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Entre Hamilton y Rosberg está el juego

Por Imanol Yunta , 11 mayo, 2014

 

Rosberg y Hamilton dominan el mundial de Fórmula 1. Foto: Mercedes AMG

Rosberg y Hamilton dominan el mundial de Fórmula 1. Foto: Mercedes AMG

 

Cuál de los dos y cómo lo consigue. Ese es el aliciente de esta temporada 2014, en la que uno de los dos pilotos de Mercedes será el campeón del mundo de Fórmula 1. Esta afirmación, aunque pueda parecer un ejercicio de astrología amateur, es la realidad que deben asumir los aficionados de este deporte, salvo los que crean en los milagros y la magia.

Hamilton, más brillante, mejor a una vuelta, y Rosberg, más fiable y seguro, han corrido hasta ahora como si fueran rivales (de hecho lo son), y si durante las cinco carreras disputadas ha habido emoción, ha sido por los duelos entre ambos. El resto ni se les acerca, su coche no corre tanto como las balas plateadas.

Hoy, con dos estrategias diferentes (pues corren a ganarse) se han encontrado a diez vueltas para el final con 1 segundo de diferencia entre ambos. El alemán lo ha intentado, pero entre que el circuito de Cataluña no ofrece demasiadas oportunidades y Hamilton, único en atacar o defenderse, no ha fallado, el británico a logrado su cuarta victoria consecutiva. Ha ganado todas las carreras que ha terminado. En una abandonó, en Melbourne, y, por ello, Rosberg, que ganó aquella y ha sido segundo en todas las demás, está a solo 2 puntos. Hoy ha llegado a meta como si fuera la propia estela de Hamilton. Va segundo, pero está muy cerca.

El resto, a día de hoy, corre a una distancia más propia de carreras de maratón o ciclistas subiendo el Angliru que de una carrera de Fórmula 1. Ricciardo, tercero, ha llegado a 49 segundos. Vettel a 76, terminando cuarto después de salir decimoquinto y habiendo pasado por encima a los dos Ferrari. Nunca fue bueno solo por el coche. Bottas, la revelación de la temporada, ha terminado a casi 80 segundos y los pilotos de la escudería roja, aún más lejos: Alonso a casi minuto y medio y Raikkonen doblado por los dos Mercedes, igual que el resto de la parrilla.

La realidad es que para cuando sus rivales recorten semejantes diferencias (hacer que un monoplaza sea un segundo por vuelta más rápido implica semanas, incluso meses, de trabajo) ya será demasiado tarde y la diferencia será insalvable, por lo menos en la lucha por el mundial.

Solo los elementos pueden derrotar a este Mercedes y, por ello, se abre una ventana de esperanza en las próximas dos carreras. Mónaco y Montreal, la primera por lo complicado del trazado, los accidentes, los Safety Car y la segunda, por la meteorología, suelen ser grandes premios accidentados que Red Bull, con un brillante Ricciardo, puede aprovechar para recortar puntos antes de que lleguen las grandes mejoras de cada equipo a mitad de temporada.

Esta es la visión optimista del futuro inmediato de la temporada. La pesimista (o la realista) dice que los Mercedes seguirán intratables y el entretenimiento vendrá de los Hamilton vs. Rosberg de cada semana, Bottas y sus apariciones estelares y Alonso peleando por lo imposible con un coche mediocre. Y, mientras tanto, los aficionados invocando a la lluvia o a las roturas del alternador, la caja de cambios o lo que sea que pueda llevar a un Mercedes a su garaje antes de tiempo. O incluso cruzando los dedos para que en una de esas luchas, Hamilton y Rosberg escacharren sus respectivos F1 WO5 hybrid contra un muro, con tal de ver algo distinto.

Por cierto, Renault existe: Grosjean no solo calificó por delante de los dos Ferraris el sábado, sino que durante un tramo importante de la carrera ha estado entre los cinco primeros. Luego se ha hundido para ser octavo, pero se atisban brotes verdes en una escudería que siempre anima este deporte. McLaren, otra vez haciendo pleno de pilotos fuera de los puntos, sigue con su travesía por el desierto. Y lo que les queda.

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