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El welcome hambriento

Por Esther López García , 24 marzo, 2016

Procrastinar es un verbo que aplaza obligaciones, desactiva el desarrollo de acciones, chapoteando entre incumplimientos. Posponer el trabajo duro, los acontecimientos futuros que debieran ser atendidos más urgentemente añadiría en contexto. Ni cortés ni valiente, ni con agrado ni con júbilo. El welcome con el que son recibidos los migrantes macedonios y turcos en Grecia está hecho de un material anti-presión procrastinado europeo con derecho de devolución, que término tan ingrato, siempre con una garantía sin fecha con el sello de los estándares internacionales.

L'Auberge des migrants

(c) L’Auberge des migrants

La inviabilidad racional con la que la UE juega a devolver a Turquía a todos los refugiados que lleguen a Grecia es inversamente proporcional a la afirmación con la que intenta descargar y aliviar conciencias asegurando que acogerá y distribuirá al mismo número de refugiados que lleguen a otros países miembros de la UE. Primero, el propio pueblo, se podría gritar colectivamente sin patetismos: la immigración salvaje a la que hace referencia el despuntado partido ultraderechista Vlaams Belang en Zeebrugge, porcentualmente con un apoyo del 12%, busca razones y refuerza el discurso de su device Eigen volk eerst.  Por otros derroteros, iraníes islamistas convertidos al cristianismo buscan vías para llegar en camión al Reino Unido, intentando subsistir aún más famélicos con ayuda del gobernador belga del Flandes Occidental Carl Decaluwé (a no olvidar su clara frase pronunciada en febrero en un programa de radio: No alimenten a los migrantes o vendrán más) de lo que pueden hacerlo en un blindado Calais, recordemos sí, la ciudad que forma el nombre de la región que ha hecho despuntar en un 43% las ganas de Marine Le Pen (FN).  El brazo de mar de manga corta del Canal de la Mancha tiene tintes líquidos de tonalidades semejantes al cuello de botella de los Balcanes: en Calais 3455 migrantes, según la asociación l’Auberge des migrants, esperan su turno.

Un frío vacío se proyecta de estos recorridos. Rápido trayecto para una lenta espera que se torna irresolutiva.

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