LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS |
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LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS

Por Guillermo Martínez , 20 Septiembre, 2014

 

Esta novela fue escrita en 1979 por Torcuato Luca de Tena (Madrid, 9 de junio de 1923 – 1 de junio de 1999), nieto del fundador del diario ABC, del que sería director en dos ocasiones de forma interrumpida; fue también dramaturgo, diplomático y miembro de la Real Academia Española desde 1973. Su andadura en el mundo de las letras empezó como periodista siendo corresponsal en Londres durante la II Guerra Mundial. Más tarde llegó a ocupar un cargo como procurador en las Cortes desde 1964; y a partir de 1973 se dedicó completamente a la literatura escribiendo poesía y novela desde México entre los años 1976 y 1999.

Los renglones torcidos de Dios, título de una de sus obras cumbres, hace referencia a las personas con alguna enfermedad mental que el autor pudo ver y comprobar en vivo ya que, tras arduas artimañas, consiguió internarse en un manicomio para ser tratado como “un loco entre los locos”, haciendo alusión a sus propias palabras. El prólogo de la obra está realizado a cargo de Juan Antonio Vallejo-Nágera, psiquiatra e íntimo amigo del escritor con el que mantuvo una tensa discusión, ya que el especialista le negó la ayuda que el autor le pidió para internarse y vivir las experiencias que después escribiría.

La trama se sitúa en un hospital psiquiátrico en el que una nueva paciente es internada, aparentemente sin ningún trastorno diagnosticado, por lo tanto, sin tratamiento posible. Alice Gould, o Alicia, es el nombre de dicha paciente que nunca se considerará, ni será considerada, una más. Ella ve, se fija en los detalles, movimientos y ruidos de todo aquel y aquello que le rodea. El lector es capaz de empatizar con el personaje, sentir las emociones propias de una persona que se cree “secuestrada legalmente” y que confía en que su reclusión no tardará en terminar. La protagonista empieza a confiar en los médicos, y viceversa, que se acercan a ella y así, con el paso del tiempo, se va creando una íntima relación que más tarde le servirá para que en el futuro y en determinadas decisiones le favorezcan a ella.

La intriga, las ganas de seguir leyendo, abundan capítulo tras capítulo, de la A a la Z. Los lectores son capaces de introducirse dentro del libro, pensar sus propias respuestas a las preguntas formuladas por los especialistas a Alicia, y mucho más importante, discutir estas propias respuestas que no se adecuan a ninguna persona desequilibrada.

A lo largo de la historia van apareciendo matices de la época en que fue escrita, como la asistencia obligatoria a misa de los internos o dos personajes que son separatistas vascos, sin llegar a nombrar Torcuato ninguna banda terrorista.

La controversia de las diferentes versiones dadas por los personajes del libro, la certeza de que todas ellas encajan con las premisas, pero el conocimiento de que solo una es la correcta hace considerar al lector sus propias ideas y maquinaciones.

Es una obra que nunca pasará de moda, un grande entre los clásicos de la literatura hispana, una novela en la que se ensalza la figura de los enfermeros, médicos y cuidadores de psiquiátricos, en la que eres capaz de  darte cuenta de que hay otra realidad que no podemos ver, que nunca la misma cosa significa lo mismo para dos personas diferentes. En definitiva, una obra llena de carácter y cambios de ritmo, una obra que habla de la locura que a veces se esconde detrás de las sombras, de los gestos, de las palabras… donde no se la puede ver. Un libro que nos hace ver que los renglones torcidos de Dios existen y no andan muy lejos de nosotros, incluso que podemos ser nosotros mismos, ¿quién sabe?

 

Citas del libro:

  • “Mas entre el querer y el poder media un abismo.”
  • “La intencionalidad es algo muy superior a la <<necesidad primaria>>.”
  • “Un loco con cara de loco.”
  • “¡No hay locos más locos que los inventores!”
  • “Y la justicia divina no es de este mundo, sino del otro.”

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