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‘Man seeking woman’: Metáforas de la soltería

Por Ivan F. Mula , 4 abril, 2015

La búsqueda del amor (de forma obsesiva o no) es un tema recurrente que se ha tratado en infinidad de series de televisión como Cómo conocí a vuestra madre, De la A a la Z o Looking, por nombrar algunas de las más recientes. Sin embargo, sigue funcionando bastante bien, como sucede en el cine, por su componente de universalidad y los altos niveles de empatía que genera en el público. Pero, más allá de la simpatía, es difícil, a estas alturas, aportar algo al género que resulte verdaderamente novedoso. Eso es lo que pretende Man Seeking Woman y hay que reconocer que, en buena medida, lo consigue.

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Estrenada en enero en FXX (el canal que emite It’s Always Sunny in Philadelphia), se trata de una comedia surrealista que lleva hasta las últimas consecuencias las metáforas del mundo de las relaciones interpersonales y, por extensión, de la sociedad en que vivimos. Por ejemplo, si en la vida real se diría que has tenido una cita con un “troll” para referirnos a una chica poco agraciada, en esta ficción televisiva se trata literalmente de un troll: con su piel verde, sus mocos y su agresividad. La normalidad con la que el protagonista acepta todas estas situaciones absurdas son lo más gracioso y el verdadero motor de la serie. Así, asistiremos, a lo largo de los diez episodios que dura la primera temporada, a argumentos tan delirantes como acudir a una boda al infierno, que tu ex novia empiece una nueva relación con Adolf Hitler o a establecer un nuevo compromiso sentimental cosiéndote quirúrgicamente a otra persona.

En realidad, se trata de trasladar a una sitcom semanal una fórmula que habíamos visto ya utilizar de forma aislada a Woody Allen en sus primeras películas o a programas de humor como el Saturday Night Live. La novedad, en este caso, es tratar de narrarnos el viaje completo de un antihéroe contemporáneo hasta que encuentre el amor utilizando exclusivamente este lenguaje alegórico.

Su creador, Simon Rich, se ha basado en el libro de relatos humorísticos The Last Girlfriend on Earth que él mismo escribió en 2013. Quizás por eso, el producto es víctima del propio formato, demasiado dependiente del sketch, de sorprender y de superarse cada vez. Desafortunadamente, todo lo que sucede puede parecernos muy divertido (de hecho, lo es), pero tiene que renunciar para ello a cualquier posibilidad de desarrollo de una trama más compleja o de profundización en los conflictos de los personajes.

Por otro lado, la elección del protagonista es un acierto absoluto. El actor Jay Baruchel tiene todas las cualidades que una historia de estas características necesita: cómico, de aspecto vulnerable (incluso patético) pero infinitamente carismático.

A pesar de no haber logrado grandes datos de audiencia, las buenas críticas han permitido que la serie haya sido renovada para una segunda temporada que constará de otros diez nuevos episodios y que se emitirá en 2016. No sabemos hasta qué punto aguantará la frescura de un empaque tan exigente pero seguro que dejará para el recuerdo algunas secuencias tan antológicas como algunas de las que ya hemos visto en la primer temporada.

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