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La historia más bella de la Tierra

Por Oscar M. Prieto , 10 diciembre, 2015

Nada propicia más el desprecio que la ignorancia, el desconocimiento. Sólo valoramos aquello de lo que conocemos su valor y no siempre. Quizás por esto, por ignorancia de  todos los azares y vicisitudes que tuvieron que darse, implicando para ello a descomunales fuerzas cósmicas, para que surgiera la vida en nuestro planeta Tierra, quizás por esto, por ignorancia, por no ser conscientes, no valoramos el privilegio de ser habitantes de la Tierra, terrícolas, probablemente, el único lugar de este infinito universo en el que podemos ser,  tal como somos.

Por esto, recomiendo la lectura de un hermoso libro: La historia más bella de la Tierra. Un libro entrevista a un astrofísico, a un geólogo y a un agrónomo en el que se nos responde de manera clara y didáctica por qué este guijarro insignificante en la inmensidad del Universo ha tenido un destino tan extraordinario. Entre otras muchas condiciones, para que surgiera la vida, “ha hecho falta que la Tierra tuviera una masa adecuada, que estuviera a una distancia conveniente de una estrella soltera ni demasiado grande ni muy pequeña, y rodeada por una compañera fiel…”

Se reúnen estos días en París los poderosos que rigen los gobiernos del mundo. La Tierra está en peligro, dicen. Mentira. Lo que está en peligro es la especie humana. Somos nosotros mismos quienes nos estamos poniendo en peligro. Un par de datos solamente, para no aburrir. Se prevé que en el 2100 la altura de los mares haya subido entre 16 centímetros y 1 metro, no parece gran cosa, pero el 20% de la población vive a tres metros de altura sobre el nivel del mar. Imaginen ustedes. Nadie cuestiona ya el derretimiento de los glaciares, que en los últimos decenios se han visto reducidos peligrosamente. Sin duda un hecho dramático para la humanidad porque el 40% del alimento proviene de tierras irrigadas y gran parte de éstas se riega con el agua almacenada en los glaciares.

Nosotros veremos. No es la Tierra la que está en peligro. El libro termina así: “Ninguna generación ha contado con el potencial de la nuestra. Pero esto implica, para nosotros, una responsabilidad igualmente pesada”.

Salud

www.oscarmprieto.com

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