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El Pentágono y el lugar más triste del mundo.

Por Pepe Moreno , 1 diciembre, 2014

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Al Pacino no aceptó el papel de Han Solo en Star Wars porque no entendía el guión. No lo entendía como el que no entiende un mapa en japonés. No era capaz de descifrarlo y por lo tanto, y de manera coherente, lo rechazó. No le entraba en la cabeza la barra de luz como espada ni las túnicas guerreras. Tampoco las naves de plástico y el bien contra el mal tan arriba. No es que le pareciera una mierda, que seguro que también. Simplemente no entendía todo aquel juego de niños con barba. No le hacía gracia y no le calaba la mística que trataban de trasladarle los responsables de la película.  Él sabía del éxito que tendría la saga porque tonto no era,  pero no iba ser capaz de explicarla en público. Decidió irse de vacaciones porque no entendía de qué le estaban hablando.

Interpretar lo que vemos es más fácil de lo que podemos llegar a pensar. Es muy sencillo preguntar dos o tres cosas y sacar una conclusión tan única como exclusiva. Los detalles nos ayudan a crear una imagen de algo y el hilo de pegar ideas nos conduce al final, a la opinión.

Otra cosa es que después de interpretar algo no seamos capaces de entenderlo.

Otro ejemplo:

El edificio del Pentágono, sede de la CIA y de más cosas, se comenzó a construir en 1941 y se dio más o menos por terminado dos años más tarde. Tanto la arquitectura del edificio como su distribución humana reflejaban lo que los Estados Unidos querían ser en los siguientes 50 años. Tecnología, seguridad, investigación, diseño, iconografía o branding, eran algunos de los conceptos que vivían dentro del complejo de edificios. Los mejores técnicos del país así como muchos invitados extranjeros comenzaron la tarea de centralizar la seguridad nacional y a ratos, la mundial.

Como americanos y rusos todavía no eran enemigos un grupo de ingenieros militares soviéticos visitaron el Pentágono en 1944, poco antes del desembarco deNormandía y de la apertura del segundo frente. Quedaron asombrados primero por la belleza del edificio, desde la tierra y desde el cielo y más tarde, por el despliegue tecnológico con que estaba dotado.

Uno de los miembros de la delegación tenía el estómago revuelto, se conoce que debido a la incompatibilidad entre el colon de la estepa y la hamburguesa deVirginia. Cada poco tiempo tenía que visitar el baño y pasar el mal rato ideológico de sentirse bolchevique y dragón de fuego ardiente a la vez.  Este ruso fue el que dio la noticia a sus compañeros que a pesar de interpretarlo perfectamente no entendían qué estaba pasando; el Pentágono estaba lleno de cuartos de baño. Muchos.  Demasiados. Tantos que era ridículo. La razón era sencilla de explicar pero difícil de entender; el Pentágono era el único edificio de Virginia donde no se aplicaba la segregación racial, pero había sido concebido para tal cosa y por eso había tantos baños, para negros y para blancos. También había doble espacio dedicado a comedores, aparcamientos, salas de trabajo, zonas comunes.

Los rusos hicieron la maleta y se fueron a casa, porque ya se iban de todos modos, sin entender nada. Vale que odies a un tipo de otro color, pero que además de odiar, que ya es cansado per se,  por eso tengas que poner doble baño no entraba en su cabeza. Si los odias, los matas. Kaput.

Twitter es el sitio donde la gente habla, ríe, pelea, sentencia agudamente, amenaza, conquista, afirma, se equivoca, agrede, aprende, comparte, difunde, infunde, autoafirma y en muchos casos el sitio donde la gente intenta ser diferente porque entiende que hay otra mucha gente mirando.

Pero Twitter sobre todo es el lugar más triste y más solitario del mundo. Si fuese un bar sería uno ya vacío y casi cerrado de pena,  con el camarero barriendo, con lluvia en la acera, con un lunes esperando un taxi.

No es así por capricho o por poética. Es así porque el número medio de seguidores de una cuenta media de twitter es 1. Es decir, a la media de usuarios de twitter les sigue solo una persona.

Esto puede deberse a varias cosas; que sean cuentas de robots, lo que hace todo todavía más triste y más solitario, como un novela de Onetti con  retuit.

Puede ser también que la mayoría de la gente mira, escucha,  trata de interpretar cosas, pero que no participa. Mucho más triste también que lo de los robots, sin duda. Mirones y tocones silenciosos o jadeantes.

Puede ser este dato también fruto del engreimiento y el egoísmo de esta red; tú me sigues pero yo a ti no lo haré porque no eres nada para mi. Pasa esto con los perfiles de famosos. seguidos (perseguidos)  por millones de esperanzados. Algunos siguen a famosos en twitter como el que llena un sótano de recortes de prensa de una vedette y de fotos ocres de revistas  y las mira y las mira.  O como el tipo de la película Bilbao de Bigas Luna y sus viajes en metro.

Es muy triste esto de Twitter  y se interpreta así de fácil. Pero es duro de entender, ese trasladar la soledad real a una soledad grande y digital.

 

Bud Powell – A Night In Tunisia – 1998 Digital Remaster;The Rudy Van Gelder Edition

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