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Encuentro con Elena Poniatowska mas allá de las letras

Por Mara González , 28 Abril, 2014
Elena Poniatowska

Elena Poniatowska

Encontrarte frente a una personalidad le da a uno ganas de agitar los brazos y gritar “¡¡estamos salvados!!!”. A raíz de los acontecimientos de la semana pasada – IV Semana Complutense de las Letras–  no puedo menos que dedicarle este artículo a Elena Poniatowska.

Precisamente el pasado viernes me encontraba en la Universidad Complutense, en la facultad de Filosofía y letras. Había ido a devolver un par de libros a la biblioteca y desistí de esperar a que uno de los actos para esa semana tuviera lugar. Claro, con la oferta de actividades y siendo aún las 12 del mediodía, muy pocos se habían pasado por el aula histórica a escuchar un “slam” de poesía con demasiadas pretensiones… El caso es que la falta de audiencia o de poetas, que no se diga nunca de poesía; les hizo retrasarse más de media hora y yo no tenía ganas de perder mas el tiempo.

Al bajar desde el cuarto piso al hall de entrada de la facultad, empecé a notar un movimiento inusual en torno a algunos decorados paneles con fotografías de la autora y periodista Elena Poniatowska. Yo no he leído aún nada de ella, pero al menos me interesaba su vida como destacada mujer de las letras. Así que me acerqué a uno de los resúmenes biográficos mas esquemáticos para tener una visión general de la vida de esta autora que el día antes recogía el premio Cervantes de las letras.

Me impresionó saber de su linaje, pero tanto como saber de su filiación con México, a quien prácticamente lleva en la sangre, y de sus estudios en EEUU. Después me encantó desvelar algunos secretos de su escritura a partir de las palabras de otros escritores que convivieron o charlaron con ella en territorio hispanoamericano, donde también su activismo daría comienzo.

Deduje que su relación con el también escritor Octavio Paz tubo algo de significativo y culminante, pues así dice el filósofo: “Usted me preguntó que cuál es la función de Elena en la literatura mexicana. Pues bien: si uno está en un parque, donde hay gente que pasa, niños que juegan, obreros que caminan, novios que se besan, gendarmes que vigilan, vendedores de esto y de lo otro, hay enamorados, hay nodrizas, hay mamás y señoras viejas que tejen, hay vagos que leen el periódico o que leen un libro, y hay pájaros… Bueno, Elena es eso: un pájaro en la literatura mexicana”. (Entrevista Braulio Peralta, en el prólogo de Paz a La Noche de Tlatelolco.)

Su activismo siguió con la política y siempre del lado de la información, de los géneros del reportaje y la entrevista, dónde su estilo narrativo destacó. Fruto de ese afán literario que tenía surgen de su pluma maravillosos  poemas, cuentos y novelas, entre los que ansío leer: “Hasta No Verte Jesús Mío”, “La Flor de Lis”, su autobiografía, y “La Piel del Cielo”.

No he seguido contando  lo que sucedió esa mañana… Estaba mirando el panel biográfico de la autora. Unos segundos después me decidí a librarme de otro de mis libros mas pesados, a pesar de que esta vez tendría que darme un paseo para dejarlo en la biblioteca de Geografía Historia. Pensé volver a este “stand” de datos nuevos sobre la periodista de origen francés y quizá participar en alguna de las actividades posteriores, pero todo cambió al salir por la puerta. Un coche nada lujoso de color azul se detiene frente a la puerta. Un montón de fotógrafos y algunos miembros muy bien vestidos de la facultad se acercan ráudos y le abren la puerta a su invitada: sale Elena Poniatowska, con una casaca blanca con motivos mexicanos. Es una mujer muy pequeña de estatura, con el pelo canoso y una sonrisa bien cercana. La observo mientras la acompañan. Eramos muy pocos los testigos de su llegada, me gustó que percibirlo familiar e íntimo, aunque por un segundo temí, atolondrada, que a lo mejor no debiera estar allí. Después todos la miramos con una sonrisa; no importa de dónde viniéramos. Allí estoy yo, en este espontáneo encuentro más allá de las letras.No habiendo sido aún su lectora, en cambio ya escucho muy por lo bajo que algo se rumie entre nosotras.

Media hora mas tarde me encontraba ajena a la hora que era, en mitad de una audiencia interminable que invadía el salon de actos. La entrevista, entretenida y sincera, además de directa e intimista, pese al enorme número de asistentes; me hace abogar, de nuevo, por los talentos que tenemos las personas. Talentos que a veces quedan completamente ocultos entre la barbarie y la ambición… Somos ajenos a que el tiempo es un tesoro y que lo mejor es dedicarlo a amar las cosas en derredor y a no tener miedo de ponderar los virajes de nuestro pensamiento: “Pues ya no pienso así, o no pienso como el resto”. Parte de la culpa la tiene la pérdida de la imaginación. Elena Poniatowska nos recomienda que no la asfixiemos, que no nos volvamos “franceses”, en el sentido de no apelar siempre al racionalismo. Dice que “hay que volverse ilógicos de vez en cuando” y también que “la bondad aburre”; especialmente en cuanto se refiere a la rectitud social. Debemos ser valientes, especialmente las mujeres; personajes a los que dedica gran parte de su obra y no quedarnos nunca calladas, ser “peleonas”.

Todo debe tratarse de amar, por tanto; porque amando decoramos con la imaginación los detalles mas burdos o incluso trágicos de la vida, pero también, con pasión, podemos denunciar a los culpables. Con amor observamos en derredor, cuidadosos, para no perdernos un detalle: secreto de la escritura según Elena Poniatowska. Nos dedica palabras de ánimo para cualquier empresa en la que los jóvenes estemos entregados, pero a los escritores también nos dice que “la observación continua es nutriente de la escritura”.

Este encuentro, que parte de índices de observación y de los designios de la oportunidad, me deja protagonista de hechos grandes que tienen lugar sin espejismos, verdaderos. Como verdadero fue ver aparecer a esta personalidad. Prefiero danzar entre los asuntos del destino que mirar el reloj y decidir que me tengo que marchar, veámos qué me espera detrás de ese otro pasillo…

Elena Poniatowska Semana de las Letras Elena Poniatowska en la UCM Elena Poniatowska en la UCM

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