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La conquista del imperio

Por Clara Cordero , 5 marzo, 2014
By Clara Cordero

By Clara Cordero

Parece que las ramificaciones de Google van extendiéndose poco a poco y con peso sobre el sector educativo.

Ya nadie ignora la importancia de ese imperio en materia tecnológica, desde su buscador hemos ido accediendo a nuevas aplicaciones, a su propio navegador (Chrome), al canal de vídeos más importante y conocido en cualquier sector (Youtube) y a su nueva manera de facilitar el acceso a aplicaciones varias (Drive) que, desde luego en el sector educativo se está acogiendo con ganas.

Las dificultades de tantas escuelas por incorporar la tecnología en sus aulas deja de ser importante gracias a Google. Ahora sólo nos hace falta tener red, internet o línea aceptable. Ahora el contenido está en la nube, ya ni siquiera nos hace falta tener un buen disco duro, memoria suficiente ni un ordenador en condiciones. Ahora nos vale con un dispositivo móvil de la naturaleza que sea. Dependiendo de en qué nivel educativo nos movamos las herramientas de Google pasan a ser una necesidad en las aulas de hoy. El hecho imprescindible de “compartir” nos abre un nuevo mundo de aprendizaje en red, de comunidad, donde todos aprendemos de todos y donde incorporamos el aprendizaje en la escuela al aprendizaje invisible y líquido.

Herramientas y aplicaciones existen muchas pero si todas están reunidas bajo un mismo prisma facilitan la labor. Hablamos de sincronizaciones varias, de compartición, de redes sociales, de comunidades. Cuando todas están bajo el mismo techo no debemos preocuparnos de formatos, extensiones o marcas.

Primero fue su navegador Chrome, que en los últimos meses ha despertado a una nueva innovación educativa a través de sus colaboraciones con Lego o con aplicaciones de música multiplayers. Luego vinieron las apps educativas de Google, y el Youtube educativo, también Drive con la posibilidad de alojar en la nube trabajos, compartir presentaciones, editar textos, incluso editar textos html (al estilo code academy), guardar y archivar en carpetas facilitando la curación de contenidos por temáticas (tipo tablero con Google Keep) y el más actual de todos Oppia (plataforma de e-learning). Y un sinfín de utilidades que tenemos o estamos obligados a aprovechar para que nuestro aprendizaje no se atasque, se infoxique o simplemente perdamos las ganas de continuar por el exceso.

El aprendizaje ahora es in situ y a distancia, es un aprendizaje ubicuo, porque con Google el aula se abre al mundo. Muchos de nosotros hemos utilizado Sites para desarrollar trabajos para el aula (wikis). O bien Google Academic para consultas, Google Books para desarrollar un tema e incluso el traductor (que aunque es limitado siempre consultamos).

Con esto no quiero decir ni mucho menos que cerremos las puertas a otras aplicaciones. ¡Jamás! Pero si es cierto que el tema innovador en la escuela está de capa caída y en muchas ocasiones por las dificultades que tienen los docentes de acceder a la tecnología, bien sea por falta de formación al respecto o por falta de recursos. Por ello he querido traer a colación Google, porque puede resultar muy útil para aquellas escuelas que están empezando a innovar en sus aulas y porque permite realizar trabajos colaborativos con otras escuelas de manera que juntas aprendan caminos nuevos de enseñanza, permitiendo un aprendizaje eterno, formal e informal y mundial, gracias, por ejemplo, a los hangout.

Aquí podéis consultar algunas de las posibilidades que ofrece Google de cara a la educación.

Ahora ya no hay excusa para implantar la tecnología en las aulas, para complementar el aprendizaje formal de la escuela con este otro invisible, pero que está ahí, para contribuir a una mejora de la calidad educativa, del aprendizaje de nuestros alumnos y por tanto de la confianza y esperanza en un mañana más libre y mejor.

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