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MAL VAMOS PARA QUE ESTO CAMBIE

Por Agustín Ramírez , 21 marzo, 2017

Seguimos como estábamos. Los problemas que teníamos en España siguen siendo los mismos, se han enquistado, pero la información que se transmite a los ciudadanos es la de que España está mejorando y que si no ha salido está a punto de salir de la crisis que se inició hace casi diez años.

España va tan bien que la OCDE, organismo nada sospechoso de izquierdista ni populista, ha afirmado que: “el desempleo sigue situándose en niveles muy altos”, o “la pobreza también ha aumentado, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo y unos ingresos adecuados” y continúan frases como: “la crisis ha dejado cicatrices que menoscaban el bienestar, siendo las más visibles unos niveles todavía muy elevados de desempleo, pobreza y desigualdad”. En resumen, el informe de la OCDE, tras las iniciales y protocolarias buenas palabras, detalla los puntos negros que siguen existiendo en la vida económica española.

Y ¿qué se hace para luchar contra esas lacras de la economía española que inciden directamente en la vida de los ciudadanos? Pues según los datos del Instituto Nacional de Estadística, conseguir que el salario medio baje en 2016 un 0,8%, la mayor caída de salarios desde el año 2012, cuando el Gobierno suspendió la paga extra de Navidad de los empleados públicos, que han empezado a terminar de cobrar en este 2017. ¡Ya les vale!

En política de pensiones públicas, los incrementos establecidos de un 0,25% anual son una vejación cuando el IPC ha vuelto a cifras positivas; en  materia de educación los recortes continúan en detrimento de la enseñanza pública; en políticas de ayuda a la dependencia, baste con recordar las palabras del señor Rajoy en la última campaña electoral: “La ley de Dependencia hoy es inviable. Hay que ir haciendo lo que se pueda”; es decir, seguir esperando a que las personas dependientes mueran, así los que cobraban dejarán de hacerlo y ello nos supondrá un ahorro, y a los que esperan cobrar, mantener los recortes para que sigan sin cobrar.

Respecto del desempleo, más de lo mismo; mayores dificultades para alcanzar la ayuda por desempleo, recortes en las ayudas a los parados que hayan agotado el período de prestación por desempleo y apoyarse en una reforma laboral que permite demasiadas tropelías respecto de los tipos de contrato, no solo por su exigua cuantía económica, sino también por la duración de los mismos y su incidencia en poder alcanzar o no la cobertura de desempleo.

Todas estas situaciones conviven con unas circunstancias judiciales en las que transcurren, o han transcurrido, o están por transcurrir, procesos como los del caso Nóos, procesos como los de las tarjetas black, procesos como el del Palau de la Música y otros, excepto los relacionados con el ex honorable Jordi Pujol que todavía sigue en el limbo…y lo que le quedará. Estos procesos han destapado un grado de corrupción entre una clase política y un empresariado que se tornaba como algo normal y cotidiano pero que electoralmente les está saliendo bastante barato. A todos se les aplica la ley pero las sentencias hacen que la ciudadanía tenga la sensación de que hay una justicia para ricos y otra para los demás.

Y ante esta situación arriba descrita, los partidos siguen encerrados en sus propios conflictos: el Partido Popular intenta renovar un partido al que la corrupción le ha atravesado de arriba abajo y en demasiadas zonas de España, a la vez que intenta gobernar en minoría sin tenerlo asumido, tan es así que han reconocido haber firmado un acuerdo con Ciudadanos a sabiendas de que no podrían , y ahora que han perdido una votación en el Congreso, amenazan con las consecuencias que podría tener otra derrota parlamentaria.

Ciudadanos sigue en su línea de firmar acuerdos con quien sea para salir en las fotos, aún a sabiendas de que no sirven para mucho: acuerdo imposible con el PSOE para a continuación firmar otro acuerdo con el Partido Popular que no garantizaba nada y estaba a expensas de lo que otros hicieran.

Y estos otros, el PSOE, rotos por dentro con una lucha cainita entre buena parte de la militancia y las decisiones tomadas por una gestora que en nombre de la razón de Estado, propició la posibilidad de formar un gobierno, aunque la realidad es que esa decisión se tomó porque el horizonte de nuevas elecciones era la peor situación que ellos podrían afrontar. Y hoy es el momento en el que se ve como la mano de los viejos popes del partido está detrás de muchas de las medidas que apoyan. Al hablar del PSOE no quiero dejar de señalar la traición y el cainismo que se ha producido entre los componentes del núcleo duro del anterior Secretario General; la actitud de algunos, tal como su actual portavoz parlamentario, es una de las páginas más negras de la historia de ese histórico partido.

Finalmente hablaré de Podemos, o de cómo hemos pasado de tomar el cielo por asalto a asaltar las ideas discrepantes y hacer una purga en sus cuadros directivos digna de las peores que se pudiesen haber hecho en los maltratados partidos de la “casta”; además, poco importa que comportamientos como los de los señores Monedero y Espinar, tan rechazables en los demás, sean asumidos como válidos solo porque son de los nuestros. Respecto de la presión y amenazas sobre los medios de comunicación por parte de Podemos, ya no me creo tantas cosas. Los amenazados, cuando les ha convenido, han sido silentes con las presiones de los poderosos y no han abierto la boca y recordemos que ni tan siquiera fueron capaces de levantarse y marcharse cuando las ruedas de prensa del presidente de gobierno no eran tales, sino que eran simples declaraciones a través de una pantalla de plasma.

Y mientras, seguimos adorando al “oro del becerro”, o lo que es lo mismo, idolatrando y haciendo concentraciones públicas a favor de los equipos de futbol y sus ídolos, aunque bastantes de éstos sean defraudadores fiscales, personas condenadas que aceptan su culpa y el pago correspondiente de lo defraudado, más la sanción y los intereses correspondientes, y no por que no pudieran pagar sino porque no querían pagar. Estas son, casi, las únicas concentraciones de personas que hay en la calle y no son de protesta. Mal vamos para que esto cambie.

Una respuesta para MAL VAMOS PARA QUE ESTO CAMBIE

  1. Andres Algar Diaz Responder

    22 marzo, 2017 a las 1:04 pm

    NO HAY POR QUE AMILANARSE , DEBEMOS DE ESPERAR CON PACIENCIA A QUE ABRAN LOS OJOS
    AQUELLOS , QUE SIENDO TRABAJADORES , SEPAN LO QUE VAN A HACER CUANDO VOTEN NUEVAMENTE . MI PENSAMIENTO Y MI MENTE ESTAN EN UNA SITUACION
    QUE ME ES DIFICIL DE ESPLICAR , SE QUE LA SITUACION EN LA QUE SE ENCUENTRA ESPAÑA NO ES LA QUE PROCLAMA EL GOVIERNO DEL ” PP ” PERO
    NO HAY QUE PERDER LA ESPERANZA…

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