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Grecia en la jaula de hierro

Por Carlos Almira , 6 julio, 2015

Contra todo pronóstico el resultado del referéndum en Grecia ha sido un claro y rotundo no a las pretensiones de los acreedores (acreedores más que socios) del país. Se ha abierto así un escenario imprevisto y nuevo, tanto para las expectativas de los griegos como para el futuro del llamado “proyecto europeo”.
¿En qué radica lo nuevo y qué cabe esperar ahora? Nadie sabe (y el que escribe estas líneas ha demostrado sobradamente lo equivocado que es fiarse, por método, del pesimismo), lo que va a ocurrir. De pronto todo lo que parecía sólida y firmemente asentado, parece en el aire. A riesgo de cometer dos veces seguidas el mismo error, voy a exponer algunos problemas con los que creo que habrá de enfrentarse el entusiasmo, que yo comparto, por el NO al plan de los acreedores.UE
En primer lugar, pienso que el principal problema para encauzar la situación griega hacia una solución razonable, no es económico, ni siquiera político, sino ideológico. Las instancias que hoy rigen la Unión Europea y las grandes instituciones políticas y económicas mundiales, léase: “los que hoy mandan en el mundo”, adolecen de un límite mental casi tan claro como el de los funcionarios y príncipes de los Estados e Imperios tradicionales (que, por eso mismo, no podían asumir la más pequeña crítica o burla sin sentirse íntimamente cuestionados, amenazados y debilitados, y reaccionaban en consecuencia, con violento autoritarismo). Dicho sea de paso, creo que esta debilidad ideológica ha quedado hasta hoy, enmascarada por el amplio consenso social en los paises desarrollados, y por el control monopolístico de los grandes medios de comunicación y de creación de opinión. Me refiero a lo siguiente:
-La lógica del sistema económico tiende cada vez más, a incrementar y a extender el malestar entre la mayoría de la sociedad, incluso en los países más desarrollados, donde cada vez es más difícil encontrar un empleo y más fácil perderlo, como es el caso de los jóvenes.
-Este incremento del malestar está debilitando la cohesión social en torno a los sistemas estatales, lo que se traduce en una desafección progresiva de amplios sectores sociales con relación a las reglas del juego y a los partidos políticos y las instituciones que las han venido encarnando hasta la fecha. De hecho, el resultado del referéndum en Grecia, parece que tiene un fuerte componente generacional.
-Este debilitamiento de la cohesión social amenaza (y es percibido por quien corresponde, como un problema) la lógica misma del sistema económico.
He aquí, a grandes rasgos, el círculo vicioso que condiciona el escenario político en el que se juega, hoy, el futuro de Grecia y de Europa. ¿Qué se ha hecho y qué se puede hacer frente a esto, si se quiere mantener el actual sistema?
Se puede sacrificar una parte de la lógica económica a la cohesión social. Tal fue el Estado del Bienestar ensayado en muchos países entre los años 1950 y 1980. Esta opción “pacificadora”, sin embargo, fue cada vez más cuestionada y finalmente, rechazada desde los años 1980 por una parte creciente de las élites técnicas, políticas y económicas (entre otras razones, porque consideraban y consideran aún, que el Estado del Bienestar, ineficaz por definición, estimula de un modo desorbitado e imparable las demandas sociales, algo que al final hacen inviable el propio sistema económico.
Queda una segunda opción: aceptar el malestar creciente de la sociedad y tratar de integrarlo en el sistema. Es decir: sacrificar el bienestar social a la lógica económica pero de tal forma, que no se ponga en riesgo la cohesión social. Y aquí entra en juego la ideología.
La ideología como ilusión o alienación organizada, trataría de producir y mantener un imaginario colectivo que aceptaría de buena gana la desigualdad y la injusticia, en primer lugar la sufrida en las propias carnes, como una parte natural y acaso, pasajera, de la vida. “Hay que trabajar más y ganar menos”, decía el ex presidente de la patronal Española, Díaz Ferrán. En este discurso a lo Walt Disney, el relato preferido y repetido hasta la saciedad, es La Cenicienta. También hay que fomentar la desconfianza y el rechazo del pensamiento crítico o alternativo (por radical, utópico, populista, etcétera). jaula de hierro
Tal es la jaula de hierro en la que, creo, están encerrados actualmente quienes mandan en el mundo y en Europa. Cualquier discurso (y peor aún, cualquier opción política como Syriza o Podemos) que la cuestione, aunque técnica y humanamente sea más que correcta, debe ser rechazada.
Sin embargo, el malestar social también puede llegar a amenazar la lógica económica, al traducirse en una contracción de los mercados; puede volverse disfuncional e irracional para el sistema que se trata de perpetuar. Aun en este caso extremo, la opción de la vuelta al Estado del Bienestar, el keinesianismo, aun como solución de emergencia, está, me temo, descartada por estas élites prisioneras en esta jaula de hierro, en Europa y fuera de Europa, con o sin referéndum griego.

Con todo, el no me parece una excelente noticia. Me alegra mucho haberme equivocado en mi pronóstico.

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