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Entrevista con el hombre [hu]eco: Pablo García Casado

Por David Acebes , 18 junio, 2014

Pablo García Casado (Córdoba, 1972) ha publicado los libros de poesía Las afueras (1997), El mapa de América (2001) y Dinero (2007). Recientemente, la editorial Visor ha reunido su poesía completa en Fuera de campo (2013).

 A propósito de… Dinero.

DINERO, de Pablo García Casado

DINERO, de Pablo García Casado

Sabbat, uno de los primeros poemas de Dinero, me recordó enseguida al primer Leopoldo María Panero, al de Así se fundó Carnaby Street. Su comienzo «Los polígonos, las áreas comerciales, las oficinas iluminadas» me hizo pensar en el ritmo acompasado de The universal soldier, donde el poeta del desencanto escribe «Los monumentos, los campos devastados, la sangrienta luna»… ¿Por qué este cambio tan pronunciado en tu forma de escribir? De la ausencia de puntos en Las afueras has pasado al otro extremo, a la proliferación de signos de puntuación en Dinero…

Creo que necesitaba un discurso más certero, más en blanco y negro, que fuera más reconocible para cualquier lector, de poesía o no. Es una manera de incorporar intensidad dentro del texto en prosa, posibilitando unas nuevas texturas rítmicas.

En algún lugar he leído que, más que poemas en prosa, tus pequeños artefactos poéticos son «microrrelatos adscritos al realismo sucio». No obstante, empleas ciertas figuras retóricas (por ejemplo, la anáfora en La lluvia), por lo que opino que puede ser todo lo contrario. ¿Qué crees tú? ¿Eres un poeta que escribe retazos de prosa o un prosista que tiñe sus palabras con tintes poéticos?

Bueno, yo intento una escritura parca, limpia, despojada, áspera, pero no creo que sea voluntariamente sucia. Evidentemente está conectada a la realidad, y la realidad mancha. Yo me siento poeta, que usa todos los recursos que tiene el lenguaje. La distinción entre poesía y narrativa hace tiempo que está elidida, es y será difusa. Si hay un parámetro es la intensidad y la densidad significativa, lo que convierte a Chirbes, Capote o Nabokov en grandísimos poetas.

A mi entender, uno de tus mejores poemas es ¿No has pensado en prepararte unas oposiciones? Entre otras cosas por lo que tiene de parodia de Life vest under your seat, el famoso poema de Luis García Montero,… ¿Crees que es bueno dar un toque de atención a nuestros «mayores»? ¿Matar, como diría Freud, a nuestros héroes?

No creo que sea una parodia de ese poema. De hecho es un poema que me parece de lo mejor que ha escrito Luis García Montero, por lo que tiene de riesgo, de cambio de planos, de ritmos sucesivos. Yo creo que ha pasado el momento de “matar a los padres”, entre otras cosas porque esa etapa se corresponde con un aislacionismo cultural en la que tus referentes son tus padres literarios, de los que o bebes o rechazas. Un poeta, en el siglo XXI, bebe de muchas fuentes diversas, de muchas tradiciones literarias y de muchas épocas, y también de otras disciplinas culturales y de ese enorme magma informativo en el que estamos inmersos.

En Dinero, el nanorrelato que incluyes en tu libro, me parece percibir una nueva filosofía: La filosofía del dinero. A esta misma filosofía se refería Dalí cuando pintó La apoteosis del dólar, lo que sirvió para que André Bretón lo desdeñara con su logrado anagrama Avida Dollars… Pasado el tiempo, cuando la economía se ha convertido en la filosofía de nuestros días, debemos admitir que el genial pintor tenía razón.

No lo sé. Yo sólo intentaba mostrar que el dinero es una metáfora del miedo, algo muy religioso, por cierto. Creo que el dinero es algo más primario que una filosofía, porque tiene que ver más con el instinto de conservación.

Me ha gustado mucho el verso «los tacones de aguja esperaban vacíos en el dormitorio». T.S. Eliot hablaba de hombres huecos, hombres sin máscara que avanzan, como zombis, en la noche. En tu caso, percibo que ese hueco, esa angustia, es representación de un fetichismo desolado.

Lo has captado muy bien. Una mujer espera para celebrar algo y se queda un poco con las ganas, porque él ha tenido que celebrarlo con su jefe, a la manera del jefe. Es una manifestación de que el poder no se conforma con que le entregues tu tiempo y tu esfuerzo, quiere también que te diviertas como él dice. En el fondo, creo que dinero es también una fábula sobre el poder.

En tu poema Bar, das tres posibles causas al desengaño que nos rodea; los hijos, la mala suerte y la gente sin palabra. Como padre que soy, entiendo que los hijos pesan. Pero, como escribí en una ocasión, ¿no crees que se pueda compatibilizar Lorca con Peppa Pig? O, como diría, Eloy Fernández Porta, ¿Pixar con Pasolini?

No lo creo. A un escritor de este siglo se le debe exigir que maneje con naturalidad los distintos niveles de la cultura. Yo también tengo hijos. Recomiendo como escuela de aprendizaje para un nuevo surrealismo la serie Hora de aventuras.

En su reseña a Fuera de campo, José Antonio Olmedo López-Amor dice, textualmente, que “utilizar la ordinariez y el esperpento como lenguaje sistemático para describir lo grotesco son demasiados riesgos para acometer una trilogía casi monotemática”…

Bueno, hay que asumir riesgos. Yo creo tener un discurso definido, aunque no creo que sea monotemático. Olmedo es un buen lector y probablemente lleve razón, o al menos parte de razón en lo que dice.

Para terminar, me gustaría repetir en alto el verso que más me ha gustado. En el caso de Dinero, escojo un endecasílabo perfecto que he sacado del poema Blevit: «es más bello el producto y hay dinero». Toda una filosofía monetaria, ¿no?

Toda una religión. Dejémoslo así.

 

Título: Dinero

Autor: Pablo García Casado

Género: Poesía

Editorial: DVD, 2007

ISBN: 9788496238671

Páginas: 60 págs.

 

También se incluye en:

 

Título: Fuera de campo: Poesía reunida

Autor: Pablo García Casado

Género: Poesía

Editorial: Visor, 2013

ISBN: 9788498958478

Páginas: 181 págs.

 

 

 

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