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La exposición más personal de Alberto García-Álix

Por Carlos Toribio , 24 Agosto, 2014

El Círculo de Bellas Artes de Madrid acoge una de las exposiciones principales y más atractivas de este verano dentro de la capital española. Esta muestra no es otra que “Autorretrato” de Alberto García-Álix que forma parte de la sección oficial de PHotoEspaña 2014 (festival anual de fotografía de Madrid). Nos encontramos delante, sobre todo el espectador que tenga la ocasión de disfrutar in situ, de uno de los mejores fotógrafos españoles contemporáneos con diferentes elementos que lo caracterizan, tanto a él, como a su obra: el trato que da del cuerpo, el viaje y su experimentación en ellos, la amistad o la fugacidad en un momento preciso y oportuno. Todo conjuntado con un estilo narrativo creado a partir de la fotografía en blanco y negro.

La muestra expositiva fotográfica se podrá ver desde el 31 de julio hasta el 28 de septiembre, comisariada por Nicolás Combarro. Esta nueva exposición del artista de León, se encuentra enfocada a una clave autorreferencial y autobiográfica, en la cual sobresalen diferentes caras de Alberto García-Álix de finales de los años setenta hasta la actualidad. Siempre, y es un elemento que podrá diferenciar, se encuentra en un ejercicio continuo de búsqueda y experimentación sobre sí mismo y sobre su vida.

"Autorretrato. Lo que dura un beso". © Alberto García-Alix

“Autorretrato. Lo que dura un beso”. © Alberto García-Alix

Tal como él opina “con la cámara no tengo pudor. Es un acto íntimo con la cámara: estoy yo sólo”. García-Álix tiene siempre una motivación fundamentalmente artística, como una especie de autoreconocimiento y sorprenderse con su foto (“me tengo que comprender a partir de esa fotografía/imagen”).

La exposición conforma un puzle de las cosas que son él mismo. Muestra al autor como el sujeto fotografiado. Dentro de este recorrido incluye 71 imágenes más el video autobiografía más reciente: “De donde no se vuelve”. Dentro de estas fotografías en blanco y negro, contemplamos elementos de las ciudades y países donde vivió, tales como Francia o China (de aquí hay la fotografía “Autorretrato con letras chinas” del 2014), elementos vinculados a las motos (una de sus pasiones), un pájaro muerto, zapatos usados, anillos caracterizados con calaveras, un preservativo utilizado, elementos del street art (“Autorretrato pintado a un muro” del 2013) que se relacionan con fotografías de las afueras de la capital, como lugares en plena ebullición, en contraposición a la imagen que tenemos del centro de una gran ciudad. Y por supuesto no hay que olvidarse de un gran icono dentro del mundo de las instantáneas de Alberto García-Álix: los tatuajes, que tal como él opina “los tatuajes son mi persona, si, también es una lectura”.

"Autorretrato. Mi lado femenino", 2002. © Alberto García-Alix

“Autorretrato. Mi lado femenino”, 2002. © Alberto García-Alix

El autorretrato se coloca en un lugar primordial a lo largo de la obra de García-Álix, pero aún coge más importancia en esta última exposición del Círculo de Bellas Artes de Madrid, y de esta tipo de fotografiar opina de la siguiente manera, además aludiendo también al tan conocido y utilizado en la actualidad, selfie: “Un autorretrato es una búsqueda consciente de mí mismo a través de la cámara. Siempre encuentro una imagen que habla de mí. Una imagen donde me reconozco. El selfie no es un autorretrato. Es un ejercicio hecho con un móvil, sin intencionalidad. El autorretrato necesita más chicha”.

Una de las fotografías diferentes a la temática del autorretrato es “Lo que dura un beso” del 2001, y es una de estas imágenes de pisos situada a las afueras de una gran urbe, caracterizado por un bloque de creación antigua, con varios años a sus espaldas, con el elemento de la fugacidad diferenciado por la luz artificial de los interiores de los inmuebles, y todo ello conjuntado con una gran grúa de obra justo delante de los interiores y ventanales de estos pisos, por tanto, esa es la imagen que ven a diario las personas que conviven en ellos. Buscando en el pasado, a lo largo de la historia del arte, a principios del siglo XX, sobresale una imagen que tiene cierta coincidencia y que también busca el elemento de lo fugaz con la luz artificial de la farola. Esta pintura es obra de Magritte bajo el título “El imperio de las luces”, que busca una imagen bucólica del lago y del gran caserón que se medio ilumina mediante la luz artificial de la farola. En cambio, el cielo se encuentra totalmente iluminado ya que es de día.

Estos son los rasgos diferenciados y característicos de la obra de Alberto García-Álix, que le hicieron valedor del Premio Nacional de Fotografía en 1999, y que con “Autorretrato” saca a la luz su gran ojo para captar imágenes que dan la opción al pensamiento en cada una de ellas, y que puedes ir desgranando un poema visual que con el paso de los años ha ido creando el mismo artista. Todo se resume en una opinión: “Decidió vivir con la cámara, y él decide y administra cuando realizar esta instantánea”.

"Autorretrato. Una pequeña historia de amor", 2002. © Alberto García-Alix

“Autorretrato. Una pequeña historia de amor”, 2002. © Alberto García-Alix

Por último, y a modo de recordatorio, el festival de fotografía PHotoEspaña 2014 sobresalen las siguientes muestras expositivas:

–          Chema Conesa en la Sala Alcalá 31

–          Isaac Julien en la Galería Helga de Alvear

–          Ortiz Echagüe en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

–          Josep Renau en el Círculo de Bellas Artes

–          Antoni Arissa en la Fundación Telefónica

–          Joan Vilatobà en el Museo Nacional del Romanticismo

–          Documentalismo fotográfico en el Real Jardín Botánico

–          América Latina en la Casa de América

–          Inventario de España en la Biblioteca Nacional

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