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Historia de un “poema olvidado”

Por Alfonso Vila , 16 Febrero, 2014

 

 

Hace unos días relataba el hallazgo de una poesía autógrafa e inédita del insigne escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, ahora retomo el tema para intentar explicar cómo se mantuvo oculto el “documento”; pero antes quiero poner de relieve el cambio ideológico –por otra parte bastante frecuente en Valencia- que se dio en Blasco Ibáñez entre 1891, fecha de su actuación como mantenedor de los Juegos Florales de Lo Rat Penat –destino previsto del poema- y 1898, cuando siete años más tarde ya ha evolucionado hacia las posturas altamente rompedoras que primará en su actuación política. Y para ello nada mejor que comparar las dos estrofas iniciales de ¡¡Avant!! (cuyo texto escrito no poseía en este momento) y la “recuperación” de estos versos que aparece en el artículo El Murciélago alevoso o la fiesta de los maestros cantores, publicado en su periódico “El Pueblo” el 28 de julio del 1898, según la versión de A.Cuco y R. Blasco (el “rat penat” es un murciélago en castellano).

 

No la daurada llira ¡oh, regina subirana!

Als graons de ton trono avuy ve cortesana

A entonarte les gestes del art y dels amors;

No va á recordar glories de la ja antiga historia

Puix dels temps que pasaren, tan sols en la memòria

Queden falses grandeces y gegantins errors.

 

No escoltarás la llira de les còrdes daurades;

A los oits ja cansen les cobles ensucrades

Dirichides á dames y rebosant pasió;

Hui ningun escolta al vate que mos canta la guerra,

Ni al que plorós y trémul malaix á la térra

Perque la que éll adora desprecia sa cansó

————–

 

No la daurada llira ¡oh reina subirana!

Als graons de ton trono avui ve cortesana

a entonar-te les gestes de l’art i dels amors:

Tan sols vol demanar-te, humil en ta presencia

Que com a reina que eres, emplees ta influencia

Posant boçals de ferro a tots los trobadors.

 

No vaig a cantar glòries de la passada historia,

Puix prou les remenegen i d’elles fan memoria

Els Dantes i els pedantes del carrer de la Mar.

Agarra, ¡reina hermosa! La musa llemosina

Que sols a silvelistes i escolans il·lumina

I lliga-la a una estaca per a fer-la callar.

 

Y dejamos en el cajón los virulentos epítetos que dejó caer contra los “bardos del murciélago alevoso”, incluso contra algunos de sus amigos que fueron premiados en los juegos de 1898 para volver a los hechos ya narrados.

Todo empezó cuando una tarde del mes de julio del citado 1891 el joven Vicente Blasco acudía al

piso que ocupaba el “mestre” Constantí Llombart” en el nº 4 de la calle Pelayo de Valencia. Llevaba en la mano un folio en el que aparecía la composición ¡¡Avant!!, que pretendía llevar a la entidad valencianista Lo Rat Penat, organizadora de los Juegos Florales y presentarla para aspirar al premio máximo de los mismos “la Flor Natural”. Su visita, cosa habitual entre los jóvenes valencianistas del momento, tenía por finalidad solicitar del más que presunto iniciador de la “Renaixença”, la corrección y mejora del mencionado poema.

Como hemos tenido ocasión de comprobar, el texto aparece, profusamente corregido y mejorado; pero habiendo recibido (de rebote) el encargo de ser el mantenedor de la fiesta. sustituyendo a D. Francisco Pi y Margall, no cabía su presentación a los “Juegos” y Blasco se desentendió de su obra y no volvió a recoger la atrevida poesía, que quedó largamente sobre la mesa de Constantí Llombart hasta que uno de los jóvenes, que hacía las veces de secretario particular, se la llevó a su casa, probablemente ya después de la muerte de Llombart en 1893.

Ramón Andrés Cabrelles, que así se llamaba el muchacho, fue, con el tiempo, un insigne poeta, escritor y dramaturgo valenciano, que vivió largamente y siempre mantuvo su militancia literaria y también artística (porque, además, fue pintor, escultor y destacó en la construcción de carrozas para la llamada “Batalla de Flores” con la que se cierra la feria de julio de Valencia). Es de suponer que siendo como un ahijado, también fue su heredero (pues Llombart murió soltero y al menos él se autoproclamó “el seu hereu”) y recogió su legado literario en el que figuran cartas, poemas, traducciones y hasta la patente de un invento que bien puede considerarse como un anticipo de los modernos oleoductos, pues se trataba de un “conductor de líquidos a grandes distancias”.

Andrés retuvo este material al menos hasta 1953. En mayo de dicho año y según cuenta el propio interesado, consideró que el documento en cuestión debía conservarse en el ayuntamiento, supongo que por ser este el lugar donde quedaron depositados bastantes testimonios personales de este ilustre valenciano; pero lo cierto es que no pasó al archivo municipal.

A partir de este instante sólo puedo hacer suposiciones; pero éstas tienen una lógica bastante convincente. Resulta que el director del archivo municipal era, en aquellos años, Francisco Almela i Vives, un brillante intelectual, fecundo escritor en valenciano y castellano y al mismo tiempo propietario de una importante librería de lance. La documentación de Llombart pasó -¿por donación o comprada? a su fondo editorial, parte del cual, muchos años después, fue adquirido por la Biblioteca Valenciana, donde se encuentra actualmente sin que ningún investigador haya reparado hasta el momento en este “olvidado” fondo documental.

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