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Lola Montez, reina de Baviera

Por Esther Patrocinio , 17 marzo, 2014

Pocas historias y mitos personales son tan interesantes como la vida de Lola Montez. Bajo el nombre artístico de Lola Montez se escondía en realidad María Dolores Eliza Rosanna Gilbert, hija del militar británico Edward Gilbert y de la adolescente Eliza Oliver, chiquilla muy hermosa que tenía apenas 15 años cuando dio a luz a Lola. Nació en 1818 aunque según unas fuentes lo hizo en Limerick (Irlanda), según otras en Grange (Irlanda) y ambas coinciden en que fue bautizada en la iglesia de San Pedro en Liverpool.

Al poco tiempo sus padres se trasladan a la India donde el padre había solicitado un puesto como militar buscando la fortuna y el bienestar de su familia. India era un destino poco interesante para los británicos debido a la lejanía del mismo y las condiciones de vida que marca la climatología de la zona. Es por esto que al poco tiempo Edward Gilbert fallece de cólera. La joven viuda se esposa rápidamente con un oficial británico apellidado Craigie y deciden enviar a la pequeña Lola, que contaba 7 años de edad, a Escocia alojada por familiares de su recién estrenado padrastro. La niña no se adaptó a la rígida disciplina victoriana de la época y fue enviada a Sunderland y un año después a Bath intentado modificar el comportamiento de la niña díscola.

Con apenas dieciséis años, Lola se fuga con el teniente Thomas James, amante de su madre al que conoce cuando ésta, que ha ignorado siempre a su hija, regresa a la patria para convencer a Lola de que se case con un juez británico de sesenta años. Tras casarse y viajar de nuevo a la India la jovencita de diecinueve años decide que es el momento de cambiar de vida y abandona a su marido para convertirse en bailarina profesional con el apodo de su nombre de pila Lola y el apellido de su profesor de baile Francisco Montes.

Vida artística de la bailarina española

En 1843 debuta en Londres bajo el nombre de “Lola Montes, la bailarina española”. Cosechó un gran éxito hasta que en una de las representaciones posteriores fue reconocida por un oficial británico que la había conocido en Calcuta como la esposa de James. Esto fue el final de su carrera en Inglaterra, ya que la rígida sociedad victoriana no toleraba que la divorciada esposa de un teniente de su Majestad se subiera a los escenarios cada noche.

Se traslada a Europa y recaba en primer lugar en Polonia donde tras algunos altercados con sus dirigentes políticos la llevan a Francia. En el continente era mayor la fama de su belleza que la de sus capacidades artísticas y Lola Montes aprovecha esta ventaja para relacionarse con hombres ricos y poderosos que se desviven por ella. Tuvo una intensa relación con el músico Franz Liszt gracias a la cual entró en contacto con los círculos literarios y periodísticos de París.

Se convierte en la amante del periodista Alexandre Dujarier al que seduce hasta el punto que éste reta a un duelo al periodista que realiza una profunda crítica sobre la Montes y sus habilidades como bailarina. El resultado del duelo es la muerte del joven Dujarier y un nuevo exilio forzoso para Lola que esta vez se dirige a Alemania.

Lola, llega a la capital del Reino de Baviera, Munich, para actuar en un teatro pero no consigue más que el rechazo del dueño que califica el espectáculo de bochornoso y a la Montes de mala bailarina. Así que la falsa española se dirige a la corte para presentar una queja ante el rey Luis I de Baviera.

La leyenda dice que el monarca bávaro le preguntó si su cuerpo era así como resultado de la naturaleza o de los distintos atuendos que lucía en sus espectáculos. Lola respondió desnudándose ante Luis I. Ese mismo día abandonó la corte como la amante del rey y con un contrato para actuar en el mejor teatro de Múnich.

Luis I, Rey de Baviera

Luis I, Rey de Baviera

Luis I le concede todo lo que Lola Montes desea, hasta el punto que en una ocasión el monarca fuerza el cambio de gobierno como venganza contra los ministros que criticaban la influencia de “la falsa andaluza” sobre la política real. La cortesana no duda en hacer valer sus privilegios provocando una revolución estudiantil en la ciudad bávara que termina con una manifestación de los estudiantes ante su palacete en la Barerstrasse. La situación llega a un punto tal en que se esgrime como argumento el origen extranjero de la “amiga del Rey” por lo que Luis I decide nacionalizarla como bávara y le concede el título de Condesa de Landsfeld.

La actitud déspota y soberbia de la bailarina, conocida entre los bávaros como Lola Montez provocaron la abdicación de Luis I en su hijo Maximiliano y la huida de la primera a Suiza, donde esperaba reencontrarse con el ex monarca. Durante un tiempo vaga entre Francia y Londres sin ser capaz de recuperar parte del éxito cosechado anteriormente.

En Inglaterra se casa con el oficial Heald que acaba de heredar aunque es condenada por bigamia al descubrirse gracias a una tía soltera de su nuevo marido que el anterior nunca presentó la demanda de divorcio ante un juez, por lo que Lola es aún la esposa de Thomas James.

Tras el fracaso de su último matrimonio la Montes se embarca rumbo a Estados Unidos donde triunfa como bailarina y actriz gracias a la fama que la precede como estrella europea. Durante los años siguientes actúa por todo el país recogiendo las a veces escasas ganancias que le proporciona su espectáculo para terminar en Nueva York donde pasa sus últimos dos años de vida como indigente en sus calles. Falleció a causa de una neumonía y sus restos reposan bajo una lápida que reza: Eliza Gilbert en el cementerio de Greenwood en Brooklyn. Son todas las huellas que quedan de la que una vez se hizo pasar por española para encandilar a los ricos y poderosos de Europa.

3 Respuestas a Lola Montez, reina de Baviera

  1. Manuel Márquez Responder

    17 marzo, 2014 a las 8:23 am

    Y después hablan de los baules de la Piquer. Esto sí que es un periplo exhaustivo, un no parar. Curioso personaje, y buena semblanza de él. Buena semana.

  2. Esther Patrocinio

    Esther Patrocinio Responder

    20 marzo, 2014 a las 12:26 pm

    Buena semana a ti también, Manuel.

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