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La nueva Gran Muralla China contra Google

Por Emilio Calle , 11 Junio, 2014

Chinawebtijera1

Cuando ya parecía que la censura ejercida contra Google por el gobierno Chino en noviembre de 2012 a raíz de la celebración del XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), y que duró 12 horas, estaba algo más relajada de lo que suele ser costumbre, los dirigentes del país han ido mucho más lejos y han bloqueado por completo todos los servicios de Google en China pocos días antes del vigésimo quinto aniversario de la masacre de Tiananmen (donde fueron asesinadas miles de personas que protestaban, sin que siga siendo posible hoy en día saber el número real, o ni tan siquiera el aproximado, de las víctimas que se cobró tan espeluznante salvajada), que se rememoraba el 4 de junio pasado. O que más bien se intentó recordar, antes de ser abortado cualquier ejercicio de memoria. Según informaciones llegadas desde diversas plataformas, se trata de la mayor censura jamás ejercida por las autoridades chinas sobre Google, y no se puede tener certeza de que se trate de una medida temporal en torno al aniversario de la brutal represión o de una decisión bastante más oscura y que pretende prolongarse en el tiempo tanto como sea posible. Según el portal GreatFire.org “el ataque, con más o menos intensidad, dura ya unos cuatro días, por lo que es probable que Google se vea gravemente afectado y sea apenas utilizable a partir de ahora”. De hecho, la censura china ha bloqueado los términos «Tiananmen» y «hace 25 años» en el servicio chino Weibo, similar a la red social Twitter. Y aunque existe una manera de acceder a los servicios de Google en China (a través de los servicios de red privada virtual, conocidos como VPN, método que permite esquivar el bloqueo parcialmente de las autoridades), parece que el futuro del motor de búsqueda más utilizado en el gran gigante asiático tiene sus días contados.

Para ejercer dicha presión el gobierno “construyó” lo que se ha dado en llamar el “El Gran Cortafuegos” (Great Firewall of China), conocido oficialmente, con cínica ampulosidad, como “Proyecto Escudo Dorado” (Golden Shield Proyect), el cual intercepta los requerimientos que los computadores envían dentro de la red de China, los analiza, decide si los deja pasar, o si entran dentro de lo prohibido, manda un mensaje de error o redirecciona el requerimiento. Y el gran cortafuegos cuenta con un verdadero arsenal de impedimentos: bloqueo por IP, filtro de URL, filtro de DNS, reinicio de conexión… Si tenemos en cuenta que China ocupa el primer lugar del mundo en cantidad de usuarios de Internet (siempre con los datos en cuestión, las cifras aseguran que son quinientos sesenta y cuatro millones de personas), es fácil imaginar las repercusiones que acarrearía el desentenderse de las consecuencias en las que podrían degeneran comportamientos similares. No debemos perder de vista estos hechos.

España ha sufrido en su propia piel (en la humana, no en la del toro), la aberración provocada por otro desvío de mirada. Cuando la Audiencia Nacional ordenó la busca y captura de cinco ex líderes chinos, entre ellos el ex presidente Jiang Zemin, por delitos de genocidio, torturas y lesa humanidad en relación a la represión en el Tíbet, no sólo se topó con la queja del gobierno chino, si no que fueron nuestros propios representantes los que llevaron el asunto a tal extremo en su apoyo a la impunidad que terminó por derogar la ley de Justicia Universal, con lo cual se sentenciaba al olvido, entre otros, el asesinato del cámara y reportero gráfico español José Couso durante la guerra de Irak, el genocidio de la población maya en Guatemala, los campos de concentración nazis, la querella por el genocidio de grupos étnicos en la República de Ruanda, las torturas en la base norteamericana de Guantánamo, el genocidio del pueblo saharaui, o el ya citado en el Tíbet, el cual sigue produciéndose en este mismo momento, desamparado de leyes.

Este nuevo movimiento en la censura china sobre Google (y por extensión, a casi toda la red) no se trata de un ataque contra la poderosa empresa (que también lo es). Son casi seiscientos millones de usuarios los que ven atosigadas y asfixiadas sus libertades, para esconder la realidad, usurpando las verdades.

Mozilla, en este recién afán que le ha entrado por jugar aparentemente sin las cartas marcadas, ha sacado una aplicación

http://chinachannel.hk/

que nos permite conocer cómo es buscar cualquier cosa desde una página china, una suerte de emulador que nos deja asomarnos a Internet desde un lugar donde las ventanas están casi siempre cerradas.

No involucrarnos (cada cual a su manera y acorde a sus recursos) en luchar contra esa plaga que es la censura en Internet puede acabar demostrando que las murallas no sólo se construyen para defenderse.

Quizás terminen sirviendo para que nadie pueda salir.

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