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Kwiatkowski arco iris, Valverde bronce

Por Fermín Caballero Bojart , 28 septiembre, 2014
Valverde felicita a Kwiatkowski en el podio. Foto:Javier Lizón - EFE

Valverde felicita a Kwiatkowski en el podio. Foto:Javier Lizón – EFE

Alejandro Valverde, maldito oro, se cuela en el pódium de los grandes campeones inconclusos. El lluvioso mundial de Ponferrada se alió con Michal Kwiatkowski, que a sus 24 años se convierte en el primer polaco de la historia en conseguir el maillot arco iris desde que en 1927 la ciudad alemana de Nürburg viera coronarse por primera vez al gran campeón italiano Alfredo Binda. Los 254 kms de carrera, apenas salían de Ponferrada. Un circuito de 18 quilómetros que pasaba 18 veces por el mismo sitio, en el que un Mirador en forma de repecho era lo que los favoritos tenían grabado a fuego para el ataque definitivo en la última vuelta. Y por donde el polaco, a falta de 5 kms, pasó ya escapado. Por detrás Purito rompía el ritmo para que Valverde se metiese en una grupetta de hombres destinados a pódium como Simon Gerrans, el francés Gallopin, o los belgas Breschel y Van Avermaet, grupo que finalmente no pudo enlazar con el nuevo campeón. La pugna final dio la plata al australiano Gerrans.

La calidad de la selección española, la experiencia de Minguez y la extraña ausencia de Contador, no fueron suficientes para que un ciclista español fuera profeta en su casa. La lluvia hizo el resto. Precedidos por los accidentes de los días anteriores en otras categorías, el pétreo clima leonés hizo más dura la prueba. Se palpaba el miedo a cada curva y nadie quería arriesgar en la bajada del 16% que prácticamente les plantaba en meta sin pedalear. El circuito fue movido a partir del segundo tercio de carrera cuando Italia tomó la delantera del pelotón para acabar con un escapada típica de este tipo de carreras. Desgaste y tanteo. Polonia se dejó ver sabedora de su valores en alza y los australianos pujaban por no perder el mando de la situación. La escapada continuaba hasta que en la última vuelta Castroviejo primero e Izaguirre después apretaron el ritmo para que Purito en el Mirador lanzase a Valverde. Estrategia común de varias selecciones a la que Kwiatkowski se anticipó.

Valverde se hace con su sexta medalla en un mundial (2 platas y 4 bronces) donde, lejos de la maldición que tituló L’Equipe en la víspera, parece una cosecha envidiable para cualquier Pou-Pou que se precie. El murciano pone un brillante broche final a una de sus mejores temporadas, en la que ha cumplido con creces con Movistar en grandes vueltas y ha conseguido destacados triunfos en las clásicas, que verdaderamente son su especialidad.

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