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Hable con ellas, una agradable sorpresa con camino por hacer

Por Anna María Iglesia , 10 Abril, 2014

POR ANNA MARIA IGLESIA

No puedo negarlo, empecé a ver el programa con muchos prejuicios, con la inexplicable y, sin duda, poco racional certeza de que Hable con ellas me decepcionaría. En los días precedentes, han sido muchos los artículos dedicados a este nuevo formato y, en la mayoría de ellos, se hacía referencia al ya histórico programa The View que, tras su primera emisión en 1997 en el canal norteamericano ABC, sigue todavía en antena. Hace algunos años y con la excusa de aprender inglés, me convertí en una asidua telespectadora de este programa: creado y presentado por Barbara Walters, The View se presentaba como un talk show presentado única y exclusivamente por mujeres que, sentadas en torno a un sofá, discutían acerca de la realidad y se aproximaban a personajes de relevancia de distintos ámbitos–principalmente de ámbito político y cultural, en su más amplia acepción- a través de las entrevistas que realizaban en directo. En un mundo, el periodísticos/televisivo, en el que todavía en los análisis de opinión dominan, con presencia casi exclusiva, las corbatas, The View supuso una necesaria transgresión: cinco mujeres, de edades y proveniencias laborales distintas, –junto a Walters, estuvieron Whoppy Goldberg, Rossie O’Donnel, Sherri Shepherd entre otras- consiguieron un gran éxito de audiencia al convertirse en poliédrico reflejo de un amplio espectro de espectadoras que, hasta entonces, no se había sentido identificada en la pequeña pantalla.

mujeres-presentaran-Hable-TelecincoSi bien decir que Hable con ellas es la versión española del formato norteamericano sería tan erróneo como injusto para ambos programas, si es cierto que se presentaba bajo ese mismo halo: un programa de entrevistas y de discusión presentador por mujeres, por cinco mujeres diferentes que, desde sus diferencias, representarían las distintas voces femeninas que configuran la sociedad actual. ¿Sería esto posible? Sin duda, es difícil, al menos para la mujer, encontrar identificación posible en la televisión, donde, por mucho que se niegue, se impone, desde los telediarios hasta los programas denominados familiares, un modelo físico difícilmente asequible, al menos para quien les escribe. ¿Dónde están las mujeres normales en la televisión?, comentaba hace algunos días una amiga y, desgraciadamente, la negación parecía ser la una respuesta posible. Hable con ellas no escapa de este imaginario, de esta –si me permiten- pandemia generalizada que, precisamente por ser generalizada, no es motivo suficiente para condenar críticamente el programa. Y, de hecho, ya les digo que de lejos es esta mi intención, pues a pesar de mis reticencias –confieso que la marca Telecinco no me ayudaba a desmontar mis prejuicios- Hable con ella ha resultado ser una agradable sorpresa. Un primer programa, como cualquier ópera prima, requiere siempre un cierto equilibrio crítico, el camino, que diría el poeta, se hace al andar y solamente tras haber recorrido algunos quilómetros el programa podrá consolidarse en cuanto a formato y, sobre todo, podrá consolidad la imagen y el estilo propios, cuyas huellas ya son perceptibles en esta primera emisión del pasado martes. Dividido principalmente en dos partes, la primera dedicada a las entrevistas y, la segunda centrada en los debates, Hable con ellas escapa del griterío amarillista y morboso de determinados productos televisivo a la vez que no se convierte en el enésimo programa de debate político, tan necesarios y demandados actualmente, como numerosos. Las entrevistas realizadas en su primera emisión a la actriz Hiba Abouk y a Celia Villalobos, han revelado el punto fuerte del programa: la elegancia de Natalia Millán, la afilada ironía de Yolanda Ramos, la perseverancia entrevistadora de Beatriz Montañez y el savoir faire periodístico y televisivo de Sandra Barneda convierten la entrevista en un diálogo a través del cual es posible descubrir, más allá de la imagen institucionalizada, el entrevistado. La entrevista a Hiba Abouk fue ejemplo precisamente de ello, pues a lo largo de la conversación que mantuvieron las presentadoras con la actriz, el trabajo y la carrera de la entrevistada fueron solo el punto de partida para adentrarse en el mundo árabe, conocer la escritora e intelectual feminista Malika Mokkedem, poner en cuestión la persecución mediática propia de la fama o debatir entorno a la figura del actor y a la criminalización que padece actualmente el mundo del espectáculo, en especial el del cine.

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Por otro lado, la entrevista a pie de calle a Esperanza a Aguirre realizada por Alyson Eckman dejó patente que es precisamente fuera del plató y micrófono en mano donde Eckman encuentra su lugar, pues le permite jugar un papel más destacado y, sobre todo, un papel más acorde con este programa que tan pronto puede convertirse en un elegante talk show en el que el entretenimiento, la actualidad y las entrevistas en profundidad convivan en el más perfecto de los equilibrios, como puede caer en la banalidad de los chistes fáciles y de los sinsentidos a modo de rellenar vacío de tiempo. ¿No es acaso mejor alargar las entrevistas o el debate antes que introducir una vaca en el plató para posteriormente ordeñarla? Éste fue precisamente el punto más débil del pasado martes, pues ¿a qué respondía la presencia de la vaca? Sobre todo si tenemos en cuenta que la vaca y su final ordeño rompía de forma abrupta con el ritmo ejemplar que hasta entonces había llevado el programa. “Tiempo al tiempo”, dice el refranero, así pues deberemos dejar al equipo de Hable con ellas que haga su recorrido y que encuentre su estilo y su formato. Las cinco presentadoras, de las cuales cabe destacar el magnífico contrapunto irónico que supone la presencia de Yolanda Ramos así como la elegancia y el dominio escénico de Sandra Barneda, pueden convertir Hable con ellas en un espacio para calmadas conversaciones con personas que, desde sus distintos ámbitos profesionales, tengan algo que decir. Con Hable con ellas, quienes añoramos dichos espacios, tenemos, al menos por el momento, una grata sorpresa.

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