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Líderes

Por Inmaculada Durán , 25 mayo, 2014

LíderesSiempre observo con atención a las personas que superan la normalidad, a esos líderes naturales que rebosan magnetismo y que tienen el don de comunicar ideas, valores o emociones con una capacidad asombrosa de convicción. Concitan consenso como lo haría una obra de arte –incluyendo la variable de los detractores-; es decir, que por muy diferentes que sean, han de reunir obligatoriamente una serie de cualidades comunes que les reviste de la autoridad y prestigio necesarios para alcanzar esa influencia sobre el resto de los mortales. Cualidades que nada tienen que ver con la belleza –aunque coincida en algunos casos-, sino que impregnan su apariencia de su poderosa personalidad, anulándola incluso, porque el físico llega a carecer de importancia dentro de un conjunto perfecto en el que todo se relaciona en armonía. Son personas que se sienten a gusto consigo mismas, sin más.

Y las observo con atención, con la esperanza de averiguar esos denominadores comunes que las convierten en diferentes. Sin entrar en consideraciones religiosas, el papa Francisco atrae como la luz a los insectos, independientemente de la fe y las creencias. ¿Qué le convierte en líder? ¿Qué le otorga esa influencia? Muchos dicen que es su sentido común, pero creo que, aunque abunda la falta de criterio, afortunadamente hay hombres y mujeres con temple y juicio. Otros dicen que su sencillez y humildad. Volvemos al mismo argumento: encontramos en la vida diaria casos irrefutables. También se habla de que es un producto de marketing bien estudiado, pero esta idea no se sostiene en cuanto se observa la coherencia de acción, palabra y gestualidad. Si fuera así, no habría otro caso tan conseguido de construcción de una imagen. Puede que en él, se trate de la coincidencia de todos estos factores, en una posición tan importante como la suya y que haya roto ciertos encorsetamientos, convertidos casi en indiscutibles, propios de un papa. ¿Si lo mismo que dice él, teniendo en cuenta su ámbito de influencia, lo dijera un maestro de escuela –pongamos el caso- atribuiríamos al docente las mismas virtudes?

Si nos vamos a otros ámbitos, el deportivo es caldo de cultivo de iconos, algunos de los cuales –solos unos pocos- se convierten en líderes, en personas con verdadera autoridad. Ayer, el Real Madrid y el Atlético de Madrid jugaron la final de la Champions League. Puede que Cristiano Ronaldo fuera icono para muchos, pero también lo más alejado de la posición elevada de un líder.

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