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Historias de oficina 2. Capítulo IX

Por Sonia Aldama , 24 julio, 2014

 

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EL PERIODICO SIEMPRE AYUDA

 

Llevaron entre todos a la Isidra al cuarto de Juan Carlos, y allí empezaron a discutir cómo raptar al gallináceo. Ni siquiera sabían donde estaba. Juan Carlos, Belén e Irma discutían acaloradamente, mientras Sofía leía tranquilamente el News of Waikiki.

–          Belén, deja inmediatamente el cuchillo, y tú, Irma, guarda los alicates para otra ocasión – les dijo Sofía; seguidamente gritó – JUAN CARLOS YA PUEDES SALIR DEL BAÑO, ÉSTAS YA HAN DEPUESTO LAS ARMAS. Chicos, chicos, relax, ya tengo la solución. El gallináceo está en el hospital central, sólo tenemos que robar un uniforme de médico y tres de enfermeras y entraremos sin problemas a la habitación del tipejo infecto – concluyó Sofía.

–          De acuerdo, yo haré de médico, soy la única que conozco el idioma – dijo Irma.

–          Me niego a vestirme de enfermera – empezó a vociferar Juan Carlos, mientras todas le empujaban hacia la puerta.

Salieron todos del hotel y pararon un taxi que le condujo directamente al hospital; una vez allí robaron las batas. Una vez disfrazados, Sofía fue la encargada de sonsacar al celador megacachas el número de habitación del gallináceo.

–          Bueno chicos, está en la habitación 302 – les dijo abotonándose la bata.

Se dirigieron allí, y milagrosamente no había nadie. El gallináceo estaba groggy, con lo que su secuestro fue tan fácil que no se lo podían creer. Pero no habían salido del hospital cuando se dieron de bruces con la POLICIA DEL ESTADO NORTEAMERICANO DE HAWAI.

Irma se puso a temblar, mientras Belén intentaba tranquilizarla con su OOOOMMMMM. Todos los polis la miraron con sospecha cuando…

 

José Carlos Castellanos

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