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Las resaca electoral: entre idiotas y cainitas

Por Yolanda Larrea Sánchez , 23 diciembre, 2015

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De momento, parece que todo ha acabado: Los mítines, las banderas, los insultos y las promesas. Por fin parecen haber tocado a su fin unas elecciones con las que casi todos hemos perdido un poco el norte. En respuesta a nuestras más bajas pasiones y en un intento de asemejarnos al tío Sam, los debates se volvieron carnaza televisiva en lo que fue toda una tragicomedia cuyos directores todavía se están riendo en sus despachos. En ella los actores, carentes a veces de sabiduría, derrochaban carisma. Inabarcables sonrisas y repeticiones anafóricas en tono combativo hacían el resto. El gallinero aplaudía a unos y demonizaba a otros, y ni siquiera sabían de qué iba la obra. El hashtag marcaba a las víctimas y Ana Pastor, cónyuge y cía hacían de las suyas. Tendríamos que empezar a plantearnos qué ocurre en el periodismo actual. Nunca el entrevistador tendría que tener más protagonismo que el entrevistado y nunca una cadena tendría que ser la caja escénica de la campaña de unos pocos partidos elegidos de forma arbitraria.

El domingo perdimos todos: los que  creyeron en el voto útil y se quedaron sin mayoría, y los que creímos en el voto del trabajo y la justicia, y nos enseñaron que , los listillos, a otro sitio. España no es amiga del pico y pala, sino más bien de aquellos que se vanaglorian de conseguir más haciendo menos. Seamos sinceros: a ni dios le importa la corrupción. Si no, Andrés Herzog habría logrado ser diputado en el Congreso. Quizá el partido magenta era de los pocos que, aun sabiendo que la cosa iba de teatro, fue fiel a sí mismo. Pero los españoles, devotos del jolgorio y de la sangre, lo fueron mucho más.

Bueno, tenemos a Irene Lozano y Gómez de la Serna, cuyo traje nos queda mucho más a medida: intereses y corruptela como Denominación de Origen de la Marca España. Cainismo aplaudido donde se socaba la idea que una tiene sobre la Política como verdadero instrumento de cambio y mejora de la sociedad, para convertirse únicamente en el cepillo decolorado de unos cuántos. Perdónalos Señor, aún sabiendo lo que hacen. Sufragio Universal que alicata nuestras vergüenzas, y yo aquí, pensando en que a muchos esto les venía grande.  No hay peor oveja que la que no sabe que lo es. This is Spain…y Toni diputado; Tócate.

España de la rabia, sí, pero también, seguro, de la idea. Nunca lo tuve tan claro.

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