Los malos y los buenos de la Historia Universal |
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Los malos y los buenos de la Historia Universal

Por María Molina , 15 julio, 2015

Un estudio realizado a nivel mundial por varias universidades, entre ellas la Universidad del País Vasco, ha confeccionado un top ten de los héroes y villanos de la Historia mundial. Estos rankings están encabezados, respectivamente, por Einstein y Adolf Hitler. Como si de un escuadrón de superhéroes se tratara, la alineación de los buenos estaría compuesta por el físico alemán seguido por Martin Luther King, Newton, Mandela o Edison, entre otros. En el bando contrario nos encontramos al batallón liderado por el dictador teutón, compuesto por personajes de la historia contemporánea como Saddam Hussein, George Bush Jr. o Stalin, y otros más lejanos en el tiempo, como Saladino o Napoleón. Resulta especialmente destacable que entre los héroes de la Historia se encuentre un gran número de hombres de ciencia, lo cual implica una oleada de ánimo para el sector científico que, en las últimas décadas, se ha visto especialmente maltratado en el imaginario colectivo.

El universo que se ha escogido para realizar el estudio abarca a 6902 estudiantes cuya media de edad ronda los 23 años y, además, son de la más diversa procedencia con el fin de garantizar unos resultados medianamente representativos. De esta manera, se ha contado con participantes procedentes de 37 países: Argentina, Australia, Paquistán, Estados Unidos, Túnez…

A lo largo del proceso se ha observado que, mientras en las figuras heroicas hay un evidente consenso, respecto a los villanos hay cierta disparidad, básicamente por razones culturales: un personaje puede estar muy bien valorado en una punta del globo y ser totalmente odiado en otro país (dos ejemplos paradigmáticos serían Osama Bin Laden y George Bush Jr.). Del mismo modo, en el caso de los personajes malvados tiene un lugar un curioso fenómeno que consiste en apreciar y valorar positivamente la capacidad estratégica o maquiavélica de estos personajes, si bien se condenan absolutamente los actos que llevaron a cabo. En definitiva, se ha observado que condenar las malas acciones no excluye ser capaces de apreciar el pragmatismo de un sujeto o, en los casos que corresponde, su pericia en el campo militar.

Esta falta de consenso en cuanto a la definición de los mayores villanos de la Historia nos remite inevitablemente al hecho de que las figuras históricas configuran en muchas ocasiones un sistema de transmisión de valores morales, los cuales invariablemente dependen de la cultura en la que nos situemos, la cual influirá significativamente en la visión que cada uno tenga de la Historia… En fin, ¡como para no caer en el relativismo!

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