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Fuego, de Luis Marías

Por José Luis Muñoz , 5 diciembre, 2014

En un año de exaltación al género negro con El niño y La isla mínima llega otra interesante propuesta de la mano de Luis Marías (Bilbao, 1962), Fuego, que fue a concurso en el recién finalizado 52 Festival de Gijón y recibió el premio del público. ¿Pueden perdonar las víctimas de ETA a los terroristas que les causaron daños irreparables?, parece ser la pregunta que plantea la película de Luis Marías, guionista de prestigio y larga andadura—Mensaka, Kasbah, El año que trafiqué con mujeres, El misterio Galíndez—que se pone por segunda vez tras la cámara después de rodar X en 2002.

Se han rodado, al socaire del doloroso fenómeno terrorista que ha sacudido durante más de cuarenta años nuestra sociedad y ha dejado un reguero de sangre y destrucción, unas veinte películas que giran alrededor de ETA y el contraterrorismo que lo combatió, aunque muy pocas de ellas merezcan la pena, como no ocurre con las que se han rodado sobre el IRA, que quizá no sean tantas pero si más notables (En el nombre del padre, El boxeador, En el nombre del hijo, Hunger, Omagh, Michael Collins, El viento que agita la cebada dirigidas por tipos como Jim Sheridan, Ken Loach, Steve McQueen o Neil Jordan).

José Luis Madrid, recién muerto Franco, rodó una modesta producción sobre el asesinato de Carrero Blanco interpretada por Paul Naschy y Juan Luis Galiardo, Txikia: muerte de un presidente, tema que abordaría años más tarde Gillo Pontecorvo en  Operación Ogro con mayor solvencia y medios. Imanol Uribe es sin duda el director que más ha profundizado en el tema y lo ha hecho tanto desde el documental, con dos piezas maestras como El proceso de Burgos y La fuga de Segovia, como desde la ficción con La muerte de Mikel y Días contados, la mejor película que se ha rodado sobre la banda y que sigue extraordinariamente vigente y fresca a día de hoy. Ander y Yul, de Ana Diez, versaba sobre la lucha de ETA contra los narcotraficantes en el País Vasco y sus oscuras razones: no querían competidores en el negocio. En Días de humo Antonio Eceiza justificaba el terrorismo al equiparar dictadura con democracia y venir a decir que eran la misma cosa y la lucha era legítima. Helena Taberna ponía sobre la mesa en Yoyes, personaje que interpretaba Ana Torrent, el asesinato de la dirigente etarra por su disidencia, crimen que fue un punto de inflexión de la banda que actuaba ya como un clan mafioso del que no se podía salir. Julio Medem realizó uno de los mejores documentales acerca del terrorismo y sus causas en la incomprendida La pelota vasca. El críptico Jaime Rosales también se acercó al fenómeno terrorista con Tiro a la cabeza, sobre el asesinato de Cap Breton. De absoluta mediocridad cabe calificar Todos estamos invitados de Manuel Gutiérrez Aragón, la película con la que se despidió del cine para pasarse a la literatura. La última en abordar el tema ha sido la película de Pablo Malo Lasa y Zabala, un feroz alegado contra las cloacas del estado en la solución del problema terrorista que reconstruía con fidelidad absoluta las torturas y asesinatos de los dos jóvenes abertzales.

En Fuego, Carlos Martínez (Jose Coronado) es un inspector de policía que lleva muerto hace doce años cuando una bomba lapa destinada a él acaba con la vida de su mujer y deja sin piernas a su hija, y durante ese lapso de tiempo de agonía absoluta su único alimento ha sido idear la venganza que apague el fuego que lo consume por dentro. No está exenta la historia de originalidad, el espectador puede meterse rápidamente en la piel del policía y experimentar su proceso, pero quizá sea excesiva la complejidad sentimental que establecen entre sí todos los personajes del film—Carlos Martínez, cuando se traslada a Lekeito para dar cumplida cuenta de su venganza, reanuda con la inspectora de policía Marina (Montse Mostaza) una relación sentimental que mantuvo cuando estaba casado; su hija sin piernas Alba (Aida Folch) es cuidada bajo contrato por el joven polaco Mariustz (Jorge Adalid), que se enamora de ella; la mujer del etarra, Ohiana (Leyre Berrocal), traductora al euskera de la novela que Carlos escribe sobre su infierno personal, acaba enamorándose de él sin sospechar de sus intenciones; Aritz (Gorka Zufiaurre), el hijo con síndrome de Down del etarra asesino y de Ohiana, trata a Carlos como al padre que no tiene por estar encarcelado—lo que acabe finalmente edulcorando un film negro que podría haber sido demoledor llevado a sus últimas consecuencias, pero quiere el director bilbaíno insuflar un soplo de esperanza en su alegato sobre la inutilidad de la venganza.

Fuego es un film sobre el dolor de los padres por las carencias de sus hijos—Carlos por esa hija sin piernas; Ohiana por su hijo con minusvalía—, la dificultad que siempre entraña el duelo—Ohiana también ha perdido a su marido que sigue en la cárcel; la madre del etarra, lo quiere cerca, y reprocha a su mujer que ya no luche por su acercamiento—y la inutilidad terapéutica de la venganza que no hace otra cosa que el odio se encadene y no tenga fin. El film de Luis Marías atesora secuencias de impacto—Alba descubriendo lo que realmente está haciendo su padre en Lekeito, por ejemplo—con otras que chirrían por culpa de unos diálogos impostados, sobre todo al principio, y excesivos subrayados musicales en las secuencias, demasiados, que pretenden pulsar la fibra sensible del espectador.

Jose Coronado, como viene siendo habitual en sus últimos trabajos, está espléndido y en algunos momentos, colt incluido, parece emular al policía despiadado de No habrá paz para los malvados, pero aquél era un personaje infinitamente más turbio. Notables también los actores Gorka Zufiaurre, un muchacho con síndrome de Down que borda su papel de muchacho con síndrome de Down que quiere ser actor (él lo ha conseguido), y sobre todo Leyre Berrocal en el papel de su madre y esposa del etarra encarcelado.

Fuego es una loable película, pese a sus desajustes, que añadir a la meritoria cosecha 2014 de thrillers con sabor hispano.

Título original: Fuego
País: España
Año de producción: 2014
Género: thriller
Duración: 90 minutos
Director: Luis Marías
Estreno en España: 28/11/2014

Una respuesta para Fuego, de Luis Marías

  1. Palacios Responder

    5 diciembre, 2014 a las 3:06 pm

    Sobre películas del IRA se ha olvidado de la seminal ‘Odio en las Enttrañas’, que explica honradamengt, y más que ninguna otra, el origen del conflicto. Leido su texto, no me queda claro si empatiza o no con ETA. Entiendo que no, pero su ‘obligación’, disponiendo de un escaparate como el que le cede este diario, es mojarse algo y dejarse de hacer teasers y demás filigranas no comprometidas.

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