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El poder de los videojuegos

Por Clara Cordero , 14 Enero, 2015

VideojuegosEstas Navidades nos hemos visto sorprendidos (bueno, no tanto) por la avalancha de pedidos a consolas y videojuegos de la población infantil y juvenil de nuestro país. Los libros han quedado atrás, los juegos tradicionales también. La Playstation y la Wii se han hecho con el mercado de ocio de nuestros hijos. Hasta aquí todos, aunque contribuimos a ello, nos llevamos habitualmente las manos a la cabeza por aquello de la adicción a las nuevas tecnologías, la falta de valores y aprendizajes en los juegos, etc.

Pero quiero despertar la esperanza en todos aquellos que piensan de esta manera. Los juegos no son sino una manera motivadora de aprendizaje en todos los sentidos y hacia todas las direcciones.

El valor que proporciona un juego en la educación de nuestros hijos/alumnos es multidisciplinar y multidireccional.

Si hablábamos de las habilidades competenciales más valoradas para la educación de este Siglo XXI como son la comunicación, la colaboración, la creatividad y el pensamiento crítico, debemos pensar que los videojuegos nos proporcionan TODAS ellas.

Por un lado, el salto que han dado las consolas con la incorporación de su faceta online, multijugador facilita la integración en una comunidad de aprendizaje común, colaborativa, donde la comunicación es básica para el buen entendimiento entre los jugadores, para compartir misiones y tareas propias del juego y para seguir adelante. Unos y otros se apoyan en la difícil meta de avanzar en algo que de por sí les motiva y que de hecho se podrían pasar horas jugando.

De otro lado esas misiones cooperativas donde cada uno ejerce un rol, donde entre todos construyen, por ejemplo, si hablamos del Minecraft, o donde uno sin los otros no podrían continuar jugando porque depende de cada uno que formen equipo y se ayuden. La transmisión de valores y habilidades sociales está clara en esta fase donde la diplomacia, el saber ceder o imponerse, la generosidad, el trabajo conjunto, prevalecen. Por no hablar de la diversidad lingüística a la que acceden ayudando en muchos casos en el aprendizaje de una segunda lengua.

Las diferentes estrategias que cada jugador debe seguir propicia esa creatividad que busca la iniciativa para salir de los problemas, se crean diferentes caminos, “outside the box” (fuera de la caja) en busca de lo que nos dejamos lejos de la misión principal. Queremos recogerlo todo, las monedas, medallas, pequeñas misiones, accesorios que complementen nuestro atuendo, materiales que nos propicien nuevas construcciones, pistas para avanzar más adelante hablando con todos los personajes, etc. Esto provoca que cada uno, independientemente del objetivo final, busque nuevas fórmulas para tener un experiencia mejorada, esforzándose y no limitándose a lo que viene hecho.

Por último, el pensamiento crítico es esencial. En muchos de estos juegos hay que tomar decisiones. Debemos plantearnos diferentes caminos y se hace vital, en ocasiones, elegir bien, analizar la situación, reflexionar sobre ella, incluso en momentos en los que no se está jugando activamente al videojuego.

Las cifras millonarias de las empresas de videojuegos lo saben y lo dicen. La población actual, más visual que ninguna anterior,  necesita motivación para poner en marcha todos estos mecanismos de aprendizaje que les requerimos.

Cuando uno de los juegos más vendidos ha sido Just Dance creo que nos dice la carencia que encuentran nuestros niños en su entorno para expresar su creatividad de una manera física. Cuando encontramos que juegos como Call of Duty triunfan entre los adolescentes a pesar de las restricciones de edad, demuestra significativamente lo poco que valoramos los juegos y el poco tiempo que pasamos con nuestros hijos. Con esto no quiere decir que esté totalmente de acuerdo en la clasificación PEGI, pero es lo que hay. Visto está que poco se cumplen y por algo será.

Optemos por acompañarles en el juego para encontrar que realmente son fuente de aprendizaje. Ya sea en casa o en la escuela (donde puede formar parte de un proyecto mayor), el juego forma parte de sus vidas desde que nacen y ahora toca pasar por las consolas y los juegos online.

Demos la oportunidad que merecen a algo que ellos solicitan sin descanso, porque quizá tengan razón, porque es su momento y porque son ellos, en definitiva, quienes son dueños de su aprendizaje.

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