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Kittel es el nuevo rey

Por Imanol Yunta , 5 julio, 2014
Kittel entra victorioso en la meta de Harrogate

Kittel entra victorioso en la meta de Harrogate

No es la carrera más divertida, ni en la que se ve el mejor ciclismo. A veces incluso aburre (que levante la mano el que no se quede traspuesto en algún momento de la primera semana).

Pero a ninguna otra carrera los ciclistas llegan con objetivos como “hacer un Top-15”, conseguir el maillot verde o “dejarse ver”. Incluso grandes campeones se dan por satisfechos si consiguen subir al podio final. Y condicionan toda la temporada por ese objetivo.

No hay otra ronda que junte a centenares de personas entorno a una pantalla gigante, ni que apelotone a filas de gente en las aceras de los pueblos esperando el fugaz paso del pelotón. La gente del mundillo resume todo esto con la frase “el Tour es el Tour”.

Y es que el Tour, es el Tour. La primera etapa siempre tiene un premio doble: una victoria y el maillot amarillo. Dos sueños en uno. Kittel lo consiguió el año pasado y lo ha vuelto a hacer en este. Hoy por hoy no hay ningún velocista como él.

Lo demostró en el Giro, con una victoria de antología y el año pasado se llevó cuatro del Tour. Y sigue en progresión. El Tour empezó como podía haberlo hecho hace 10 años: con Jens Voigt  en la fuga. El alemán, ambicioso y terco como pocos, no paró hasta dejar tirados a sus compañeros de fuga y marcharse en solitario a por los puntos del premio de la montaña.

Mientras Voigt se retorcía en los repechos de la parte central de la etapa, las estrechas carreteras, estrechadas aún más por las hordas de público, sembraban el caos en el pelotón. Enganchones, latigazos y cortes. Corredores como “Purito” Rodríguez o Thibaut Pinot perdían hasta un minuto con el pelotón, donde el Lotto dominaba en aras de una posterior victoria de Greipel. Trabajan con una fe ciega en el alemán, pero hoy, como otras muchas veces, lo hacen en vano.

Tras un parón en el que casi todos los rezagados volvieron al grupo, Omega Pharma tomó el mando para lanzar a Cavendish, ya inmersos en el callejeo final. Con Omega y Giant-Shimano preparados para el último arreón, saltó Fabian Cancellara bajo la pancarta del último kilómetro, aprovechando un repecho considerable y su capacidad para poner al pelotón en apuros en tales situaciones.

Ningún otro lo hace. Tony Martin hizo su trabajo para mantenerlo a raya (el pique entre ambos continúa…) y los Giant, especialistas en la labor, echaron el resto para darle caza. Ya con el sprint lanzado, Cavendish sacó el McEwen que lleva dentro y se lió a cabezazos con Gerrans (otro que no se corta). Ambos acabaron en el suelo y el británico con una luxación de hombro que pone en jaque su Tour. Tirado en el suelo, como un rey que cae en la batalla, su sueño del maillot amarillo, el único éxito que le queda pendiente, volvía a desvanecerse.

Por la derecha libraron la caída Sagan, que lanzó primero el sprint, y Kittel, pura fuerza bruta que sobrepasó al eslovaco con claridad. Hubo un tiempo en el que nadie remontaba a Sagan, pero Kittel remonta a cualquiera. Si el año pasado el amarillo le duró una jornada al teutón, no es previsible que este le dure mucho más.

La etapa de mañana, brillantemente diseñada, como la de hoy, no tiene un solo metro llano en su recorrido de 200 kilómetros entre York y Sheffield. Un puerto de segunda y otras ocho cotas, algo inusual en la segunda jornada, parecen demasiado para los más de 80 kilos del gigante alemán, al que cada cota le pesará como una losa. Mañana volverá a ser una jornada con premio doble.

Clasificación de la primera etapa y general:

1 Marcel Kittel GIA 4:44:07
2 Peter Sagan CAN 0
3 Ramunas NavardauskasGRS 0
4 Bryan CoquardEUC 0
5 Michael Rogers TCS 0
6 Christopher Froome SKY 0
7 Alexander Kristoff KAT 0
8 Sep Vanmarcke BEL 0
9 Jose Joaquin Rojas MOV 0
10 Michael Albasini OGE 0

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