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La UPSA: Texto y contexto para estudiar

Por Redacción , 16 febrero, 2018

Casi todas las actividades que desarrollamos a lo largo de nuestra vida requieren un texto y un contexto, un contenido que ejecutar y un lugar para desarrollarlo. Estudiar no iba a ser menos y, por tanto, para que el tiempo que dedicamos a nuestros estudios pueda ser recordado en tanto que provechoso, es bueno acertar eligiendo el qué queremos aprender y el dónde llevar a cabo tal ejercicio.

Puestos a pensar en un contexto idóneo cuando de estudiar se trata, la primera palabra que brota de nuestra mente es Salamanca. No es casualidad, la capital charra lleva uniendo su nombre al de su Universidad desde que allá por el 1218 Alfonso IX de León instaurase a orillas del Tormes el Studium Generale. Su prestigio fue paulatinamente en aumento lo que le sirvió para atraer jóvenes que, como Luis de León, hicieron sus hatillos para arribar a esa ciudad que era ya reconocida como un metafórico Faro de Alejandría, como una Atenas instalada en la meseta, como, según Lope, un “pozo de ciencia, fuente milagrosa”.

La ciudad fue, con sus altibajos, creciendo pegada a su Universidad. Sus historias, la vida de sus calles, desprenden el aroma destilado de ocho siglos. Una ciudad que se fue haciendo con los que de allí eran, como Diego de Torres Villarroel, y los que, como el mentado Fray Luis, llegaron para unir eternamente sus destinos. Allí crecieron en sabiduría, forjaron amistades y enemistades casi del mismo valor, allí, en Salamanca, vieron como la Universidad les sobrevivía lanzándose siempre al futuro que encarna el estudio de lo que va más allá de lo que se conoce.

Salamanca está en las venas de cientos de generaciones de estudiantes que allí pasaron sus últimos días de la adolescencia y entraron en el territorio de los adultos, un viaje de alegría y dudas escrito en cada piedra charra.

En esa misma Salamanca, en 1940, como hija o hermana, como la parte de la misma historia y con el fin de completar los estudios que años antes se habían amputado de la Universidad matriz, se crea la Universidad Pontificia de Salamanca. La UPSA, desde entonces, forma parte de ese mismo contexto idóneo para abordar la etapa universitaria. Más cuando se conoce y valora el concepto integral de concebir el humanismo de la UPSA y su acomodo como elemento transversal en cualquiera de sus  estudios.

Pero Salamanca y la UPSA no son solo contexto. Desde su imponente sede central sita en el edificio de La Clerecía, el antiguo Real Colegio del Santo Espíritu de la Compañía de Jesús, se despliega un amplísimo catálogo de estudios de grados, posgrados, doctorados, títulos eclesiásticos, cursos de idiomas para estudiantes castellanohablantes y cursos de castellano para estudiantes foráneos.

El listado de grados se extiende hasta las doce titulaciones en este campus. Los cursos de posgrado y másteres superan la cincuentena englobados en ocho áreas de conocimiento (Comunicación, Educación, Empresa, Informática, Jurídica, Salud, Social y Teología). Con el fin de facilitar el estudio y adecuar la enseñanza a las diversas disponibilidades, estos cursos se imparten en tres modalidades: la presencial, la semipresencial y el estudio a distancia. Los programas de doctorado, tanto oficiales como eclesiásticos, están diseñados para proporcionar una formación interdisciplinar para que los estudiantes puedan desarrollar las competencias y habilidades precisas para llevar a cabo las tareas de investigación cuyo objeto es adquirir tan alto grado.

Los años dedicados a la Universidad son tiempo de amigos y de ruido de la calle, de adquisición de conocimientos y de silencio. Todo ello bajo el mismo manto al que se refiriese Fray Luis de León en su octava oda, Noche Serena, “Cuando contemplo el cielo / de innumerables luces adornado”. La primera palabra, decía, que nos brota cuando se piensa en dónde desarrollar los estudios universitarios es Salamanca. No es de extrañar. Con razón y con razones.

 

 

 

 

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