arrebatarla. La decadencia de los países bajo la égida musulmana es una evidencia desde hace quinientos años, más desde la globalización y la era internet. Hemos creado dos mundos antagónicos que no se entienden entre sí con el agravante que dentro de las sociedades islámicas hay una cierta virulencia intrínseca que no se da en otras religiones salvo en la católica en tiempos pasados. Hemos agravado la situación alentando el caos en la zona con invasiones que han destrozado países para siempre que ahora son el caldo de cultivo del terrorismo integrista, su campo de entrenamiento. Y claro que me paseo por el Raval, hasta incluso hablo del Raval musulmán en una novela distópica titulada Ciudad en llamas sobre una Barcelona caótica del futuro. Reflexionemos y no nos dejemos llevar por los impulsos primarios, que eso es lo que quieren precisamente los terroristas. Respetemos las creencias, las ideologías y, sobre todo, la vida.

  6. Alan Smithee Responder

    9 Enero, 2015 a las 1:40 pm

    Me gustaría puntualizar mi anterior comentario, que parece no haber sido bien entendido por Juan José Díaz. Simplemente pretendía ironizar sobre lo escrito previamente por Papaluna, que era quien mezclaba alegremente esos elementos dispares y dispersos (Podemos, sindicalismo y demás) que Juan José me atribuye a mí, supongo que víctima de una lectura apresurada de mi modesto escrito o de cierta dificultad de ambos para plasmar/captar el sarcasmo.

    Y, por alusiones, esa forma de definir la libertad de expresión como “Todas las ideas valen mientras estén fundadas en el respeto del otro” no la comparto del todo. No sé si hay por el mundo una vara de medir ideas válidas y en manos de quién está. Tampoco sé muy bien qué es una idea válida. Pero en lo referente al respeto, si fuera así, las caricaturas de Charlie Hebdo no serían defendibles como válidas desde la libertad de expresión puesto que parece obvio que ofenden y faltan al respeto de un determinado colectivo. O, al menos, ese colectivo se da por ofendido. Lo que sí debería garantizar la libertad de expresión es la posibilidad de expresar todas las ideas, incluidas las que no nos gustan o nos ofenden. Como esa frase atribuida a Voltaire de “Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo”. Pero en circunstancias excepcionales como lo ocurrido en París se apuntan a la libertad de expresión algunos sectores que habitualmente la desprecian o cuando menos la ponen muy en entredicho y están a la mínima tratando de ponerle límites o censuras diversas en función de sus propias opiniones y/o intereses, como los ahora muy libertarios medios La razón y el ABC. Es paradójico que los mismos que cuestionan que se haga mofa y befa de iconos católicos o de la monarquía, sean los primeros ahora en apuntarse a la defensa de la libertad de expresión. En esa línea, estoy bastante de acuerdo con el artículo siguiente:

    http://www.eldescodificador.com/2015/01/08/todos-somos-charlie-hebdo/

    Es obvio que no es lo mismo pedir censuras más o menos veladas que entrar a tiros como salvajes y matar a una docena de personas, pero creo que obviedades de este calibre no es necesario recalcarlas.

    Y luego, sobre las causas más profundas del problema, no soy tan presuntuoso como para creer saberlas y me temo que son demasiado complejas para poder resumirlas aquí.

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