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La Ley del Pícaro, o la historia de la publicación de un primer libro

Por Redacción , 10 enero, 2016

La Ley del Pícaroprimera obra en solitario de Jordi Juncà (www.jordijunca.wordpress.com), sale a la luz de la mano de Donbuk Editorial. En efecto, este mismo mes de enero, esta recopilación de relatos podrá ya adquirirse en la página web de la editorial andaluza (que por cierto recientemente ha cumplido su primer aniversario), tanto en formato físico como digital.

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En efecto, una todavía joven Donbuk Editorial, empieza el año al mismo ritmo que lo terminó. Nacida apenas hace doce meses, ha demostrado un compromiso firme con la literatura y en especial con aquellos autores todavía desconocidos que quieren hacerse un hueco en este complicado mundo, lleno de obstáculos generalmente con forma de moneda. Con un nuevo concepto editorial, que anda a caballo entre lo tradicional y lo rabiosamente actual, ha conseguido publicar por ahora hasta 18 títulos, entre ellos Siempre Sofía de Sonia Fernández Pérez, el poemario Abrazada a las peonzas de Carlos Quintas o Entre Monstruos: Historia de una vida de Johannes Otto-Wiesel, que han obtenido un éxito más que considerable al conseguir publicar una segunda tirada. No obstante, este 2016 le ha llegado el turno a La Ley del Pícaro de Jordi Juncà, quien ha colaborado, hasta día de hoy, y entre otros medios, con Revista Culturamas, Revista Rambla o el diario El Cotidiano.

Donbuk Editorial

Este es un proyecto de cuatro relatos que nacen en realidad como un mero experimento. El autor, que en 2012 participa en el Máster en Creación Literaria impartido por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, y ante el imperativo de crear un proyecto literario como culminación del curso, decide presentar esta recopilación que hoy llega a nuestras manos, aunque por aquel entonces no se planteara en absoluto la publicación del mismo. Tutorizado por la prestigiosa escritora Flavia Company, y juzgado en un tribunal académico compuesto por la misma escritora y el prolífico autor Jorge Carrión, es aceptado y aprobado en septiembre de 2013, momento en el que el manuscrito queda abandonado en las profundidades de un disco duro.

Una mañana cualquiera de 2015, sin embargo, Juncà decide hacer balance de sus textos escritos hasta entonces y se sumerge con gafas de buzo en ese mar de frases en el que se había convertido su ordenador. Entre ellos encuentra milagrosamente La Ley del Pícaro, y ese mismo día empieza una sesión de maquillaje que se prolongaría por lo menos durante dos meses. Al término de ese periodo de tiempo, ahora sí es cuando aparece Donbuk Editorial, que decide hacerse cargo de la publicación del manuscrito después de que llegara a su buzón de la mano del autor.

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Fotografía de Jordi Juncà, autor de La Ley del Pícaro

Y así es como un proyecto de final de máster se convierte en un proyecto editorial y, finalmente, en un libro con sus cubiertas y páginas. Cuatro relatos diferentes entre sí pero que comparten un mismo germen: la denuncia de la Ley del Pícaro, esa ley no escrita que impera en España por encima de muchas otras leyes que sí han sido escritas. La decadencia de la picaresca nacida en los siglos de oro de nuestra literatura, reducida ahora a una actitud ante la vida donde se premian las malas formas, donde todo vale con tal de llegar el primero, sin importar cuantas cabezas se pisen por el camino, la supervivencia a cualquier precio.

A través de fraudes en programas de sobremesa, de asesinatos, viajes en el tiempo, organizaciones secretas y traiciones, el lector llega o debería llegar a la conclusión de que la crisis española no es tanto una crisis económica o política, sino algo mucho más grave y profundo: el colapso de una cultura obsoleta. Dicho de otra manera, que el español medio haría exactamente lo que hicieron los altos cargos en su día, porque al fin y al cabo, la corrupción está ya en las pequeñas cosas de nuestro día a día, aunque no queramos verlo, o directamente no queramos aceptarlo. Pero cuidado, porque todavía hay esperanza: si nosotros los españoles somos los culpables, nosotros los españoles podemos cambiarlo.

 

 

 

 

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