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Lo que viene de fábrica como punto de partida

Por Clara Cordero , 22 abril, 2015

downloadAunque parezca el eslogan de un coche “Lo que viene de fábrica” pretende reflejar el interior de las personas y cómo ello influencia sus distintos y posteriores aprendizajes en función de cómo se va desarrollando a medida que exploran su entorno.

Lo principal, que nace con nosotros, son las ganas de aprender, la curiosidad por un mundo repleto de estímulos que ya, desde el principio, valoramos en función de nuestras necesidades emocionales. De ahí que la importancia de atender ese valor emocional de las cosas es la que nos debe guiar, y, por tanto, no debemos dejarlo de lado, mucho menos a medida que avanzamos en autonomía y responsabilidad. Porque hay que tener claras las cosas. Las que nos ayudan a avanzar y las que nos permiten hacerlo.

Los niños comienzan explorando el mundo a través del juego, que si el cucú-trás, que si al galope, que si toco eso está frío y parece que los adultos nos empeñamos muchas veces en todo lo contrario: no lo toques que está frío, no dejes las cosas en el suelo,… A veces no entiendo como los niños no nos plantan cara y dicen:

Basta!, me envías mensajes contradictorios. Quieres mi autonomía y me la coartas cada dos por tres.

Aunque tengamos que poner atención en cierta seguridad a la hora de permitir y liberalizar la exploración de los niños eso no quiere decir que no tengan que experimentar. Porque la experiencia es lo que provocará el aprendizaje. Incluso a partir de los distintos fracasos logrará más aprendizajes y mejores que haciéndolo a la primera, porque no le ha resultado significativo, por lo fácil del planteamiento que no le ha supuesto un reto.

Todo es un reto, mejor o peor, más fácil o más difícil pero no olvidemos que TODO es un juego.

Los mayores solemos olvidar que jugar es bueno, gratificante, significativo y que nos permite avanzar y aprender.

Demos una nueva oportunidad a todos aquellos juegos que andan por casa, a los que tenemos nuevos, a los que jugábamos de chicos y propongamos “juegos en familia” y quizá descubramos que nuestros niños saben mucho más de lo que pensamos o que hemos dado con la clave para que se aprendan las capitales o algo de historia. Cualquier motivo  o contenido es válido, incluso permitíos ser innovadores y creativos y fabricad vuestro propio juego.

Al fin y al cabo, cuando hablamos de calidad/cantidad de tiempo  con la familia se basa principalmente en ambos y el factor emocional es el origen. Y si es jugando, resulta más divertido.

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