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¿Este es el candidato?

Por José Luis Muñoz , 15 Diciembre, 2015

MARIANO RAJOYAyer, en el debate a cara de perro entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, vimos al presidente del gobierno en funciones desbordado y presa de sus tics y sudores. Con dos directos (corrupción y recortes sociales) el líder del PSOE mandó al candidato del PP a la lona. Falta de entrenamiento por parte del púgil de la derecha que no había debatido con nadie y se había estado escondiendo tras las faldas de Soraya Sáenz de Santamaría. Muchos coinciden que tampoco debía de haber ido a ese debate y haber perseverado en la táctica del avestruz.

La mandíbula de Mariano Rajoy es de cristal, por pecados propios presentes y ajenos y pasados. La mochila de corrupción que arrastra el partido heredero del franquismo es inmensa y no hay manera de gestionarla, más cuando el que aspira de nuevo a seguir gobernándonos manda un sms a un delincuente y aparece en los papeles del mismo lucrándose de dinero de dudosa procedencia.

En una cosa estoy de acuerdo con Pedro Sánchez. Mariano Rajoy, dado sus antecedentes, no es digno de seguir gobernando este país, pero la oposición no mordió suficientemente la pierna de su presa durante la legislatura, abrió la mandíbula y dejó que esta huyera. Una y otra vez Mariano Rajoy, gracias a la cómoda mayoría absoluta que ha detentado su partido en la cámara de diputados, ha eludido las comparecencias públicas y ha delegado en Soraya Saénz de Santamaría, la presidenta en la sombra, la gestión de sus vergüenzas, la explicación de lo inexplicable.

En cualquier democracia homologada, Mariano Rajoy habría dimitido por el caso Bárcenas, el tesorero pillado con las manos en la masa y luego abandonado y traicionado por los suyos. Su táctica gallega de no dar explicaciones, de la callada por respuesta, de esconderse bajo el paraguas y decir que llueve o comparecer en plasma sin preguntas, le había dado más o menos resultado. Pero ayer la paliza fue demoledora.

Le fallaron las formas a Pedro Sánchez, comentó un Pablo Iglesias que se miró la corrida desde el tendido y busca arañar votos de los socialistas. A veces no pueden prevalecer las formas y los debates tienen que ser a cara de perro, como este. La última palabra la tiene el electorado, si quiere seguir teniendo como presidente a un hombre que huye del debate político, incumple su programa, tiene amistades con tipos encarcelados, realiza recortes económicos y sociales a la población, y está salpicado por la corrupción. Quizá deberían retirarlo ya de la primera línea política. Mantenerlo a caballo, como el Cid, no creo que les dé resultados. Pero el 20 lo veremos, porque todavía hay muchos que consideran a Mariano Rajoy uno de los suyos, aunque su ineptitud para la política raye lo estratosférico.

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