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Lo interesante y lo importante

Por Juliano Oscar Ortiz , 16 Junio, 2015

En la gran ensalada en la que vivimos los argentinos, vemos como las lechugas, los tomates, las zanahorias, la cebolla y hasta alguna chaucha se mezclan para hacer un exquisito menú de consistencia dudosa. Vemos con sorpresa como los intendentes y la presidenta inauguran obras que duran un suspiro (o hasta que termine la inauguración), o bien resaltan actos de gobierno ideados en los cerebros de los “genios” de la comunicación política para informarnos sobre lo “interesante” en lugar de lo “importante”. Siguiendo esa lógica el gobierno se aferra a lo interesante y recuerda con bombos y platillos que la avenida Rivadavia, a partir de la avenida Zeballos  y a través de toda la localidad de Ituzaingó, recibe, desde 2010, el nombre de Avenida Presidente Néstor Kirchner, en lugar de lo importante que sería informar que en el primer trimestre del año la tasa de empleo, es decir, el porcentaje de la población que tiene una ocupación, fue la más baja en casi cinco años, o que los accidentes de tránsito han aumentado en estos últimos cinco años de manera escandalosa.

Para el gobierno, lo interesante es que el canciller Timerman haya enfrentado al encargado de negocios de la embajada de los EEUU, en lugar de lo importante, que es que a 20 meses del memorándum con Irán, no hubo avances por el atentado contra la AMIA.

Lo interesante es denunciar a los medios de comunicación y a los periodistas críticos, en lugar de lo importante, el alto nivel de ofuscación y crispación ciudadana ante la corrupción, la inflación, la inseguridad y la falta de oportunidades.

Lo interesante es un candidato a gobernador teniendo opiniones payasescas,  mientras que lo importante sería que el vicepresidente continúa en su cargo sin que se le mueva un pelo republicano al kirchnerismo.

Y mientras los jóvenes k continúan exaltando la figura de su máximo líder (juro que la palabra máximo no fue adrede) y las calles, las plazoletas, los barrios, los hospitales, las ochavas, las escuelas y todo lugar que antes se llamaba San Martín, Belgrano, Saavedra, ahora se llaman Néstor Kirchner; y mientras los buitres extranjeros pelean con los buitres internos; y mientras las leyes pomposas de abastecimiento naufragan contra la suba de los precios; y mientras tanto los delincuentes se benefician de los jueces garantistas; mientras tanto, la gente sigue esperando soluciones reales y que el relato quede en la historia de lo que pudo ser y ya no más.

 

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