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Los niños tienen pene y el rey está desnudo

Por Jesús Cotta , 2 marzo, 2017

Decir que los niños tienen pene y las niñas vulva, algo tan vulgar, sencillo y evidente, es tachado de transfóbico en España y se ha convertido en delito de opinión, en “crimental”, como dice George Orwell en 1984. Por lo visto, la tolerancia no consiste en tolerar las opiniones contrarias, sino en que estas no existan.

Dado que la opinión políticamente correcta y sostenida por el sistema político y educativo es la ideología de género, según la cual no se nace niño o niña, sino que se hace uno niño o niña, la opinión del autobús de Madrid diciendo que los niños tienen pene y las niñas vulva, es una ofensa inadmisible. Así que, sin resolución judicial alguna, el autobús ha sido detenido por la policía.

Comienza a ser delito decir lo evidente y cierto: que el rey está desnudo, es decir, que a nivel celular, fisiológico, de percepción y de comportamiento (y, en el homo sapiens, incluso en la manera de gestionar los sentimientos y los pensamientos), machos y hembras son afortunada y complementariamente distintos. Los machos pueden ser padres y las hembras pueden ser madres y no hay cultura donde no haya una división de tareas según los sexos: el contenido de tales tareas varía de una cultura a otra, pero la división existe.

Los raros casos con disforia de género (la discordancia entre el sexo biológico y la identidad sexual), son la excepción que confirma una regla y tal regla consiste en que los que nacen con un sexo son por el dimorfismo sexual de la naturaleza distintos de los que nacen con el otro.

Si alguien, en la edad adulta, desea cambiarse de sexo, puede hacer lo que le venga en gana, que para eso hay libertad, pero lo que no puede pretender es cambiar la sociedad y la educación y la concepción antropológica de manera que su disforia de género pase de ser excepción a ser norma.

Según el Colegio Americano de Pediatras, tales casos se resuelven casi todos en la adolescencia a favor del sexo biológico. Entonces, ¿para qué confundir a los niños diciéndoles que no tienen por qué aceptar su sexo biológico y condenándolos así a estar siempre en disconformidad con su propia naturaleza?

Si todas las personas que piensan que los niños tienen pene y las niñas vulva fuesen detenidos, el mundo se quedaría prácticamente despoblado. Entonces, ¿por qué no sale más gente defendiendo lo evidente frente a quienes, con argumentos ideológicos sin base científica, quieren callar la boca de los que disienten?

Con el silencio de muchas personalidades e instituciones, que tienen miedo a perder prestigio, prebendas ,subvenciones o a recibir ataques de los furibundos ideólogos de género en la prensa y en los medios sociales, y con el ataque directo de políticos como Iglesias, Cifuentes, Colau, Pedro Sánchez, etc, algo huele a podrido en España, donde lo políticamente correcto está destruyendo nuestro sentido del humor, nuestra libertad de criterio, nuestro ancestral individualismo anarcoide antitotalitario.

Desde luego, el “no he de callar, por más que con el dedo…” es ya letra muerta.

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